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La redacción de un periódico de los 60, una dictadura como fondo, crímenes violentos, periodistas intrépidos, policías con métodos cuestionables… Estupendos puntos de partida para una ficción, pero que fueron una realidad. Esa es la historia de El Caso, un semanario de investigación de carácter sensacionalista que se publicó en nuestro país desde 1952 a 1997, y que para muchos era «un diario de porteras», aunque sus ejemplares eran leídos por miembros de todos los estamentos de la sociedad, incluso a escondidas. Ponerlo como excusa para plantear una serie, tras ver el piloto de El Caso. Crónica de sucesos, parecía algo muy natural y que ya se estaba tardando en hacer. Así que habrá que darle las gracias a Fernando Guillén Cuervo por su empeño personal en crear esta serie, en la que figura como coproductor ejecutivo, además de ser uno de los protagonistas.

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El primer capítulo comienza con una pelea de boxeo, cuyas imágenes se entremezclan con lo que parece una violación. Enseguida sabremos que el crimen se ha consumado, cuando Jesús Expósito (Fernando Guillén Cuervo) tiene que marcharse del combate para cubrir la noticia del descubrimiento de un cadáver en un abrevadero. Mientras realiza su trabajo e intenta sonsacar información a la policía, aparece Clara López (Verónica Sánchez), y descubre que es una nueva compañera de su publicación, El Caso. Así se nos presenta a la pareja que va a protagonizar esta serie y que se convertirá en la típica relación veterano frente a novata, en la que aprenderán el uno del otro y resolverán los sucesos.

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Por supuesto, nada será fácil para estos dos personajes y sus compañeros de redacción, pues a algunos miembros de las fuerzas del orden y a los políticos de la época no les gusta que el semanario en cuestión airee los trapos sucios de una sociedad que debía ser pacífica, católica, formal, virtuosa… o eso es lo que el régimen pretendía hacer creer. Y claro, nada más lejos de la realidad, como demostraba El Caso, que, además, lo hacía de una forma muy explícita, con fotos cruentas, textos rotundos e ingeniosos titulares. Y todo esto se presenta en la serie, que se basa en noticias reales que aparecieron en el semanario en cuestión.

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Además de conocer a los protagonistas y ponernos en situación, en esta primera aproximación a la serie hemos comprobado que vamos a ser testigos no solo de delitos, sino también de cómo era la sociedad de la España del momento: el papel de la mujer, las diferencias entre las clases sociales, el estado policial, los símbolos de la dictadura, la homosexualidad, la censura… y algo muy destacable: cómo se hacía un periódico en una era sin ordenadores, sin móviles, sin Internet. Ver maquetar una portada con papel, lápiz y tijeras parecerá ciencia ficción o magia.

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La pareja protagonista tiene química, y seguro que van a sacar buen provecho de ella los guionistas y directores de la serie. Además, están acompañados por unos secundarios que prometen dar mucho juego: Fernando Cayo, Antonio Garrido, Blanca Apilánez (cuyo personaje es un homenaje a la grandísima Margarita Landi), Daniel Pérez Prada, Natalia Verbeke o Carlos Manuel Díaz, entre otros. Las relaciones entre todos ellos van a enriquecer y servir de nexo a los capítulos autoconclusivos que formarán la serie. Incluso hay un macguffin (que chirría un poquito, hay que reconocerlo): Clara resulta ser la hija díscola de un alto cargo del Ministerio de Información y Turismo. Más puntos a favor de esta serie: la estética, que, salvando las distancias, puede recordar a la de Mad Men; la atmósfera, muy cercana a la del cine negro; la aparición de un Madrid nostálgico creado digitalmente y, como ya hizo El Ministerio del Tiempo, el uso de las redes sociales para crear vínculos con el espectador, todo un acierto.

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Resumiendo, que nos encontramos con una nueva serie que se sale de los tópicos de la ficción patria. Es cierto que no será para todo el mundo, pero convertirá a sus espectadores en fervorosos seguidores (si se confirma lo que vimos en su primera entrega) que igual terminan recogiendo firmas para que se reabra El Caso, aunque sea en una edición digital. Por cierto, no queremos dejar de destacar el pequeño documental que se emitió antes del capítulo en el que importantes figuras del periodismo nacional hablaron de qué era y qué supuso este semanario en la España del momento.

Rocío Alarcos

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