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Loca por muchísimas razones se lamentaba Malena Gracia hace ya catorce años en el single de Hotel Glam. El subgénero de “mujer obsesionada con cosas” podría estar abanderado por aquella canción que no era otra cosa que una declaración de intenciones. Las mujeres de esta selección tienen en común un cierto grado de psicopatía, pero todas comparten la misma y honesta razón: el amor. Ya sea por un hombre, otra mujer o un bebé.

A continuación repasamos algunos de los ejemplos más icónicos que nos ha dado el psychothriller setentero-ochentero-noventero-sigloveintiunero:

Escalofrío en la noche (Clint Eastwood, 1971)

La historia: Una mujer llama todos los días a la radio para pedir la misma canción porque en los años 70 no había YouTube ni Spotify.

La película: La primera película dirigida por Clint Eastwood se saldó con un notable éxito comercial y crítico. Escalofrío en la noche (Play Misty for Me tenía menos gancho en España) fue una de las precursoras del psychothriller basado en ver cuántas perrerías le puede hacer una mujer al patriarcado.

La psicópata: Jessica Walter no tuvo demasiada suerte en el cine tras su papel de lunática en el debut de Eastwood, pero pudo sobrevivir gracias a pequeños papeles en más de cincuenta series de televisión.

Las cifras: Los 11 millones que recaudó en EE. UU. en su año de estreno se traducirían en casi 60 en la actualidad.

Atracción fatal (Adrian Lyne, 1987)

La historia: Un hombre casado se acuesta con una mujer soltera pero luego es ella la mala.

La película: Éxito gigantesco a todos los niveles, Atracción fatal logró hasta 6 nominaciones a los Oscar (incluyendo Mejor película) y se convirtió en el gran referente del psycothriller erótico mundial. A día de hoy se mantiene como la cinta más atrevida a todos los niveles de su propio subgénero.

La psicópata: Glenn Close estuvo a punto de hacer historia ganando el Oscar por interpretar a una psicópata, pero apareció Cher y la dejó sin nada. Nominada en otras cinco ocasiones, Close ha compaginado con éxito cine, televisión (Daños y perjuicios) y teatro (ha arrasado como Norma Desmond en el musical de El crepúsculo de los dioses). La arpía norteamericana no se entendería sin su presencia, o la de sus Alex Forrest, Marquesa de Merteuil, ¡Cruella de Vil! o Patty Hewes. Larga vida. Leyenda.

Las cifras: La película más taquillera de 1987 en el mundo recaudó, ajustándonos a la inflación actual, la friolera de 700 millones.

La mano que mece la cuna (Curtis Hanson, 1992)

La historia: Una mujer que lo ha perdido todo decide hacerse niñera para ganarse unas perras. Pero no elige a una familia cualquiera.

La película: Lo bonito de La mano que mece la cuna es que acaba siendo una oda a la maternidad entremezclada, eso sí, con varias pinceladas de abusos sexuales, locura, sangre, asesinatos y asma.

La psicópata: Una filmografía plagada de títulos para echarse a correr han hecho de Rebecca de Mornay una one-hit-wonder del cine gracias a su icónico personaje en La mano que mece la cuna. Atención también a la muy interesante Feliz día de la madre.

Las cifras: Los 188 millones que recaudó solo en Estados Unidos la han convertido en un auténtico fenómeno y la película más taquillera del malogrado Curtis Hanson.

Mujer blanca soltera busca (Barbet Schroeder, 1992)

La historia: Incapaz de vivir sola tras la infidelidad de su novio, una absurda infeliz pone un anuncio para compartir su casa con otra mujer. Y esa otra se aprovecha de su estupidez.

La película: Además de contar con el título más emblématico del subgénero, este nuevo híbrido de Atracción fatal contenía escenas chanantes (el perro, el corte de pelo) para el lucimiento de sus dos protagonistas.

La psicópata: Jennifer Jason Leigh, reciente nominada al Oscar por su interpretación en Los odiosos ocho y que tiene una larga carrera en cine, donde destacan películas como Eclipse total, Anomalisa o el curioso intento de comeback del género que nos ocupa que fue En carne viva.

Las cifras: Ajustando las cifras a la inflación actual, solo en Norteamérica recaudó más de 100 millones de dólares.

Veneno en la piel (Alan Shapiro, 1993)

La historia: Una niña de 14 años se enamora locamente de un hombre y lo que sucedió a continuación te sorprenderá.

La película: Pocos alicientes en esta vuelta de tuerca al género que ya casi nadie recuerda. La cinta podría ser un estudio sociológico sobre lo que sería Beyoncé años más tarde: Silverstone también es Queen Bee (reina de abejas, en este caso) y experta en preparar limonada (Lemonade fue el disco de venganza en que la ex Destiny Child insultaba, amenazaba y finalmente perdonaba a su infiel marido).

La psicópata: Alicia Silverstone hacía su debut en el cine interpretando a una perturbada, pero no sería hasta dos años después cuando se convertiría en icono popular gracias a una de las comedias teen más taquilleras de la década: Clueless (Fuera de onda). Otro par de añitos después, Batman y Robin hundió su carrera para siempre.

Las cifras: Casi 30 millones de dólares solo en Estados Unidos.

Solo te tengo a ti (Laetitia Colombani, 2002)

La historia: Is this the real life? Is this just fantasy?

La película: Solo te tengo a ti forma parte de ese selecto grupo de películas de las que es mejor desconocer todo sobre su argumento.

La psicópata: Audrey Tautou, que morirá bajo el sambenito de ser la eterna Amélie y que ha participado en otras cintas tan interesantes como Negocios ocultos o Largo domingo de noviazgo. Tras dar el salto a Hollywood con la temible El código Da Vinci, decidiría volcarse por completo en el cine francés.

Las cifras: La cinta más modesta de esta lista llegó a recaudar un millón de dólares en Estados Unidos, todo un logro para una película alejada de la carrera de premios y rodada en francés.

Fanática (John Polson, 2002)

La historia: Una chica se obsesiona con un nadador y se pone “Swimfan” como nick del Messenger.

La película: Plagio en clave teen de Atracción fatal, Fánatica es tan entretenida como estúpida: el protagonista, una versión barata del ya de por sí barato Freddie Prinze Jr., es acosado por una viuda negra adolescente que le envía un montón de e-mails y fotos desnuda. Hay por ahí también una novia bobalicona que solo nos hace desear más fuerte que la protagonista los mate a todos.

La psicópata: Erika Christensen se convertiría en una habitual de la televisión años después de Fanática: fue una de las protagonistas de 6 grados de separación, participó en más de cien episodios de Parenthood y este año estrena Ten Days in the Valley. Del poco cine interesante que ha hecho hay que destacar sobre todo Más allá del odio.

Las cifras: 50 millones alrededor del globo, ajustados a la inflación actual, y con número 1 en EE. UU. incluido.

Diario de un escándalo (Richard Eyre, 2006)

La historia: Tras mantener sexo con un estudiante, una profesora es chantajeada emocionalmente por otra, que está locamente enamorada de ella.

La película: Probablemente la cinta mejor interpretada de esta lista está protagonizada por dos actrices en estado de gracia: cada uno de los cara a cara entre Cate Blanchett y Judi Dench es dinamita pura, y el cuidadísimo plantel de secundarios no hace más que engrandecer una de las películas más enérgicas de la década pasada.

La psicópata: Casi 60 años delante de las cámaras avalan la carrera de Judi Dench, pero pocas han sido las cintas que han sabido aprovechar tamaño talento. La actriz es la única psicópata obsesa de esta lista que ha ganado un Oscar hace ya veinte años y por aparecer ocho míseros minutos en Shakespeare in Love.

Las cifras: 50 millones alrededor del mundo no están nada mal si tenemos en cuenta que la protagonista es una sexagenaria.

Obsesionada (Steve Shill, 2009)

La historia: Una trabajadora eventual se enamora del marido de Beyoncé y lo acosa salvajemente. Luego Beyoncé se entera.

La película: La poca sangre (y no literal) que hay en Obsesionada se debe a una maravillosamente desmadrada Ali Larter, a pesar de la absoluta superficialidad desde la que está tratado su personaje (a lo mejor Beyoncé como productora se encargó de ser la única mujer con cerebro de la cinta). Por no haber no hay ni cuernos (ya te llegarían más tarde, Queen B), pero sí una pelea final antológica en la que la cantante de Drunk in Love se lleva algún que otro (merecido) puñetazo. Como en cualquier duelo de gatas que se precie, el hombre, en este caso Idris Elba, ejerce de mera comparsa.

La psicópata: Ali Larter, conocida sobre todo por su participación en las sagas Destino final y Resident Evil, también formó parte de la casi de culto (pero no) Héroes, interpretando a dos personajes idénticos. Actualmente forma parte regular del elenco de Legends, una serie con Sean Bean que nadie ve, y escribe libros de cocina.

Las cifras: De los 75 millones que recaudó a nivel mundial, 70 de ellos pertenecen a Estados Unidos, donde recaudó nada menos que 28 millones en su primer fin de semana.

The Roommate (Christian E. Christiansen, 2011)

La historia: Una universitaria decide arruinarle la vida a su compañera de habitación cuando descubre que va a clase con gorros y que su película favorita es El diablo viste de Prada.

La película: Remake inconfeso de Mujer blanca soltera busca, no hay nada nuevo bajo el sol de The Rommate y sus mil defectos ensombrecen sus pocas virtudes. Pero por otro lado resulta complicado no pasarlo bien viendo semejante cantidad de despropósitos por segundo.

La psicópata: Conocida sobre todo por su papel en Gossip Girl, Leighton Meester ha pasado con más pena que gloria por el mundo del cine y de la música. Actualmente protagoniza en televisión una serie que no conoces: Making History.

Las cifras: Casi 40 millones de dólares solo en EE. UU. y unas cifras mucho más irrisorias en el resto del mundo.

El próximo 2 de junio llega a las carteleras españolas Unforgettable, donde una Katherine Heigl más oxigenada que nunca intenta arruinar la vida de la nueva mujer de su exmarido. A pesar del enorme fiasco que ha supuesto en la taquilla norteamericana (en 2017 ya nadie quiere pagar por ver a la actriz de Anatomía de Grey), desde aquí esperamos con ilusión que el género no haya muerto y poder seguir gozando de un tipo de cine que cada vez parece más condenado a la televisión germana.

Jose Cruz

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