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“Estar muerto no es tan horrible.
Sorprendente, cuando te pones a pensar en ello”.
Dexter Morgan en Dexter, cámara, ¡acción!

Os presentamos un nuevo libro que se incorpora a nuestra sección La batalla de las series en papel. En este caso es la novela Dexter, cámara, ¡acción!,  cuyo protagonista es, obviamente, nuestro psicópata favorito: Dexter (recuerda pasar por su defensa en La batalla de las series si no lo has hecho ya). Pero antes de analizar este libro debemos ponernos en situación. La serie Dexter está basada en la obra de Jeff Lindsay, autor de toda la saga de libros, pero en la primera novela El oscuro pasajero, que fue el argumento principal de la primera temporada, y, en parte, en Querido Dexter, para la segunda. A partir de ahí, la ficción televisiva y la literaria continuaron de forma independiente la una de la otra. Ya sabemos que Dexter tuvo ocho temporadas de desigual calidad, y que se rumorea una posible vuelta de Michael C. Hall a los cuchillos y al delantal de su archiconocido personaje. De la colección de novelas hay, hasta el momento, ocho títulos: los anteriormente nombrados y Dexter en la oscuridad, Dexter: por decisión propia, Dexter: el asesino exquisito, Dexter por dos y La muerte de Dexter. Este último se publicó en abril en nuestro país gracias a Umbriel Editores, la misma editorial que ha publicado el resto de títulos de la colección.

dexterEl argumento de la novela que nos ocupa es el siguiente: el departamento de policía de Miami debe colaborar con la producción de una serie cuyo piloto se va a grabar en la ciudad. Dexter y su hermana Deborah serán dos de los asesores para las estrellas de la producción: Robert Chase, que hará el papel de un analista forense, y Jacqueline Forrest, que interpretará a una dura detective. Desde que se encuentra con ella por primera vez, el protagonista se sentirá irracionalmente atraído hacia la bella actriz, a la que no duda en calificar de “diosa”. Pero Dexter tendrá que centrar su atención en varios problemas, como la aparición de varios cadáveres de mujeres horriblemente mutilados o la mudanza a una casa más grande. Cuando se da cuenta de que las asesinadas se parecen sospechosamente a Jacqueline, él y Deborah deciden protegerla ejerciendo de guardaespaldas, lo que hará que el forense pase mucho más tiempo con la actriz y deje de lado a su familia. A todo esto, el Oscuro Pasajero se muestra inquieto con la presencia de otro de los actores de la producción y, por si fuera poco, tiene que lidiar con la exasperante adolescencia de los hijos de Rita. ¿Qué más puede pasar? El seguidor de la serie habrá detectado en esta sinopsis la primera diferencia con la serie: Rita continúa viva y casada con Dexter. Pero en cuanto se sumerja en la lectura encontrará muchas más, como que Deborah tiene un hijo, que el retoño de Dexter es una niña (Lily Anne, y no Harrison), que los cargos que ocupan en el departamento los personajes varían bastante, etcétera. Pero lo que sí encontramos es al más puro Dexter: deseos de sangre, intentos por parecer “normal”, monólogos internos, incapacidad por sentir algo, frustración por tener que aparentar lo que no es, el código de Harry… además de esas retorcidas muertes a las que intentará poner fin como solo él sabrá hacerlo, con más sangre en sus manos.

La Introducción de este libro, compuesto por 36 capítulos narrados en primera persona por Dexter Morgan, nos coloca en una escena que no aparecerá hasta bien avanzado el libro y, como sabremos después, no será lo que parece, aunque provoca la intriga por entender cómo ha llegado el personaje a ese punto. Las descripciones son muy buenas: nos metemos en situación e imaginamos las escenas sin ningún problema. Con las conversaciones de Dexter con los distintos personajes llegamos a empatizar, hasta cierto punto, con él, y entendemos por qué muchos de ellos le sacan de quicio. Otro gran acierto del autor es que nos enseña al protagonista por dentro de forma clara: sabemos cómo es Dexter, qué le mueve, qué opina de todo, con qué duda… Con todo esto, la novela puede resultar previsible (al menos parte de su final), lo que podría restar interés según se avanza en la lectura, y en algún momento se antoja innecesariamente alargada. La excusa de la grabación del capítulo de una serie no termina de estar bien apuntalada, y aunque se ofrecen los argumentos a tanta colaboración policial y administrativa, estos pueden no termina de convencer al lector medianamente crítico. Además, el final queda en el aire, al igual que varias tramas secundarias que suponemos que se cerrarán en la nueva entrega, y eso puede provocar cierto desencanto con el libro, aunque también despertar las ganas por continuar la lectura.

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Es interesante comprobar cómo un personaje televisivo se desarrolla al margen del medio que lo popularizó o, al menos, como en este caso, donde tuvo otra vida tras saltar de las páginas a la pantalla. Es una gran idea, por parte de los creadores de la ficción, que Dexter viviera aventuras diferentes a las que Lindsay había creado para él; así, no nos encontraríamos con spoilers, sino con vidas alternativas. Esto mismo lo ha hecho The Walking Dead, que no sigue al pie de la letra las viñetas del popular cómic, sino que se acerca o se aleja de ellas según convenga al interés televisivo. O como sucederá, previsiblemente, con Juego de tronos, más que nada por el ritmo pausado de G. R. R. Martin para escribir y que tanto desespera a sus seguidores. Aparte de esto, en muchas ocasiones los seguidores de las series tienen ganas de saber más sobre sus personajes favoritos, desean que se enfrenten a nuevos retos, conocer qué ha sido de ellos tras el capítulo final… y para ello las novelas y cómics inspirados en las series serían una buena opción, además de ser una excusa para solucionar incógnitas o cerrar tramas y subtramas que se quedaron en el aire (estamos pensando, por ejemplo, en Perdidos, a la que le vendría bien dar explicaciones sobre ciertos temas) o para poner punto final a ficciones que fueron canceladas antes de lo esperado. Esto ocurrió con la serie Jericho, que tras ser cerrada precipitadamente pasó al cómic, donde su legión de fans pudo retomar la historia y darle un buen final.

Un libro que gustará a los seguidores de la serie, porque podrán reencontrarse con su personaje principal, y a los de la saga literaria, pues les propone más de lo mismo, y eso no tiene por qué ser malo. Humor negro, la luz de Miami y la oscuridad de Dexter, que, como el más común de los mortales, puede ser hechizado por una estrella cinematográfica y fantasear con vivir la vida de los ricos y famosos, se reúnen en 416 páginas con las que pasar un buen rato y, de paso, aplacar a nuestro Oscuro Pasajero particular.

 

Rocío Alarcos

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