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Diré tu nombre en El Palomitrón

Hace poco menos de un año el controvertido Sean Penn presentó su más reciente incursión en la dirección en el Festival de Cannes, donde recibió una ola de odio que unió a toda la prensa acreditada. Esto no es per se un indicador de que Diré tu nombre sea una mala película (grandes obras fueron abucheadas en la Croisette), pero sí que condiciona al espectador de forma negativa. Nosotros queríamos desmarcarnos un poco de esta tendencia y darle una oportunidad: tiene mucha gente con talento detrás para ser tan horrorosa, pensamos. ¡Cuán equivocados estábamos…! Esta vez nos quitamos la toga de abogado defensor y nos toca ser severos con la cinta.

A diferencia de otras películas atroces, Diré tu nombre tiene muchos elementos que destacar, sobre todo en los apartados técnicos, pero su tratamiento de la historia y su mensaje son tan horribles que generan estas reacciones tan viscerales de aversión hacia ella: 1,6 en Metascore; 2,7 en Filmaffinity; 2,6 en IMDB y 1,2 en Rotten Tomatoes. Es una lástima, puesto que el filme tiene momentos de gran cine, de aquellos que te hacen vibrar en la butaca, y contiene lúcidas y al mismo tiempo corrosivas verdades sobre el mundo actual que nos obligan a replantearnos nuestras prioridades. Sin embargo, la cinta tiene un gran error estructural que oculta todo lo anterior: intenta equiparar los altibajos de una dolorosa relación amorosa con las tragedias que se viven en los campos de refugiados y la miseria que provocan las guerras. Por si fuera poco, la historia de amor no es entre dos refugiados, sino entre dos personas blancas (ninguna mención a la mentalidad colonial blanca que genera estos conflictos) que se conocen en un campo pero viven tranquilamente en Europa. Esto se hace más problemático cuando se suceden imágenes de penuria y de pobreza (siempre en tercera persona, en ningún momento se nos cuenta las historias de los refugiados a título individual) con escenas de mala película romántica en Suiza y en Sudáfrica (personajes que se persiguen, proposiciones, escenas de sexo apasionado y otros clichés).

Javier Bardem y Charlize Theron en El Palomitrón

Este es el segundo problema de Diré tu nombre: no queremos conocer cuál es la visión del amor y de las relaciones de pareja que tiene Sean Penn, por razones obvias. Solo en una película consigue “romantizar” la violencia hacia las mujeres (en una supuesta escena cómica, de distensión, el personaje de Javier Bardem cierra la ventana del coche de tal manera que la cabeza de Charlize Theron queda dentro del coche y el resto del cuerpo fuera, con el coche en marcha), el acoso (Miguel persigue a gritos a Wren por un garaje, ella se escapa, coge un avión a Sudáfrica y se esconde en su casa de la infancia, donde descubre que Miguel la ha seguido) y la manipulación (en varias ocasiones Miguel la hace sentir culpable por dejarlo, insinuando que dejarlo a él es dejar el activismo).

Una vez justificada la mala recepción del filme y nuestra nota, enumeremos sus virtudes técnicas y artísticas. Gracias a su prestigio como actor y también como director (recordemos que filmó la generacional Hacia rutas salvajes), Sean Penn consiguió reunir a grandes profesionales para este proyecto. Barry Ackroyd, colaborador habitual de Ken Loach (quien ganó este mismo año la Palma de Oro en Cannes con Yo, Daniel Blake), consigue captar la luz de forma muy sugerente en función de la temática de la escena que filma (los colores representan sentimientos o ideas). Su trabajo está fuertemente inspirado en el de Emmanuel Lubezki en la maravillosa El árbol de la vida. Probablemente Sean Penn, que “protagonizaba” aquella cinta, tomó nota del método de Malick-Lubezki y en Diré tu nombre se percibe esta búsqueda del momento especial, trascendental, a través de desenfocados, cámara inclinada, planos desencuadrados y perspectivas inusuales (hay un plano picado bastante curioso). Dignos de mención son el montaje Jay Cassidy, que se adapta a la perfección a los estados anímicos de los personajes, y la intensa banda sonora del siempre intenso Hans Zimmer.

Diré tu nombre en El Palomitrón

En el terreno interpretativo sobresalen Charlize Theron, quien recurre a su nativo acento sudafricano, y Javier Bardem, quien parece realmente un voluntario de Médicos sin Fronteras pero fracasa en su faceta de galán romántico. Pese a tener pocos minutos, los secundarios brillan porque son actores con mucha experiencia (Jared Harris, Jean Reno y Adèle Exarchopoulos).

No sabemos si por culpa del guionista o del director Diré tu nombre nos cuenta dos historias muy mal entrelazadas. Quizá hubiera sido mejor que Sean Penn dirigiera una película o documental sobre la vida en los campos de refugiados dándoles voz tanto a voluntarios como a refugiados, y se olvidara de las historias románticas y volviera a colaborar con Clint Eastwood, Gus van Sant, Tim Robbins o Terrence Malick.

LO MEJOR:

  • La fotografía, el montaje y la banda sonora están muy bien compenetrados.
  • Hay momentos de gran majestuosidad.
  • La parte más documental y crítica de la película.

LO PEOR:

  • La romantización de una relación claramente tóxica.
  • La mala mezcla de géneros.
  • El final.

Pau Jané

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