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El JSOC (Mando conjunto de Operaciones Especiales) son una división formada por los equipos de élite del ejército estadounidense (SEALS, RANGERS y DELTAS). Esta división se creó en 1980 para  resolver la famosa crisis de los rehenes, en la que 52 ciudadanos americanos fueron retenidos durante 444 días en la embajada americana por una turba de iraníes afines a las nuevas ideas de Jomeini, ideas revolucionarias que contemplaban una ruptura inmediata y radical de las relaciones entre Irán y Estados Unidos. De esta embajada sólo lograron escapar 6 funcionarios, esos cuya experiencia ha sido llevada al cine en la reciente ARGO. Creado bajo la administración de CARTER, el JSOC ha sido durante décadas la división de fuerzas especiales más secreta de la historia norteamericana. La muerte de Bin Laden, también muy reciente para los cinéfilos gracias a LA NOCHE MÁS OSCURA (nuestra crítica puedes consultarla aquí), supuso el inevitable salto a las portadas de esta división, que ha operado en las sombras durante 30 años.

 

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RICK ROWLEY, que ya firmó en 2003 el documental LA CUARTA GUERRA MUNDIAL, nos cuenta en este interesante cinta la labor de investigación en torno a esta división del periodista Jeremi Scahill, autor del best-seller “Blackwater”. En 2010 un ataque nocturno de talibanes a un grupo de civiles se saldó con la muerte de tres personas, entre ellas dos mujeres embarazadas. Lo que en un principio parecía otro radical acto de terror de los talibanes fue investigado por este periodista que se desplazó hasta la remota aldea donde habían ocurrido los hechos. Los testimonios de los testigos delatarían que la teoría oficial no era más que una tapadera. Lo que se había vendido por el ejército norteamericano como un ataque talibán había sido en realidad una operación de el JSOC, pero ¿por qué atacar a estos civiles? ¿qué interés tenía el mando militar en tomarse tantas molestias como para montar un operación de tal envergadura y mandar a una aldea tan remota a la élite de sus fuerzas? Lo que empezó siendo la investigación de un acto de guerra injustificado acabó poniendo a Jeremi Scahill sobre la pista de el JSOC, una tarea casi imposible debido al secretismo que rodea a esta división.

 

Durante 87 minutos asistimos a las indagaciones de Jeremi Scahill sobre esta división ¿qué es el JSOC? ¿dónde, cómo, y bajo qué mando opera esta división? En clave documental la narración nos descubre el vetado mundo de las operaciones de guerra clandestinas, las guerras sucias que libra la administración norteamericana en cualquier punto del planeta a diario, gracias a la pasmosa movilidad de estas unidades de élite. Los radicalismos religiosos han dado forma a un nuevo terrorismo, el del siglo XXI, que no se mueve por motivos políticos o geográficos como sí lo ha hecho el terrorismo tradicional (IRA,ETA, CORSOS…); hoy en día cualquier persona en cualquier parte del mundo puede suponer una amenaza, y bajo esta justificación los gobiernos más poderosos operan para combatir amenazas potenciales en un mapa globalizado carente de fronteras.  GUERRAS SUCIAS denuncia la impunidad con la que operan divisiones como el JSOC, operaciones tan secretas que están libres de cualquier juicio ético o moral por parte de la opinión pública.

 

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Con una línea de denuncia muy similar a los trabajos de JOHN MOORE o OLIVER STONE, el director RICK ROWLEY carga contra la administración americana señalándola como último responsable de una guerra que se retroalimenta con el odio que las acciones de estos grupos genera en la población civil, víctima colateral de sus operativos. La guerra sucia es una guerra sin fin, es un conflicto interminable donde una nueva realidad se combate con las herramientas equivocadas. El nuevo terrorismo, al estar basado en la radicalización de las religiones, perderá líderes con la misma rapidez que generará sustitutos.

 

Pese a que el documental persigue una línea objetiva peca, como es habitual en estos trabajos, de una sutil manipulación en el uso (de nuevo) de víctimas civiles, buscando que el espectador no pueda evitar alinearse con el discurso que director y periodista defienden. Efectivamente la guerra es injusta, pero es injusta para todos, tanto para los civiles en Afganistán como para los civiles occidentales que mueren en atentados terroristas.

 

 

LO MEJOR:

  • Documentales como GUERRAS SUCIAS son necesarios para entender un poco mejor los complejos conflictos contemporáneos.
  • El afán de denuncia y todo el trabajo de investigación llevado a cabo por Jeremi Scahill

LO PEOR:

  • La lamentable actualidad de los hechos denunciados.
  • La certeza que invade al espectador de que estos nuevos conflictos están aún muy lejos de resolverse.
  •  Un cierto regodeo en el sufrimiento de civiles, especialmente niños.

 

 

Alfonso Caro

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Alfonso Caro Sánchez (Mánager) Enamorado del cine y de la comunicación. Devorador de cine y firme defensor de este como vehículo de transmisión cultural, paraíso para la introspección e instrumento inmejorable para evadirse de la realidad. Poniendo un poco de orden en este tinglado.

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