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Muy pocas obras pueden presumir de combinar dulzura y dureza con tantísima maestría como EL AMOR ES EXTRAÑO. Tierna y amable como pocas, no deja de sacudirnos con su crudo realismo y un amargo retrato de la madurez. La pareja protagonista se casa después de 39 años de noviazgo y gozan de una luna de miel de lo más placentera; al volver, su mundo se derrumba. A causa del enlace y sus implicaciones, el único de los dos que tenía trabajo lo pierde. Esta injusticia desmesurada (sea del modo que sea) será aún más frustrante al saber los nombres (y género) de los susodichos: Ben (JOHN LITHGOW) y George (ALFRED MOLINA). Con la pequeña pensión de Ben y el repentino despido de George, los recién casados se ven obligados a vender su piso en una acomodada zona de Nueva York y volver a reunir a sus seres más queridos para pedirles que les alojen. La pareja se verá forzada a vivir separada y adaptarse a una casa con un adolescente y a un piso en el que hay fiesta día sí y día también. Soledad, incomprensión y frustración se unirán para formar un drama potente lleno de crecimiento personal y superación.

 

El director norteamericano IRA SACHS vuelve a nuestras pantallas con esta propuesta que, muy probablemente, se convertirá en su pieza más memorable hasta la fecha. Gran culpa de ello poseen los actores protagonistas de la cinta, ambos con una gran trayectoria artística y una consolidación cinematográfica dentro del universo hollywoodiense. Muchos recordaran a JOHN LITHGOW por las series en las que ha trabajado: COSAS DE MARCIANOS, DEXTER, ÉRASE UNA VEZ y, “wait for it”, es el padre de Barney en CÓMO CONOCÍ A VUESTRA MADRE. Por su lado, ALFRED MOLINA posee una de las filmografías más eclécticas que se puedan observar. Ha trabajado con la inmensa BBC en AN EDUCATION, pero también ha hecho blockbusters al estilo SPIDERMAN o INDIANA JONES. COFFE AND CIGARETTES o CHOCOLAT completan un inmenso recorrido de casi 150 títulos. Como no podía ser de otra forma, los dos están impecables en EL AMOR ES EXTRAÑO, y en ningún momento se pone en duda sus preferencias sexuales reales.

 

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Entramos ya en Noviembre y los enfermos del Séptimo Arte empezamos con las obsesivas listas y quinielas para los Oscars. No sería ninguna sorpresa que la película de SACHS se llevara alguna de las preciadas nominaciones. Aunque el trabajo actoral (donde también luce MARISA TOMEI) sobresale sobre todo lo demás, la estética mantiene una coherencia y precisión de muy alto nivel. Siempre jugando y simulando la luz natural, con esta pieza se vuelve a demostrar que la fotografía es un departamento vital para un film. No sólo está cuidada, sino que se adapta a los personajes y crea atmósferas muy adecuadas al espíritu de las secuencias. Sin embargo, el montaje y el guión no consiguen mantener el tempo necesario para que la narración avance con naturalidad. Sólo hora y media es lo que dura la producción, pero en ciertos momentos no logra mantener la tensión y pierde parte de la potencia dramática que requiere el espectador.

 

EL AMOR ES EXTRAÑO es mucho más que una película del montón, es una rabiosa demostración de la salud que se le puede otorgar a un colectivo con la cinematografía. No es necesario que cada vez que sale una película con protagonistas homosexuales todo gire entorno a sus preferencias sexuales. Esto para nada significa que films como MILK o BROKEBACK MOUNTAIN no sean importantes, pero el favor que hace EL AMOR ES EXTRAÑO a este colectivo es impagable. Sí es verdad que el elemento desencadenante se ve profundamente influenciado por la homofobia que procesa la iglesia (y religión en general) desde tiempos inmemoriales, pero la película es mucho más que eso. Esta obra podría funcionar a la perfección si los personajes principales fueran una pareja hetero, y justamente en esto reside el gran acierto que significa hacerlo de este modo. Un gran paso para la normalización. El mundo necesita más películas como esta.

 

 

LO MEJOR:

  • Los intérpretes en general y ALFRED MOLINA en particular. Un gran trabajo.
  • La acertada forma de reivindicar el colectivo gay. La homosexualidad debe dejar de ser un tabú en la sociedad y en el cine.

LO PEOR:

  • El exceso de costumbrismo obliga a que algunas escenas caigan en la banalidad.
  • El tempo, marcado por montaje y guión, peca de reiterativo.

 

 

Adrià Naranjo

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