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El bar- Entrevista El Palomitron

Los chistes que comienzan con “Un tipo entra a un bar y…” no te cuentan que si la persona que accede al bar es Álex de la Iglesia (director al que no es la primera vez que entrevistamos), es probable que el susodicho establecimiento acabe volando por los aires o habitado por un grupo de personajes tan perversos que uno diría que se parecen demasiado a nosotros mismos. Y es que el director bilbaíno ha trascendido la figura del director para convertirse casi en un género en sí mismo. Además de una llamativa tendencia por torturar a sus personajes y arrastrarlos a las cloacas (a veces literalmente) de la condición humana, ha sabido construir, con la ayuda de su incansable colaborador y amigo desde los 8 años, el fenomenal guionista Jorge Guerricaechevarría, un universo particular por el que ya han desfilado decenas de actores que han pasado a formar parte de la familia delaiglesiana.

Hoy toca hablar de El bar, última entrada en su filmografía y enésima muestra de que nadie en este país sabe mostrar como él los cuernos de la bestia y matarte de risa simultáneamente. Carmen Machi y Jaime Ordóñez son los primeros en sentarse a hablar con nosotros y nos agrada comprobar que no se parecen en nada a los personajes que encarnan en El bar, ya que, de lo contrario, Carmen estaría ahora de espaldas a mí, dejándose hasta la última moneda en la máquina tragaperras, y Jaime estaría predicando el fin del mundo valiéndose de algún pasaje bíblico. ¿Deja secuelas trabajar con Álex?

Trabajar con él significa volver a casa exhausta, llena de nuevas experiencias como actriz y ser humano“, dice Machi. “Exige muchísima intensidad y entrega, pero siempre desde la alegría de vivir y la pasión por el cine. No hay día en el que no te haga sentir tremendamente afortunado por dedicarte a esto“.

Jaime Ordóñez es más contundente: “Rodar con Álex de la Iglesia es la hostia“. Sobre las heridas que se hizo en la espalda rodando una pelea con Mario Casas prefiere no explayarse: “Solo te diré que Álex pidió al equipo de maquillaje que no se excedieran tanto a la hora de pintarme las heridas, y ellos tuvieron que decirle que aquello no era maquillaje, sino mi espalda en carne viva. Álex quería una pelea sucia, que doliera al espectador, y eso implica un cierto grado de realismo“.

Entrevista elenco El bar - El Palomitron

En la película, ocho personajes se ven atrapados en un espacio cerrado (“¡Como en Alien!“, exclama Ordóñez) y acaban enfrentándose mutuamente para lograr sobrevivir. Una tesitura moral complicada, un sálvese quien pueda que obliga al espectador a plantearse cómo actuaría llegado el momento. Carmen Machi lo tiene clarísimo: “Si a mí me dicen que para vivir tengo que matarte, te mato seguro“. Vaya, gracias. “No es personal, es solo que yo me importo más de lo que tú me importas a mí. Ni siquiera lo consideraría asesinato, sino más bien defensa personal“.

No cabe duda de que el guion de El bar, influenciado por películas como La aventura del Poseidón (“Mi personaje, la Trini, está inspirado en el de Shelley Winters“, añade Machi) o La cosa, de Carpenter, es un chute de adrenalina constante, casi un clímax de hora y media, pero nos preguntamos si los actores habrían aceptado meterse en un proyecto tan alocado de no haber estado De la Iglesia y Guerricaechevarría detrás.

El guion era interesante“, empieza Ordóñez, “pero saber que Álex va a dirigirlo te da la seguridad de que va a volar“. Carmen Machi coincide con él: “Si no conoces a la persona que ha escrito esta locura, no puedes hacerte a la idea de cómo va a subir el suflé. El guion era curioso, pero lo deslumbrante ha sido ponerlo en pie. Y una cosa te voy a decir: mucho ojo con los guiones deslumbrantes, que luego uno tiene que saber estar a la altura“.

Elenco El bar - El Palomitrón

Pero ya va siendo hora de que el director dé la cara. Álex de la Iglesia entra a un bar y… se tropieza con los escalones. Afortunadamente, no sucede ninguna desgracia y consigue mantener el equilibrio. “Me podía haber dado una buena, ¿eh? Igual es que me lo tengo bien ganado“, bromea. “No sería la primera vez que tengo que acudir al estreno de una película en muletas“. Le acompaña Blanca Suárez, actriz televisiva, estrella cinematográfica, musa de grandes directores y… ¿qué más? De la Iglesia ayuda con la descripción: “También eres un poco it girl, cariño, pero molas mucho“.

Parece que existe entre ellos una complicidad especial, un buen rollo que se extiende a todo el reparto. Hace solo dos años ya habían trabajado juntos en Mi gran noche, una película que no fue del todo bien recibida por la crítica pero que, en opinión de Carmen Machi, se trata de “un peliculón“. El bar promete tener una mejor recepción, avalada por sonoras ovaciones en los festivales de Berlín y Málaga. ¿Por qué nos gustan tanto las pesadillas de Álex de la Iglesia? El propio director ofrece una explicación:

Las pesadillas sirven para mostrar los monstruos externos e interiores y colocarlos en un entorno terrorífico, para después despertar y sentir el alivio de verte fuera de todo aquello. Yo no quiero hacer sufrir a nadie, porque tengo un cariño enorme a los personajes que, al fin y al cabo, somos Jorge y yo“. ¿En qué lugar os coloca eso? “Bueno, es que yo me siento muy cerca de la gente que miente y que finge, porque es algo que hacemos todos. Me siento cómodo en un bar donde todo el mundo es un canalla y lo reconoce sin problema. Lo que me da miedo es la gente que dice ser buena, la que dice que ellos bien y el resto mal; esa gente es la que se revela como la auténtica pesadilla“.

Álex y Jorge llevan escribiendo juntos desde que en 1991 estrenaran el cortometraje Mirindas asesinas. A estas alturas se tienen perfectamente calados y saben lo que cada uno puede aportar. “La escritura de guion con Jorge es un proceso apasionante, aunque también tiene algo de negociación hostil. Es imposible sorprender al otro, pero al final aspiramos a llegar a una cierta aceptación. La cosa va más o menos así. Yo propongo algo y él me responde: no. Entonces propone él algo y yo le digo: mediocre. Yo aporto una idea y Jorge me corta: eso ya lo hemos hecho, te repites. Y así hasta que llegamos a un punto en el que ambos coincidimos“.

Blanca Suárez se muestra agradecida de que el guion llegara a buen puerto. “Es una historia fascinante que te atrapa y no te suelta, y te coloca en una posición moral muy interesante en la que solo puedes sobrevivir a costa de otros“. Carmen Machi ya ha dicho que nos mataría sin ningún escrúpulo, ¿y tú? “Sinceramente, en esas circunstancias yo no pondría la mano en el fuego por mí“. Puede que no salgamos vivos de esta.

Todos coinciden en la dificultad del rodaje por sus condiciones extremas: la suciedad, la humedad, el trabajo físico y hasta… ¡ratas! “Había gente en el equipo que tenía fobia a las ratas y le tocó estar pringando. Pero lo peor era rodar mojados, no existe nada peor que eso. Un día Mario Casas y yo rodamos con 39 de fiebre porque habíamos cogido una buena gripe. Ser actor no es tan fácil como la gente cree“, sentencia Carmen Machi.

Sería una lástima desvelar el final de la película al espectador, aunque sí podemos decir que fue rodada con cámara oculta y produce un tremendo efecto de desasosiego. De la Iglesia dice de él: “Estoy muy orgulloso de ese final porque, de algún modo, condensa todo aquello de lo que habla la película: hasta qué punto tenemos miedo de todo, especialmente del que sufre. Porque el que sufre a nuestro lado, de algún modo nos está pidiendo ayuda con su presencia, y nosotros, aunque nos veamos reflejados, no le socorremos porque nos produce la impresión de que puede romper nuestra estabilidad y nuestro modo de vivir. Nos da miedo y miramos a otro lado“.

¿Habrá secuela de El día de la bestia? “Me lo he planteado varias veces, pero dudo que llegue a suceder. La queremos porque es única, y volver a ella sería banalizarla“. ¿Y una película que trate sobre un rodaje de Álex de la Iglesia? “Si hiciera una historia de cine dentro del cine, que me parece algo pretencioso, no contaría una historia sobre mí ni sobre Blanca Suárez. Probablemente la haría sobre un pobre figurante con ambiciones que nunca llega a nada“.

Nos quedamos con ganas de decirle que desde que vimos La comunidad siempre ponemos una X en la quiniela cuando se miden el Sporting y la Real Sociedad. Mejor nos lo callamos y, así, si hacemos pleno, nos montamos nuestra propia aventura delaiglesiana. Nos despedimos de esta familia y nos quedamos con la sensación de que pasar un tiempo encerrados con ellos en un bar tiene poco de infernal y mucho de genuina pasión cinéfila.

Álex Merino Aspiazu

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