Compartir

Los años 80 fueron el punto de partida de la revolución tecnológica que continúa a día de hoy: los primeros ordenadores de sobremesa comenzaban a decorar los escritorios de las casas de los ciudadanos estadounidenses más pudientes; los recreativos se habían impuesto entre los adolescentes como el entretenimiento preferido; los vinilos y pósteres de cantantes y grupos de música decoraban habitaciones y la publicidad vivía una regeneración que la cambiaría para siempre.

Era la década del capitalismo en plena efervescencia, donde marcas como Philips, Pepsi, Coca-Cola o McDonald’s se hacían de oro ante el asentamiento de la cultura y forma de vida estadounidense, donde la moda y la costumbre por imitar a los ídolos se convertía en un ritual cotidiano entre el público más joven. Por otro lado, la cultura pop que venía fraguándose desde los años 60 vio a morir a finales de esta década a su mayor representante: Andy Warhol.

Cine familiar de los años 80 en El Palomitrón

En el cine, el espectro argumental era infinito. Las películas teen en las que los adolescentes se alzaban como protagonistas de sus propios dramas y en las que los adultos adoptaban roles secundarios fueron una fórmula empleada por multitud de guionistas que se vio respalda por una proliferación de actores que se convirtieron en ídolos de ese público prepúber. Actores como Corey Haim, Molly Ringwald, Matthew Broderick o Corey Feldman se convirtieron en estrellas mediáticas juveniles (muchos de ellos por desgracia cumplieron la maldición de las estrellas jóvenes y tuvieron serios problemas con las drogas, como el malogrado Corey Haim, que falleció en 2010) gracias a películas como El club de los cinco, Todo en un día o Jóvenes ocultos. Otro actor legendario que comenzó protagonizando películas teen pero que supo estirar el chicle hasta películas en las que encarnaba a un joven que comenzaba a buscar su futuro fue Michael J. Fox, famoso por títulos como la trilogía de Regreso al futuro, El secreto de mi éxito o De pelo en pecho (Teen wolf). ¿Cuántas veces se ha visto a un hombre lobo adolescente llevando a la guapa del instituto al baile de fin de curso o siendo campeón del equipo de baloncesto? Hollywood necesita urgentemente una dosis de ideas de los guionistas de los 80.

Michael J. Fox - El Palomitrón

Esa tónica de dar voz a los jóvenes y en la que protagonizan historias en las que se enfrentan (e incluso ganan) a los adultos fue un acierto en cuanto a acercamiento al público más joven. No obstante, ese enfrentamiento generacional no era nada novedoso, ya que se podía apreciar en películas anteriores como Rebelde sin causa, protagonizada por el legendario James Dean, si bien es cierto que, actualmente, ya no se encuentran tantas películas donde el protagonismo exclusivo radica en los adolescentes, puesto que esta fórmula se emplea sobre todo en series de televisión como Skins o la última apuesta de Netflix, Por trece razones.

Los cazafantasmas y las pistas de baile

Los cazafantasmas - El Palomitrón

El pasado verano se estrenó la adaptación femenina de uno de los mayores clásicos de los 80, Los cazafantasmaspelícula dirigida por Ivan Reitman y protagonizada por Bill MurrayLa canción homónima de Ray Parker ganó el BAFTA en 1985 a Mejor canción original, y sonó como un himno en las emisoras de radio al son de la frase: “If there’s something strange in your neighborhood. Who ya gonna call? GHOSTBUSTERS!”.

La película fue un éxito de taquilla y se convirtió en la comedia más taquillera de la década. No obstante, y aunque la secuela estrenada en 1989 no fue tan taquillera como su predecesora, la alocada historia de Los cazafantasmas había cumplido con creces las expectativas de las productoras y del mercado en general, ya que a raíz de la película se creó la famosa serie de animación Los verdaderos cazafantasmasestrenada en 1986, y se pusieron a la venta juegos de mesa, de rol y, por supuesto, videojuegos.

Otra temática que triunfaba en la época era la dedicada al mundo del baile. Tras el estreno de la película Fama en 1980 y su posterior serie televisiva en 1982, el panorama del baile había llamado la atención del público, que había acogido con muy buenos resultados esa apuesta argumental. Destacamos aquí títulos como Flashdance, protagonizada por Jennifer Beals, o Footlooseen la que vemos a Kevin Bacon mover el esqueleto al ritmo de la canción de Kevin Loggins.

Sin embargo, de entre todas las películas dedicadas a la temática del baile que se hicieron en aquella época, probablemente la que más destaca sea la mítica Dirty Dancingprotagonizada por el desaparecido Patrick Swayze y Jennifer GrayLa película, de notable éxito comercial y considerada hoy día como un clásico del cine de los 80, contaba con un argumento perfecto para conseguir estos fines. Con una historia inspirada en el inicio de los años 60, increíblemente melosa y con el ritmo como telón de fondo, caló hondo entre el público nostálgico y la nueva juventud. Además, la canción de (I’ve had) The Time Of My Life, interpretada por Bill Medley y Jennifer Warnes, alcanzo durante una semana el primer puesto en la lista Billboard y se hizo con el Oscar a Mejor canción original en 1987.

Por otro lado, el movimiento hip-hop que nació a finales de los años 70 en los barrios marginales neoyorkinos también tuvo su representación en el cine de la mano de películas como Beat Streets, Breakin o Kush Groove. No obstante, este tipo de películas no encajaba tanto dentro del cine familiar que caracterizaba la década de los 80, ya que el movimiento de los barrios marginales no estaba bien visto por los más mayores pero sí por los más jóvenes, que quedaron maravillados por esa nueva cultura.

Una década inolvidable

Harían faltas muchas entradas para poder hablar con extensión sobre el cine de la década de 1980, en la que cual se asentaron los patrones de la cultura contemporánea y el mundo vislumbró por primera vez, tras años de turbulentos cambios, su futuro. La escritora estadounidense Hadley Freeman publicó recientemente el libro The time of my lifedonde habla, de forma subjetiva, sobre las películas que marcaron su infancia y también hace un análisis sobre el cambio sociopolítico que se vio reflejado en el cine de aquella época.

Gremlins - El Palomitrón

Para el séptimo arte fue una década de expansión, en la que la modernización llegó a los estudios y se crearon las primeras superproducciones, donde la comercialización masiva y el merchandising convivían en perfecta armonía y que se adecuaba a la expansión económica que se vivió en Estados Unidos. El cine que marcó la infancia de muchos y que para otros provoca una nostalgia por lo nunca conocido: son los inolvidables años 80.

 

Claudia BM

No hay comentarios

Dejar una respuesta