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El faro de las orcas Tristán El PalomitrónBeto (Joaquín Furriel) vive en una solitaria cabaña entre dos faros que iluminan una pequeña porción del vasto océano Atlántico. La choza se encuentra en un punto remoto de la Patagonia argentina, donde Beto estudia el comportamiento de las orcas salvajes desde hace largos años. Pese a una prohibición, Beto se baña a escondidas con las orcas, lo cual puede llegar a costarle su puesto de guardafauna. Una mañana vuelve de uno de sus furtivos viajes y se encuentra con Lola (Maribel Verdú) y su hijo autista, Tristán (Joaquín Rapalini Olivella), tirados en el porche de su cabaña. Han venido desde España porque Lola quiere que su hijo interactúe con las orcas, ya que han sido la primera y única cosa por la que el chico ha mostrado empatía. Beto deberá entonces decidir si romper con su pequeño paraíso egocéntrico o deshacerse de sus visitantes.

Esta es la premisa de El faro de las orcas, película de coproducción hispanoargentina basada en una historia real y que firma el director de cine y documental Gerardo Olivares (Entrelobos, 14 kilómetros).

Lo primero que cautiva de la película son sus maravillosos escenarios: amplios paisajes naturales que despertarán el espíritu aventurero del espectador. También aquellas escenas en que aparecen animales son mágicas. Para recrear a las orcas salvajes se ha hecho uso de efectos especiales que combinan animatronic y CGI de manera brillante, con resultados del todo convincentes.

El faro de las orcas Barca El PalomitrónLa conjunción del océano, la tierra y la fauna seducen la vista, mientras la banda sonora se encarga de persuadir nuestros oídos. Esta atrayente conjunción se verá truncada por una trama que a medida que avanza apaga nuestras expectativas de encontrarnos ante un filme distinto y convincente. En realidad, la trama pecará por su lentitud, con momentos de auténtico hastío en los que esperaremos un gran giro argumental que no acaba de llegar.

La actuación de los tres actores principales, si bien es buena, no brilla como podría hacerlo. Eso es así por culpa de un guion que presenta agujeros claros. Por una parte, porque los personajes no siempre actúan de manera acorde al papel que representan: pese a que sea cierto que existe la necesidad de que los personajes evolucionen, estos no lo hacen de forma progresiva, mostrando cambios de parecer y actitud que chocan bruscamente con el desarrollo de la historia. Esto también se denota en sus decisiones, que en contadas ocasiones son exasperantes para el público por su falta de sentido. Por otra parte, hay momentos en que la trama busca sorprender al espectador, ya sea con giros argumentales poco convincentes o situaciones muy evidentes, y que nos dejan con un mal regusto.

El faro de las orcas Maribel Verdú El palomitrón

En cambio, El faro de las orcas no parece aspirar a conquistar al público por su argumento, sino a través de la armonía que representa la aglutinación de todos sus elementos. Esta busca que el espectador sea un visitante más de un lugar mágico en el que la huella de la civilización no tiene apenas cabida. Lamentablemente, el argumento entorpece estas sensaciones, dejándonos a medio camino de todo. La trama no acaba de apostar por la calmada interacción del humano y la naturaleza, ni tampoco nos lleva a una trepidante historia (ni de amor ni de aventura).

Con todo, no queremos decir que sus 90 minutos de duración vayan a significar el sufrimiento de quien vaya a verla, sino que se proponía unas metas que no han sido alcanzadas. Más cuando estábamos ante una Maribel Verdú que actúa de forma notable, pero a la que el guion le hace perder puntos, y un Joaquín Furriel que tuvo el privilegio de contar con la ayuda de Roberto Bubas, en quien se basa la historia real, para preparar su personaje. En resumen, estamos ante una película para aquel que quiera disfrutar de un bonito paisaje en la gran pantalla, o para quien quiera verla cuando la proyecten en televisión.

LO MEJOR:

  • Los escenarios amplios y llenos de naturaleza.
  • La música que acompaña muy bien a los paisajes.
  • Los efectos especiales para crear a las orcas salvajes.

LO PEOR:

  • La trama, floja y con incongruencias argumentales.
  • El potencial que presentaba frente al resultado final.
  • Que sus actores no puedan lucirse por agujeros en el guion.

 

Eloy Rojano

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