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Empieza la película. A los diez minutos percibo que la persona que tengo a mi derecha comienza a bostezar. A los veinte, el movimiento en la butaca del tipo que está delante mío es de aquellos que me recuerdan al baile del coreano ese del Gangnam style. Pero lo mejor es que a los veinticinco minutos empiezo a oír un ligero ronquido en la parte de atrás… Todo esto que escribo es verídico. Esta es la reacción que ha provocado el visionado de esta cinta a la mayoría de los críticos que me rodeaban esta mañana.

 

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Y yo me pregunto… Pero, ¿por qué nos hacen esto? ¿Por qué tenemos que seguir pasando dos horas de aburrimiento y sufrimiento sin sentido? ¡Ah sí! Claro, ¡qué es la moda!…. La moda actual de que el “buen” cine es aquel en el que no se cuenta nada, en el que todo es presentación (puesto que no se plantea ningún nudo) y el desenlace son los títulos de crédito. Se pone una cámara y a rodar. Lo que salga, a lo Gran Hermano… Chicos, ¡buen trabajo! Y a ver si ganamos algún premio en algún festival… Todo consiste en fijar la cámara, darle al botoncito del ON e irse a tomar algo. Tampoco hay que olvidar que los actores tienen que esperar en silencio como cinco minutos entre una frase y la siguiente. Al final el guión son dos páginas, porque la película está plagada de silencios… Eso parece que trasmite al espectador que se trata de cine de autor, cine de calidad, cine que solo unos pocos elegidos pueden comprender…. Lo que ahora se llama “poesía visual”… Pues señores, no se dejen engañar, todo eso es mentira…. Lo único que se trasmite es dejadez, aburrimiento y falta de respeto al espectador…

 

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Eso de que esta película es una sutil mirada a la tragedia de la inmigración, es como decir que La Jungla 5 es una perspicaz crítica a la energía nuclear. Lo que puede esperar el incauto espectador de esta película son casi dos horas viendo la vida de un músico mexicano que regresa a su casa desde Estados Unidos. Allí están esperándole su esposa y sus dos hijas y bueno, pasan cosas, como nos pasan cosas a todas las personas. Vamos, nada especial que destacar. Las niñas van al colegio, se toman un helado, el hombre ensaya sus canciones, como el que aquí se va a comprar el pan. Nada más.

Creo que está clara mi postura respecto a este film. Lo diré suavemente: No merece la pena verla. Conozco mil formas mejores de aburrirse.

LO MEJOR:

  • La sensación cuando ves los títulos de crédito.
  • Alguna canción que toca el protagonista.
  • Algunas escenas con las dos hijas.

LO PEOR:

  • La sensación de tomadura de pelo general.
  • El gran número de salas en las que se va a proyectar en España: 12.

 

SPECTRA.

 

 

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Alfonso Caro Sánchez (Mánager) Enamorado del cine y de la comunicación. Devorador de cine y firme defensor de este como vehículo de transmisión cultural, paraíso para la introspección e instrumento inmejorable para evadirse de la realidad. Poniendo un poco de orden en este tinglado.

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