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Crítica de EL ABUELO QUE SALTÓ POR LA VENTANA Y SE LARGÓ. Crítica. Cine y estrenos en EL PALOMITRÓN.

 

Allan Karlsson es un entrañable anciano que está a punto de cumplir cien años; premisa que daría para muchos dramas, pero este no es en absoluto el caso. Se ve obligado a pasar sus últimos días encerrado en un típica residencia, donde le preparan una gran fiesta para celebrar su aniversario, sin contar que nada de eso está hecho para Karlsson. Se coloca bien las zapatillas de andar por casa, abre la ventana de su habitación, un saltito, y ya está listo para disfrutar de su última y más magnifica aventura. Se dirige con paso firme a la estación del pueblo y comprar un billete para el primer autobús que vaya a salir. Un extraño joven le pide que vigile su maleta mientras va al baño, pero Karlsson, ni corto ni perezoso, se sube al bus con ella. A partir de entonces empezará una hilarante sucesión de desdichas que volverá locos a todos los involucrados, menos al anciano que, como siempre, se mostrará impasible a cualquier suceso. El único residente en una estación abandonada, un hombre que se ha pasado un par de décadas casi-sacándose multitud de carreras, una solitaria mujer que posee un elefante, un policía incompetente o un desastroso grupo de moteros, serán algunos de los involucrados en el surrealista viaje.

 

Crítica de EL ABUELO QUE SALTÓ POR LA VENTANA Y SE LARGÓ. Crítica. Cine y estrenos en EL PALOMITRÓN.

 

Basado en el homónimo y laureado best-seller de JONAS JONASSON, la versión cinematográfica de EL ABUELO QUE SALTÓ POR LA VENTANA Y SE LARGÓ continua con el fino sentido del humor que ya pudimos gozar con el libro. Evidentemente, como casi toda adaptación, hay muchas partes que se omiten respecto a la base literaria. Se ratifica la sabia elección de intercalar los momentos presentes (la historia del KARLSSON centenario, la maleta y sus misteriosos acompañantes) con el fabuloso pasado del hombre. Un impagable repaso a la historia del siglo XX que, sin ser tomada demasiado en serio, debería ser de lectura obligatoria durante la educación secundaria. El protagonista, sin comerlo ni beberlo, se verá involucrado en efemérides históricas tales como la guerra civil española, el proyecto Manhattan, la guerra fría o la caída del muro. Pudiendo hacer esta adaptación de muchas manera y con la imperiosa restricción temporal que impone el medio cinematográfico, se eligen con precisión los capítulos que serán representados. La norma principal es aprovechar todos esos momentos cómicos que puedan ganar potencia gracias a los recursos visuales. Algunas de las historias del pasado de Allan, o los orígenes de sus acompañantes, son eliminadas para evitar una incesante voz en off o, en su defecto, una película de cuatro horas. También habría sido interesante el experimento de crear un film con dos volúmenes y, así, poder relatar la totalidad de la novela; pero, viendo los decepcionantes ejemplos que nos han dejado las adaptaciones recientes con este formato, es preferible la correcta síntesis que se ha hecho del texto escrito.

 

Crítica de EL ABUELO QUE SALTÓ POR LA VENTANA Y SE LARGÓ. Crítica. Cine y estrenos en EL PALOMITRÓN.

 

Tanto el director (FELIX HERNGREN), como la gran mayoría del reparto (encabezado por ROBERT GUSTAFSSON), son caras conocidas en el país nórdico, pero completamente inéditas en el extranjero. La actuación en conjunto es buena y consigue crear las necesarias comicidades para que surja la comedia. La dirección y el conjunto estético del film también son dignos y, sin grandes lucimientos, crean un empaque coherente y que funciona. Poco que destacar en las partes técnicas, ni en positivo ni en negativo; cumplen su cometido y generan una película entretenida y divertida que, viendo lo visto, es mucho más de lo que pueden decir algunas de las grandes producciones que nos vienen del otro lado del charco. El guión se basa en una adaptación fidedigna y bien pensada, pero tampoco sin grandes alardes. Todos estos elementos demuestran la importancia que tiene la historia original y como, si esta base es firme, se puede crear una obra completa y más que decente. Pero siempre que nos llega un producto de esta naturaleza hay que hacer la misma cosa: apuestas para ver quien acierta cuanto vamos a esperar para el remake y rezar para que este respete la esencia, de la misma manera que lo ha hecho esta encantadora película sueca.

LO MEJOR:

  • Una adaptación muy trabajada y que consigue preservar el peculiar sentido del humor del libro.
  • Un ritmo coherente con la novela, pero muy conocedor de las posibilidades del montaje.

LO PEOR:

  • La sencillez y falta de innovación dentro de los aspectos técnicos.
  • El extraño acento de algunos de los personajes que, a priori, son españoles.

Adrià Naranjo

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