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El guardián invisible - El PalomitronAfortunadamente para la humanidad, la literatura ha sido el punto de partida de una larga lista de películas imprescindibles. El Padrino, Lo que el viento se llevó, El gatopardo, El halcón maltés Matar a un ruiseñor son solo una pequeña y aleatoria selección. También hay, claro está, historias que mejor que no hubieran pasado del papel. El fenómeno de las adaptaciones no se acaba de inventar ni parece tener intención de extinguirse. Si el libro en cuestión es un best seller, el filón se multiplica y la taquilla tiene muchas papeletas para acabar disparada. El cine español no se queda atrás. Nuestra filmografía ha dejado adaptaciones memorables (un aplauso fuerte para Los santos inocentes, El abuelo o La lengua de las mariposas, por favor). Fernando González Molina, quien ya trasladó a la gran pantalla el superventas Palmeras en la nieve, dirige El guardián invisible, basado en la primera parte de la trilogía del Baztán de Dolores Redondo, un fenómeno literario que ha sobrepasado el millón de ejemplares vendidos solo en España.

Crítica de El guardián invisible en El PalomitrónEn general, la versión cinematográfica del thriller cumple con lo que promete, entretenimiento e intriga. Verla después de leer el libro, sin embargo, no hace sino evidenciar las carencias del guion. A la adaptación no le falta fidelidad con respecto a la novela. La película de González Molina hila con exactitud y acierto la trama policiaca. La intriga gira en torno al asesinato de varias adolescentes en un recóndito pueblo a orillas del río Baztán (Navarra). Al mando de la investigación se encuentra la inspectora Amaia Salazar (Marta Etura), dotada de olfato y valentía. Si bien no consigue ponerse a la altura de los grandes títulos policiacos que han proliferado en los últimos años en el cine español, el grueso de la película funciona correctamente. Incluso consigue jugar bien al despiste con la identidad del asesino, manteniendo en alerta al espectador.

Es el empeño de inventarle un tortuoso pasado a la protagonista (y querer meterlo en la trama con calzador) donde la historia patina. Abordar todos los elementos de un relato de 400 páginas en poco más de dos horas de metraje es una misión difícil. Dolores Redondo desarrolla la trama personal de Amaia Salazar y su familia con propiedad y coherencia en el libro. La historia original perfila unos personajes alejados de la simpleza que muestran en la película. Pero el filme se queda en un intento fallido de darle sentido coherente al rompecabezas del trauma infantil de la inspectora, incluyendo un par de escenas que pretenden ser dramáticas y acaban en esperpénticas, y entorpecen el desenlace.

Crítica de El guardián invisible en El PalomitrónGonzález Molina ha sabido, eso sí, elegir bien a su reparto, sobre todo a la protagonista. Marta Etura (Celda 211, AzulOscuroCasiNegro, Las 13 rosas) aguanta el tipo con solvencia consiguiendo dar credibilidad a las dos versiones de Salazar. La actriz sabe transmitir la fragilidad de la mujer sobrepasada por su pasado igual que la fortaleza de la policía segura de sí misma, metódica e intuitiva. Mención especial se merece por supuesto la genial Elvira Mínguez (La buena estrella, Tapas, El desconocido) y su poderosa interpretación de la hermana mayor de la protagonista, un personaje estricto y resentido con el mundo.

Otro de los puntos fuertes de El guardián invisible es, sin ninguna duda, la espectacularidad de los paisajes. Rodada casi íntegramente en el Valle del Baztán, el ambiente frío y oscuro del clima navarro, los caseríos vascos y los verdes parajes abrazan la tenebrosidad de la historia. Hay quien se niega por esnobismo a aceptar que las películas no son por sistema peores que los libros. Como en el caso de El guardián invisible, ambos formatos la mayoría de las veces suelen ser complementarios, no excluyentes. Disfrutar sin prejuicios lo que cada uno de ellos puede aportar a la historia es la manera más efectiva de enriquecerse con ella.

LO MEJOR:

  • El suspense de la historia principal.
  • La ambientación y los paisajes.

LO PEOR:

  • Sus subtramas, contadas sin continuidad, restan ritmo a la película.

María Robert 

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