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El fundador El Palomitrón

Hace poco un famoso director declaró que no consideraba que los biopics fueran películas. Un comentario duro para este género. Sin embargo, es cierto que determinados biopics caen en un tono documental, creando en el espectador la sensación de estar presenciando algo que no es una película. ¿Le sucede esto a El fundador?

El fundador narra los inicios de McDonald’s y cuenta con un gran salvador como es Michael Keaton (Birdman, Spotlight), la hamburguesa estrella del mes. Sin la presencia de este actor no sabemos bien en qué hubiera quedado esta película. Bueno, sí lo sabemos: en una película perfectamente olvidable como lo es la hamburguesa que solo contiene carne y queso. ¿Es El fundador una mala película? No, no lo es. Nos brinda unos 115 minutos de metraje entretenidos, pero podría haber sido mucho más potente y perfectamente memorable. Se quedó en el camino de ser un auténtico Big Mac. Pero dejemos por un momento las metáforas basadas en el menú de McDonald’s y pongámonos serios.

Puede ocurrir que los directores que deciden rodar un biopic cometan un grave error: elegir la vida de alguien poco conocido o cuya historia no sobresalga por nada en especial y, además, pecar de caer en una narración plana y, en consecuencia, aburrida. O bien, en ocasiones vemos también cómo se opta por un tema interesante, con mucho potencial, y no se aprovecha. Este es el caso de El fundador. Pocos conocen la historia de cómo nació la franquicia McDonald’s, y es más interesante de lo que pueda parecer en un primer momento. Muchos quieren saber qué hay detrás de esa M amarilla en forma de arco, que como bien nos informa la película a modo de dato, alimenta cada día al 1 % de la población.

Actores El fundador El Palomitrón

El comienzo de la película es muy prometedor y va in crescendo: en primer lugar se nos presenta al personaje de Michael Keaton, el desesperado vendedor Ray Kroc, que, aunque dotado de perspicacia, no termina de dar con la fórmula mágica para dar el gran salto en el mundo de los negocios. El director nos brinda con un primer plano de la cara de Michael Keaton, que aunque permaneciera callado nos lo estaría diciendo todo, un arranque que deja con ganas de más. Y no pierde el tiempo en llegar a lo que de verdad interesa: el encuentro entre los hermanos McDonald y el vendedor frustrado. A John Lee Hancock no le hace falta ahondar en el personaje gracias a la completa interpretación de Michael Keaton. Sus gestos, su mirada y su tono de voz ya dicen mucho de su personaje sin necesidad de inundar al espectador con paja de relleno y totalmente innecesaria.

El problema de El fundador radica lamentablemente en el momento en el que se pierde en la narración de las franquicias. Parece que el director haya caído en arenas movedizas y no pueda avanzar. El interés, y sobre todo, la tensión que se podría haber logrado, se desvanece poco a poco y, seamos sinceros, tanto el interés como la tensión son necesarios en un biopicHabría sido más interesante darle mucho más protagonismo al conflicto desde el punto de vista judicial, muy poco contemplado en el filme.

A pesar de ello, el biopic funciona, aunque sin llegar a brillar. Esto último no es precisamente necesario para que una película sea considerada como buena. Y El fundador lo es. Los personajes, cada uno de ellos minuciosamente construido, no requieren de demasiado monólogo para saber perfectamente cuáles son sus motivaciones y en qué momento de su evolución personal se encuentran.

Michael Keaton El Palomitrón

Resulta interesante llevar al cine la franquicia McDonald’s, que todo el mundo conoce pero cuya historia todos ignoran. Y ya eso en sí es un logro: sorprender y atraer al espectador para informarse de si McDonald’s siempre ha sido lo que es hoy. Esta cadena se asocia a comida basura, aunque en los últimos años hayan hecho un esfuerzo por introducir comida saludable (pero no olvidemos a qué equivale ir a un McDonald’s a por una ensalada…).

No todo es lo que parece, y conocer su origen sorprende, entretiene y, sobre todo, supone una demostración del capitalismo en su faceta más agresiva. Y si es de la mano de Michael Keaton, que además abre y cierra el telón, mucho mejor. La justicia y la ambición juegan, asimismo, un papel clave en esta película. Una lástima que su director no contemplara la ambición a la hora de narrarla para poder llegar a ser un referente en los biopics.

LO MEJOR:

  • Michael Keaton, el ingrediente clave del filme.
  • Llevar una historia como esta al cine.
  • Su primer tramo.
  • Las ganas que a uno le entran durante el visionado de comerse una hamburguesa.

LO PEOR:

  • Su promesa de menú grande que se queda en uno pequeño con ensalada de acompañamiento (es decir, su falta de ambición).
  • Su poca dedicación al conflicto judicial.

 

Gabriela Rubio

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