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Había mucha expectación el viernes noche para acudir al pase de la nueva película de Manuel Martín Cuenca, que compite en la Sección Oficial de San Sebastián tras un exitoso paso por Toronto en el que fue galardonado con el Fipresci. El autor es una comedia negra liderada por un inmenso, descomunal, arrollador Javier Gutiérrez, que ya se ha colocado como el candidato a batir por la Concha de Plata, premio que ya obtuvo hace tan solo 3 años por La isla mínima.

El autor es una ácida reflexión sobre el proceso de creación artística. Basada en la novela El móvil, de Javier Cercas, relata la historia de Álvaro, un notario con ambiciones literarias que ve cómo su vida da un vuelco cuando descubre que su mujer, autora de un best-seller, lo engaña con otro hombre. Desde ese momento, Álvaro decide llevar su obsesión por la literatura hasta niveles inverosímiles que rozan la locura y, de paso, los límites de la legalidad.

Cuenca no es nuevo en el Festival de San Sebastián. En 2013 presentó con éxito Caníbal, con la que además se llevó el premio a la Mejor fotografía para Pau Esteve Birba, uno de los mejores de nuestra cinematografía. En aquella edición sorprendió a muchos que Antonio de la Torre no se alzara con el premio interpretativo, aunque tenía enfrente nada menos que a un exquisito Jim Broadbent en Le Week-End. Precisamente De la Torre tiene un papel secundario en El autor que ofrece algunos de los mejores momentos de la película. Podemos esperar nominaciones a los Goya para Javier Gutiérrez y Antonio de la Torre.

La parte más interesante de la historia reside en su cuestionamiento acerca de algunas incógnitas sobre el oficio del escritor: ¿se es talentoso o se hace uno talentoso? Es decir, ¿es la cualidad del artista innata o adquirida? ¿Y hasta qué punto un autor puede permitirse manipular y retorcer la realidad que lo rodea en nombre del arte o, al menos, de lo que él considera una meta artística? ¿Puede alguien sin talento arrancarle a la vida algo de verdad a la fuerza? ¿Es esa verdad arte? Hallar respuesta a semejantes preguntas es ciertamente complicado, más aún si no se quiere perder la cordura por el camino. Y es, precisamente, ese viaje a la locura, ese descenso a los infiernos de la creación artística lo que Cuenca quiere mostrarnos en la pantalla a través de un Javier Gutiérrez que no había estado mejor desde La isla mínima (y puede que ni siquiera entonces) y se marca un tour de force interpretativo que merecerá cada uno de los elogios y premios que le dediquen.

La reacción en el pase de prensa ha sido mayoritariamente positiva, con sonoras carcajadas a lo largo de todo el metraje. Un arranque inmejorable para el festival donostiarra, que además ha presentado en la sección Perlas la deliciosa Call Me by Your Name, de Luca Guadagnino. Las siguientes paradas en la agenda serán El tercer asesinato, lo nuevo de Hirokazu Koreeda, y Handia, la película vasca que espera recoger el testigo de Loreak. Seguiremos informando y comiendo algún pintxo en los tiempos libres, por supuesto a vuestra salud.

LO MEJOR:

  • Javier Gutiérrez no había estado mejor desde La isla mínima, y puede que ni siquiera entonces. Tour de force del asturiano.
  • Antonio de la Torre y María León aprovechando al máximo su escasa presencia en pantalla.
  • El guion sabe conjugar la comedia, el drama y la sátira artística con un equilibrio sorprendente.

LO PEOR:

  • Aunque el desenlace es bueno, se llega a él de forma algo tramposa.
  • Un epílogo innecesario.


Alex Merino 

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