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Dhogs- Filme- El Palomitrón

LOS ANTECEDENTES

Sabíamos que Dhogs no iba a ser nada fácil de sacar adelante. Sobre ella sabíamos que se trataba de una película gallega independiente, rodada en gallego, que comenzó su propia inversión de la mano de las productoras Gaitafilmes y Pixel films y con un crowdfunding en Verkami bajo la dirección del joven estrenado director Andrés Goteira. Su título ya nos invitaba a reflexionar… Dhogs, una mezcla entre perros (dogs en inglés) y cerdos (hogs). Nos llamaba la atención, pero poco más podíamos decir, hasta que en la pasada edición de Nocturna 2017 (también proyectada en el 50 aniversario de Sitges ), y con 13 galardones en los Premios Mestre Mateo de Galicia bajo el brazo, pudimos disfrutarla en la gran pantalla por todo lo alto: se llevó el Premio Paul Naschy a la Mejor película y el Premio Vincent Price al Mejor actor para Carlos Blanco en la Sección Oficial.

LA PELÍCULA

Dhogs comienza con una aventura entre una mujer sola en una barra de un bar de un lujoso hotel y un ejecutivo. Dos desconocidos que entablan una conversación inocente, pero que poco a poco van subiendo el tono de esta. Es el comienzo de una serie de sucesos que no vamos a desvelar para evitar spoilers y para que podáis disfrutarla con vuestros ojos. Pero sí podemos decir que este largometraje es una clara crítica a la sociedad española actual, donde la violencia, la imperiosa tecnología que nos controla, la poca sensibilidad y el “dame pan y circo” están instaurados en el país. Dhogs cuenta con un guion reflexivo escrito por su director, marcado muy fuertemente por las temáticas anteriormente mencionadas, que os dejarán exhaustos y muy pensativos durante y tras el visionado de la película.

Dhogs mezcla una serie de escenas que poco a poco se irán conectando, con el objetivo de dar ese punto crítico e invitar a reflexionar al espectador ante esta brutal y violenta cinta que Goteira nos presenta divida en tres capítulos. Debéis tener claro que quizá no consigáis respuestas (no las esperéis), y, además, tendréis muchas más preguntas. Nosotros vemos este aspecto como algo muy bueno, porque desde El Palomitrón apostamos por un cine de calidad así. Estamos más que satisfechos de que en nuestro país haya gente con talento que apueste por las historias con verdad y de verdad. Dhogs es una propuesta arriesgada, a la par que un juego de narrativas, nada fácil de abordar, y que este equipo ha conseguido.

ELLOS Y ELLAS

Antonio Durán “Morris” (Fariña), Melania Cruz (A esmorga), Carlos Blanco (O Apóstolo), Miguel de Lira (María [y los demás]), María Costas (Divinas palabras) e Iván Marcos (Un petit boulot), entre otros, serán los encargados de dar vida a estos personajes, de guiar y de conectar las diferentes tramas y lugares que aparecen en esta narración. Si tienen que tener adjetivos comunes todos estos personajes son la dureza y la pura realidad, adjetivos que definen totalmente esta película.

LA SORPRESA

Sorpresas hay durante los 80 minutos del filme, y es que la relevancia de los silencios, el juego de la ruptura de la cuarta pantalla y la violencia sumisa que os dejarán boquiabiertos, reflexivos e hipnotizados harán de Dhogs una experiencia nunca antes vivida, que no podréis olvidar y que os muestra la sociedad sucia y perversa.Dhogs- Conejo - El Palomitrón

LA SECUENCIA / EL MOMENTO

Una de las secuencias finales en la que la violencia, el dolor, la sangre y el desierto se aúnan, descubriendo el mensaje final del largometraje, donde un niño tendrá la batuta que nadie espera.

TE GUSTARÁ SÍ…

Si te gustan las diferentes sensaciones en el cine (clímax, anticlímax, tensión, lentitud, silencios, descubrimiento y reflexión…).

LO MEJOR

  •  Nos anima a levantar, espabilar y cambiar lo malo de esta sociedad insensible.
  • La ruptura con la cuarta pared.
  • Muestra la sociedad perversa.
  • Demuestra que, si se tienen grandes ideas, se puede sacar adelante un proyecto.
  • Guion, dirección e interpretaciones imprevisibles.

LO PEOR

  • Que no se le dé una oportunidad a la cinta.
  • Que el público no reflexione y no se le remueva nada por dentro.

 María Páez

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