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Nunca llegaríamos a pensar que un hombre tan alto (¡tan alto!) y obsesionado con los féretros nos iba a generar tanto miedo y tanta conversación. Su genio creador, Don Coscarelli (Trípoli, Libia, 1954), apareció ya hace más de 40 años para traernos surrealismo y sustos a nuestras vidas, y se convirtió en uno de los directores de referencia del fantástico. En esta V edición del Nocturna hemos tenido su agradable visita a Madrid, puesto que fue galardonado con el Premio Maestro del Fantástico a su larga y brillante carrera en el género, de la que podemos destacar la saga Phantasma, que supuso una modernización en el terror de la época y que hoy en día sigue dando que hablar. En el festival madrileño tuvimos la suerte de tener una íntima conversación con la que poder repasar la carrera del que con tan solo 19 años se convirtió en el director más joven con Jim, el más grande del mundo (1976).

¿Cómo se siente al haber sido uno de los creadores de la saga Phantasma (1979) y del famoso personaje de el Hombre Alto, el cual, si no nos equivocamos, se inspiró en una pesadilla que tuvo?

D. C.: Es realmente sobrecogedor, porque yo no tenía esa intención en principio; ni en mis mejores sueños podría imaginarme, ni incluso tres décadas después, que una saga como la de Phantasma siga dando que hablar entre los fans. Era muy joven cuando hice la primera película de Phantasma, y entonces tenía mucha más confianza, lo hacía de una manera un poco instintiva y, años después, es interesante ver cómo ha sido ese proceso y cómo ha cambiado. Me gusta pensar que uno de los beneficios de haber hecho Phantasma, que no era consciente de ello, es que he creado un misterio, un puzle. Este puzle da que hablar incluso ahora a los fans, y me interesa mucho ser partícipe de esa conversación que continúa presente.

¿Cómo vivió la dirección de David Hartman con la última película de la saga, Phantasma: Desolación, en la que puso su guion?

D. C.: Ha sido una maravilla ver cómo es una nueva versión con los actores más jóvenes y que otros directores den su propia interpretación. Es un proceso que yo he disfrutado muchísimo, y ha sido muy fácil trabajar con él porque somos amigos. Él me había ayudado ya antes en otras proyecciones con los efectos especiales en Bubba Ho-Tep, para John muere al final o para algunas secuencias de animación, así que trabajar con él ha sido muy fácil. Me ha gustado ver cómo ha incluido aspectos que yo introduje en su momento en su versión.

El director Don Coscarelli en una de sus ponencias en Fnac Forum Madrid en Nocturna 2017
El director Don Coscarelli en una de sus ponencias en Fnac Forum Madrid en Nocturna 2017

Hablando de John muere al final, ¿cómo se le ocurrió hacer esta maravilla de adaptación de la novela de David Wong tan distópica?

D. C.: David Wong es un genio. Yo he recibido un e-mail de Amazon automático en el que decía: “Si te ha gustado el libro que acabas de leer, te va a encantar John muere al final“, así que inmediatamente compré el libro y me fascinó, tenía razón. Ahondando un poco más, si has leído alguno de los libros de Wong, te das cuenta de que cualquiera de las historias de invasión en el mundo podrían ser verídicas, que él podría estar contando algo cierto. Además, las obras de David Wong tienen los mejores títulos, porque por ejemplo John muere al final supone un auténtico desafío para los lectores, porque revela lo que va a pasar al final y tú todavía te quieres leer la historia. Tiene otros dos libros: Este libro está lleno de arañas, así que no lo toques y ¿Qué demonios acabo de leer?

Hemos escuchado que le gusta mucho Philip K. Dick. ¿Le gustaría adaptar alguna novela suya?

D.C.: Sí, porque soy un fan absoluto. En 1984/85 intenté conseguir los derechos de autor para adaptar El hombre en el castillo, pero no funcionó. Otra obra suya que me gustaría mucho adaptar, porque creo que quedaría muy bien en una película, es El tiempo desarticulado. Me parece un hombre brillante y fantástico, y conecto muy bien con su trabajo.

¿Qué es lo que más le gusta del género fantástico como director, productor y guionista? ¿Y como espectador? ¿Se animaría a hacer un proyecto que no tuviera que ver con este género? 

D. C.: Desde que era un niño siempre me han gustado las películas de terror y fantasía porque me hacían pensar mucho, incluso después de haber visto la película, y esto no me ocurre con otros géneros. Y a día de hoy me sigue gustando, por eso tengo tanto entusiasmo y no se ha remitido.

El mayor problema es que el negocio de las películas está muy estructurado. Si has tenido éxito en un género en concreto, es solo para ese género para el que vas a conseguir financiación, y esto es un poco una bendición y una maldición al mismo tiempo. Tengo un interés muy alto en hacer una película sobre la Segunda Guerra Mundial, y últimamente me he querido rebelar contra esa imposición. De hecho, mis dos últimas películas, que se pueden considerar películas de culto de terror, en realidad no lo son: Bubba Ho-Tep sí, va sobre una madre diabólica, pero realmente también trata sobre la amistad, sobre hacerse mayor, sobre enfrentarse a la muerte, etc.; y John muere al final es una comedia absurda, a pesar de que hay zombis; entonces hay que buscar la manera de hacer películas, pero encontrando la financiación. A raíz de esto, cuento una anécdota: en 1880, en Japón, había una escuela de arte que se creó para hacer una serie de artilugios de marfil que se llevaban en el cinturón, y ese era el único arte que se permitía en esta escuela (y por el que se invertía). De alguna manera, esa es mi artesanía; estoy metido en este pequeño género, tengo que seguir haciendo de terror, pero al mismo tiempo me gustaría poder desviarme. Es una profesión realmente muy loca.

¿Cómo se siente al haber sido inspiración para que uno de los maestros de terror, Wes Craven, creara el universo de Freddy Kruger?

D. C.: Eso es algo que escucho y yo no me atrevería a decirlo, pero sí que es una película interesante. Cuando estábamos haciendo Phantasma buscábamos un distribuidor, y apareció New Line Cinema, que me gustaba mucho, pero era una empresa muy pequeña y no hubiese funcionado, así que elegimos a otro distribuidor. Este mismo creó al final su versión con Freddy. Es cierto que las pesadillas tienen muchas interpretaciones y cada uno acaba aportando su versión cómica de cada una de ellas. En el caso de Wes Craven, es como un payaso del horror, y es en cierto modo distinto al personaje de El Hombre Alto.

Sin duda, y tras haber hablado con Coscarelli, todavía estamos más deseosos de hacernos con una de las copias en Blu-ray de la recién editada saga Phantasma por su propia distribuidora, 39 Escalones Films, con la ayuda de Movistar+. Público español, ahora sí, ya es legal y podremos tener en nuestra videoteca a esos cadáveres que desaparecen, a esos curiosos enanos… Gracias, maestro; gracias, Don Coscarelli: un placer.

María Páez

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