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FILM STILL - PAWN SACRIFICE - Liev Schreiber (left) stars as Boris Spassky and Tobey Maguire (right) stars as Bobby Fischer in Edward Zwick's PAWN SACRIFICE, a Bleecker Street release. Date Added 8/4/2015 3:25:00 PM Addtl. Info Credit: Takashi Seida

¿Qué diferencia a un genio de un loco? ¿Su inteligencia, su éxito o nada en absoluto? El ajedrecista estadounidense Bobby Fischer (1943-2008), considerado por muchos el mejor de todos los tiempos, fue una de esas celebridades cuya vida transitó entre la maestría y el trastorno mental. Ahora, el estreno de El caso Fischer nos permite ahondar de nuevo en su controvertida figura.

A caballo entre el biopic y el drama deportivo (sin ánimo de entrar en el debate de si el ajedrez es o no un deporte), la cinta, cuyo título original, Pawn Sacrifice (El sacrificio del peón), resulta mucho más revelador y acertado, explora el carácter obsesivo, caprichoso y paranoico de Fischer, interpretado por un convincente Tobey Maguire. El metraje abarca sus sucesivas contiendas ajedrecísticas, desde sus primeros años como adolescente prodigio hasta su enfrentamiento en el Campeonato Mundial de Ajedrez de 1972 contra el soviético Boris Spassky, en un duelo conocido como el “Match del Siglo”, de grandísima relevancia mediática al ser considerado en su momento como una suerte de criba intelectual entre las dos grandes potencias mundiales de la época (una “guerra fría” necesita sus combates). Liev Schreiber interpreta a un impasible Spassky, con sempiternas gafas de sol y unos aires de indiferencia que remiten a la quintaesencia de lo cool. Completan el reparto principal los fiables Michael Stuhlbarg y Peter Sarsgaard como los dos hombres de confianza de Fischer.

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En la silla de dirección nos encontramos al veterano Edward Zwick, conocido por el clásico noventero Leyendas de pasión o por éxitos de la pasada década como El último samurái o Diamantes de sangre. Zwick no arriesga y ofrece una realización convencional y muy académica, con el suficiente ritmo para que las partidas de ajedrez, juego poco frenético en el plano visual, no hagan caer en el hastío. El guion, obra del británico Steven Knight (también responsable del libreto de filmes como Promesas del este o Locke, y creador del éxito televisivo Peaky Blinders) es ágil y cumple con su cometido, pero el desarrollo de los personajes es escaso y solo es necesario echar un vistazo a la biografía de Fischer para comprobar que está plagado de inexactitudes históricas. En contraposición a esa inexactitud hallamos una ambientación muy acertada, con elementos de atrezo que son auténticas réplicas de los tableros, marcadores o fichas que se usaban en los torneos de la época y que ayudan a crear un clima adecuado.

Mención aparte merece el excesivo posicionamiento del filme a favor de su protagonista durante la contienda final, tras haber construido durante todo el metraje la imagen de un Bobby Fischer antipático, megalomaníaco e incluso fanático antisemita (pese a ser de ascendencia judía). ¿Por qué motivo se supone que el espectador debe querer que Fischer derrote a Spassky? ¿Por ser él estadounidense y su rival un “malvado soviético”? ¿Porque ejerce el rol de protagonista? ¿Por una superioridad ajedrecística que la cinta en ningún momento sabe argumentar o trasladar a imágenes? Todo apunta a una exaltación nacionalista bobalicona que hoy en día se antoja desfasada e insulta a la inteligencia del público.

El caso Fischer. Critica en el Palomitrón

En cualquier caso, El caso Fischer es una propuesta digna que consigue entretener pese a tratar sobre un tema tan poco cinematográfico como el ajedrez (omitiendo, evidentemente aquella inolvidable partida “a Muerte” de El séptimo sello). Todas sus piezas están correctamente colocadas sobre el tablero y, sin crear ningún nuevo movimiento de libro, consigue introducirnos en la atormentada psique de un genio del ajedrez como indudablemente fue Bobby Fischer, pese a todos los gambitos personales que llegó a realizar. Una cinta que nos ayuda a recordar que “en el ajedrez, como en la vida, el adversario más peligroso es uno mismo”.

 

LO MEJOR:

  • Da lo que promete.
  • Aporta claroscuros y rehuye convertirse en una hagiografía.
  • Las actuaciones de Maguire y Schreiber.
  • Su ritmo ágil y ameno.

LO PEOR:

  • Ciertas inexactitudes sobre la biografía de Fischer.
  • Su impersonal y olvidable título en castellano. ¿Qué necesidad tienen las distribuidoras españolas de cambiar los títulos continuamente?
  • Su facilón posicionamiento.
  • Que todos los detalles de la biografía de Fischer posteriores al campeonato del mundo (retiro del ajedrez, vagabundeo, detención por participar en un encuentro amistoso contra Spassky en la antigua Yugoslavia…) se limiten a unos escuetos textos precréditos.

 

Tomás Ruibal

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