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La sombra de la inestabilidad económica que lleva arrastrando Europa estos años parece no acabarse nunca. Su impacto en los medios audiovisuales es más que notorio, y si en el sector mediático sigue ocupando gran parte de los titulares, en el cine y la televisión es continuo el estreno de películas y series que centran su desarrollo argumental a partir de dicha crisis. El último gran ejemplo es DOS DÍAS, UNA NOCHE, dirigida por los hermanos DARDENNE (EL NIÑO DE LA BICICLETA, ROSSETA)  y protagonizada por la espléndida MARION COTILLARD, conocida por grandes papeles como los interpretados en LA VIDA EN ROSA  y EL CABALLERO OSCURO: LA LEYENDA RENACE.

Cuando la empresa de Sandra Billat (MARION COTILLARD) comienza a padecer pérdidas, se somete a votación si echarla de esta o mantenerla en su puesto de trabajo. Sus compañeros, tentados y condicionados por un bono de 100 euros que ingresarían en caso de que la despidieran, acaban votando en contra de Sandra por una aplastante mayoría de 14 de 16 votos totales. Desde la crueldad más paradójica, mas instintiva y animal, 14 personas eligen el beneficio personal antes que mantener el puesto de Billat.

El beneficio de la duda anima a Sandra a intentar convencerles de que cambien de opinión y en un intento desesperado por no perder su trabajo consigue convencer a su jefe para repetir la votación. A partir de aquí comienza un retrato íntimo de la condición humana y de la protagonista en particular: tiene dos días y una noche para conservar su puesto.

Dos días, una noche

 

La fotografía, rodada al estilo documental como la serie televisiva FRIDAY NIGHT LIGHTS, aporta al largometraje una naturalidad y un realismo característicos que convierte a DOS DÍAS, UNA NOCHE en un relato en primera persona con una Sandra Billat como protagonista absoluta de la cinta. Un retrato íntimo de una mujer que más allá de sus situación laboral sufre una inestabilidad emocional que la obliga a consumir antidepresivos;  aquí es donde únicamente entra en juego su familia y especialmente Manu, su marido (FABRIZIO RONGIONE), que juegan el papel de sustentadores del equilibro personal y moral de Sandra.

La capacidad de los hermanos DARDENNE para exprimir al máximo la condición humana a partir de una propuesta aparentemente simple es más que admirable. Más aún, la consecución de un guión elaborado y que ahonda como pocos en todas las caras de la moralidad hace que el visionado de la película no sea precisamente una tarea fácil. DOS DÍAS, UNA NOCHE aborda sin complejos las inquietudes y conflictos de unos trabajadores de una empresa en crisis y te enfrenta de la forma más directa posible contra la realidad actual.

Como en las más grandes epopeyas, Sandra batalla en un conflicto constante contra su dignidad y la elección de sus compañeros. Siempre resulta trágico observar como en cada una de las conversaciones que mantiene con ellos existe una dependencia total hacia los convencionalismos de la mayoría. Reflejo trágico de la superficialidad más abrumadora, sus compañeros anteponen coincidir con el resto que mantener el puesto de Sandra.

 


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Vivimos en la época de la comida rápida. Twitter y sus 140 carácteres, Vines y sus microvídeos; incluso la televisión, con sus mini-películas de 50 minutos, adquiere cada vez más importancia. Se ha caído en una dinámica general en la que se prefiere lo mediocre y rápido antes que lo talentoso y flemático. Precisamente por esto el ritmo de la película es de esos que tanta controversia despierta. Si para algunos este característico pausado tempo con el que transcurre DOS DÍAS, UNA NOCHE es como una delicia que hay que saborear lentamente, para otros es tan sólo es una cinta lenta y aburrida que el elitismo del mundo de la crítica de cine ha elevado hasta la categoría de obra maestra.

DOS DÍAS, UNA NOCHE es una crítica hiperrealista de la hipocresía y el egoísmo moderno. Como si de un acontecimiento real se tratara, los hermanos DARDENNE capturan con su cámara las múltiples personalidades que una misma persona muestra cuando llega a situaciones extremas; en este caso, con la supervivencia en juego, salen a la luz los instintos más básicos, los cuales devoran, con crueldad casi, las esperanzas de una mujer que se humilla para poder traer el pan a casa.

 

 

LO MEJOR:

  • MARION COTILLARD, si la película transmite tanto realismo es en parte gracias a su impoluta interpretación.
  • El ritmo de la película, da gusto ver largometrajes que no tienen prisa por acabar.

LO PEOR:

  • El papel de la familia, quizá demasiado relegado para la importancia que debería tener.

 

 

Víctor Camarero

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