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Finalizada la II Guerra Mundial el pueblo británico fue consciente de que el mundo no iba a ser el mismo. La euforia de la victoria aliada y la necesidad de olvidar el horror volvió sus ojos hacia un futuro que se habían ganado con sangre.

Es conocido el compromiso político, pero sobretodo social, del cineasta británico KEN LOACH que a lo largo de toda su carrera, según sus palabras, ha buscado sus historias en “la realidad que le rodea” porque “para contar historias de gente estupenda con vidas maravillosas ya está Hollywood. Y hace más que suficientes”. Desde títulos tan emblemáticos como CATHY COME HOME (1966) que contribuyó a cambiar la legislación inglesa sobre los sin techo, LA CANCIÓN DE CARLA, LADYBIRD LADYBIRD, TIERRA Y LIBERTAD (ambientada en la Guerra Civil española), LLOVIENDO PIEDRAS o la maravillosa BUSCANDO A ERIC, LOACH demuestra su capacidad para realizar los más tiernos y conmovedores retratos humanos junto con una feroz crítica de las injusticias acalladas. Toda una vida y una profesión dedicada al compromiso social y político del cine y la televisión y que nos pide, a través de este documental, una mirada al pasado para recuperar el espíritu de lucha y unidad. Frente a la impotencia derrotista y victimista de la actualidad, nos ofrece el espíritu del 45, un breve momento de esperanza. Es el ejemplo de los que no tenían nada y lucharon para conseguirlo frente a los que lo han tenido todo y observan impotentes cómo se lo arrebatan.

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A través del testimonio de sus protagonistas e impresionantes imágenes de archivo de la época, el documental comienza haciéndonos un retrato de la pobreza y miseria en la que estaban sumidos amplios sectores de la sociedad británica durante el periodo de entreguerras. Eran víctimas de un sistema clasista e imperialista que comenzaba a desmoronarse ayudado por la Gran Depresión y la crisis de los años 30. La II Guerra Mundial demostró la capacidad del gobierno de organizar y optimizar los recursos mediante el intervencionismo necesario en los momentos de conflictos. Si había sido capaz de volcar los recursos en el mantenimiento de un ejército y unas infraestructuras de guerra, tenía que tener fuerza para trasladar esas políticas al resto de la sociedad en tiempos de paz.

El gobierno laborista de Atlee se postuló como abanderado de esta revolucionaria idea y supo aunar a la población que masivamente le dio la mayoría frente al conservado Churchill. Las minas, los ferrocarriles, la red eléctrica y todas las estructuras básicas pasaron a ser de propiedad estatal. Se reconocieron los derechos laborales de sus trabajadores y lo que es más importante, les devolvió el orgullo. Se estableció un sistema de sanidad pública, de seguridad social y de viviendas sin precedentes. Era el triunfo de la medidas socialistas a través de la democracia hechas desde, por y para el pueblo.

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Pero tras esta explosión de triunfo en la que su orgullo se hace nuestro, el documental sigue adelante en el tiempo y los mismos protagonistas nos relatan cómo, uno a uno, se fueron perdiendo esos logros durante el gobierno neoconservador de Margaret Thatcher. Nos trasladan su impotencia, su sensación de engaño, pero con un mensaje esperanzador. Si una vez se hizo, desde la unidad se puede volver hacer. En una de las impactantes imágenes de archivo de las revueltas de los 80 contra las políticas liberales, vemos en una ventana de un edificio de la City londinense, a un grupo de yupis del mundo financiero observando con sonrisa burlona e indiferencia aburrida cómo la policía se ensaña con los manifestantes mientras estos se preguntan quién les ha ordenado que les peguen. Y las imágenes parecen preguntarnos a nosotros, en qué lado estás.

KEN LOACH vuelve a conmover las conciencias europeas para tratar de sacarnos de la pasividad y demostrarnos que existe otro camino. En su documental hace un homenaje a esos luchadores que vivieron los tiempos más duros de la historia reciente pero que miraron hacia el futuro con la esperanza y con la convicción de que sus logros marcaban un antes y un después.

LO MEJOR:

  • Recupera un bello momento de la historia de Gran Bretaña en el que muchos sueños se hicieron realidad.
  • La belleza de los testimonios que nos transmiten desde la euforia hasta la decepción y la impotencia.
  • Impactantes imágenes de archivo, montadas con gran acierto y que contribuyen a potenciar el mensaje.
  • La idoneidad del momento para realizar un documental con un mensaje esperanzador.

LO PEOR:

  •  La sensación de impotencia y culpabilidad que te acompaña una vez terminada la película.

 

 

Marina Calvo

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