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República Democrática (¡ja!) Alemana, también conocida por las siglas RDA. Año 1980. Para los jóvenes que nos leen contarles que Alemania fue dividida en dos países después de la Segunda Guerra Mundial. La RDA fue la parte que se quedaron los soviéticos hasta que cayó, precisamente, el Muro de Berlín en Noviembre de 1989. Y ya sabéis lo que hacían los soviéticos cuando se quedaban cosas: Aplicar una férrea dictadura totalitaria en la que el que se movía no salía en la foto, por decirlo de una forma suave.

Para que os hagáis una idea de cómo funcionaban las cosas allí, la libertad individual y los derechos humanos más elementales brillaban por su ausencia, de forma que el Estado, mediante su Ministerio para la Seguridad del Estado, más conocido como la STASI, podía en cualquier momento y en cualquier lugar detenerte, interrogarte, meterse en tu casa, inspeccionarte tus cosas o incluso someterte a un examen físico total por si guardabas algo oculto en alguna parte de tu cuerpo. Ya me entendéis. Estamos hablando de “el paraíso en la Tierra”.

BARBARA  Regie Christian Petzold

 

Pues bien, la película trata de una mujer llamada Bárbara, médico, que tiene un novio en la Alemania libre y se le ha ocurrido la brillante idea de solicitar a la RDA el permiso para trasladarse al Oeste con su novio. Pues bien, el Estado no se lo toma muy bien, ya que estas cosas eran el tipo de cosas que le molestan bastante, así que decide trasladar a la mujer (forzosamente claro), a un pueblo olvidado como médico del hospital local.

Afortunadamente para ella, no todo está perdido ya que tiene un plan para escapar y cruzar la frontera hacia el mundo libre. Pero, obviamente, por una serie de circunstancias hace que todo se complique un poco. Entre ellas la presencia del otro médico principal del Hospital. Entre ellos surge algo más que una relación profesional, a pesar de que este hombre tiene que pasar informes frecuentes a la STASI sobre el comportamiento de Bárbara. Y hasta aquí podemos contar para no destripar el argumento del todo.

Dicho esto, hay que decir que se agradece que se hagan películas sobre este periodo de la Historia. Pero una cosa es hacer BÁRBARA y otra muy distinta filmar LA VIDA DE LOS OTROS. Obviamente me quedo con esta última, en donde se habla casi de lo mismo, pero se cuenta mejor. En BÁRBARA no tienes ningún momento de sensación de tensión, de intriga, de emoción… La cinta no trasmite agobio, desconfianza, peligro, asfixia… Ni siquiera en el punto álgido del desenlace. Cosa que en LA VIDA DE LOS OTROS sí ocurre durante todo el film.

BARBARA  Regie Christian Petzold

Si hubiera que salvar algo de la quema, sería la interpretación de NINA HOSS. Pero como ocurre en muchas películas, una gran interpretación de algún actor o actriz principal no es suficiente para remontar el vuelo. El resto de actores, tanto principales como secundarios, pasan totalmente desapercibidos.

En resumen, una película aburrida, sin alma, sin emoción, como la época y las personas que habitaban la RDA hasta 1989. Está claro que, todavía, el referente en el cine de este periodo histórico sigue siendo LA VIDA DE LOS OTROS.

LO MEJOR:

  • La actriz principal, NINA HOSS. Perfecta en el papel de mujer desconfiada, distante, débil incluso, pero a la que aún le queda algo de dignidad por dentro.
  • La canción de los títulos de crédito finales: At last I’m free, de CHIC.

LO PEOR:

  • Película sin ningún tipo de emoción. Aburrida en bastantes momentos.
  • El final abierto no ayuda, en este caso, a rematar, siquiera, la historia que se pretende contar.

SPECTRA.

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Alfonso Caro Sánchez (Mánager) Enamorado del cine y de la comunicación. Devorador de cine y firme defensor de este como vehículo de transmisión cultural, paraíso para la introspección e instrumento inmejorable para evadirse de la realidad. Poniendo un poco de orden en este tinglado.

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