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DESAYUNO CON DIAMANTES. Dossier Clásicos Básicos. Cine en el Palomitron.

Amanece en la ciudad que nunca duerme y una chica se baja de un taxi ataviada con un traje de noche negro. Se para ante la joyería Tiffany’s y desayuna mientras la ciudad de las luces despierta. Ajena al efecto que provoca, contempla la elegante joyería del escaparate, sin saber que es ella misma la auténtica joya a contemplar. Porque ella no es una chica cualquiera, ni su despertar neoyorquino una simple situación cotidiana. Esa chica es AUDREY HEPBURN, y acaba de crear un mito.

Aunque AUDREY HEPBURN ya era conocida en la industria cinematográfica por películas como MY FAIR LADY (GEORGE CUKOR, 1964) o CHARADA (STANLEY DONEN, 1963), ninguna la acercaría a su estatus actual de mito de la historia del cine como DESAYUNO CON DIAMANTES (1961). Disfrazada y encuadrada dentro del género de la comedia romántica, sus características genuinas y su impacto generacional la han convertido en un filme de culto, atemporal en su disfrute y perdurable en la memoria de todo aquel que, ya sea por la magistral interpretación de HEPBURN, el buen hacer como director de BLAKE EDWARDS o la dulce banda sonora de MANCINI, deciden verla y disfrutar de 90 minutos de buen y puro cine.

Lo que empezara como un breve relato de TRUMAN CAPOTE publicado en 1958, acabó conviertiéndose en una polémica y transgresora adaptación a la gran pantalla, pese a que el tono originario de la historia pasase varis filtros para ser suavizado. Las meras insinuaciones a temas como la prostitución o el sexo y las discrepancias entre actores y el propio equipo de producción en el set de rodaje, solo alimentaron las expectativas creadas por un tráiler inteligente y atrayente, y una campaña de publicidad destacable para la época. Su presupuesto (2,5 millones de euros) se vio superado por una taquilla de casi 4 millones, y su reparto (el mejor ejemplo aquí es GEORGE PEPPARD) se vio catapultado al estrellato.

DESAYUNO CON DIAMANTES. Dossier Clásicos Básicos. Cine en el Palomitron.

Numerosas películas dirigiría antes y después de DESAYUNO CON DIAMANTES el director BLAKE EDWARDS, como las pertenecientes a la saga LA PANTERA ROSA (hata siete títulos entre 1963 y 1983) o VICTOR VICTORIA (1982), pero ninguna le aportaría la fama y el reconocimiento que DESAYUNO CON DIAMANTES, su obra cumbre, le otorgó. Cual titiritero, compuso en Nueva York el escenario perfecto donde manejar a sus marionetas, combinando el primoroso juego de dirección de actores y la puesta en escena con una elegancia inimitable. Todo ello complementado con un sentido del humor inteligente y mesurado. En su propia contención y en la de los actores, se encuentra la quintaesencia y la capacidad de sorpresa e inspiración que DESAYUNO CON DIAMANTES fue, es, y será.

A destacar el trabajo de guionizaje y producción El punto final a la ecuación del éxito de la película lo componen MANCINI, con una impecable e inolvidable banda sonora, y el trabajo de FRANZ PLANER y PHILIP H. LATHROP en fotografía. Numerosas han sido las veces en que Nueva York ha sido retratada tras una cámara, pero pocas las ocasiones en las que ha sido elevada y convertida en un propio personaje de la historia. Y quizás no hubiera hecho falta. Quizás el espectáculo irrepetible que es la actuación de HEPBURN llene la pantalla y eclipse las demás virtudes. Pero no hay quizás que valgan cuando afirmo que el paso del tiempo no ha atenuado el aroma de perfección que DESAYUNO CON DIAMANTES y todas y cada una de sus virtudes componen.

 

LA TRAMA

La ciudad de los rascacielos se despierta para admirarla. A ella, Holly Golightly, una joven de belleza natural que, elegantemente vestida, desayuna frente al escaparate de la joyería Tiffany’s. Protagonista de su propia vida y de la pantalla en su totalidad, el transcurso del metraje nos descubre cómo vive tranquilamente en un piso de alto nivel adquisitivo junto a un gato que no tiene nombre. Manteniendo relaciones con hombres ricos para subsistir económicamente y poder seguir comprando lujos que rellenen el vacío de su existencia, ve interrumpida su rutina cuando un escritor semidesconocido, Paul Varjak, se instala y se convierte en su nuevo vecino. Mantenido económicamente por una amante mayor a la que no quiere, Varjak vive anclado en su exitoso pasado como escritor de una recopilación de cuentos, mientras se prepara para escribir la novela de su vida.

Dos entes solitarios condenados a entenderse, parásitos sociales incomprendidos y buscadores del sentido de la vida y la auténtica felicidad, consolidan a lo largo de la película una amistad implícita, natural, sorteadora del aspecto sexual y polémica para la época en que la película fue rodada. Pese a divergencias en los caracteres de los dos, paulatinamente ambos se ven reflejados uno en el otro, relegando el cartel de comedia romántica a escenas puntuales (la fiesta en casa de Holly) y el trazado de los actores secundarios (Yunioushi), tornándose la película en una tragicómica realidad.

El retorno y descubrimiento del pasado de ella, la declaración de Varjak a Holly, la aparición de terceras personas o las implicaciones que tendrán la detención de Sally Tomato, criminal mafioso al que Holly visita todas las semanas a Sing Sing, famosa carcel estadounidense, funcionan como episodios que enturbiarán la relación de dos almas entrelazadas más allá de deseo físico y sueños futuros, y forzarán a que ambos se replanteen su filosofía de vida y su relación mutua, descubriéndose finalmente el uno en el otro.

 

DESARROLLANDO CONCEPTOS

“- ¿Qué tiene de malo la versión cinematográfica de DESAYUNO CON DIAMANTES?

– ¡Pues todo por Dios! Es la película con los actores menos apropiados que he visto jamás (…) Escogieron a un director tan desastroso como BLAKE EDWARDS, ¡a quien podría escupir a la cara! (…) Holly no es flaca, ni es chic, ni de cara huesuda. Holly no es AUDREY HEPBURN.”

(Conversations with Capote, 1985)

AUDREY HEPBURN conquistó a todo el mundo con su interpretación de Holly. A todos menos al autor de la novela en la que se basaba el film y, ante todo, a sí misma. Pese a su nominación al Oscar, ganado ese año por SOPHIA LOREN por DOS MUJERES, y posteriores declaraciones donde HEPBURN afirmaría que “es lo mejor que he hecho jamás porque ha sido lo más duro”, la actriz siempre se mostró insegura e insatisfecha con su trabajo: “No me parecía en nada a ella, pero sentía que podía ser Holly. El personaje suponía un desafío y deseaba hacerlo. Siempre me pregunté qué más podía haber hecho, pero acababa de ser madre primeriza y eso era todo lo insensata que podía ser. Nunca fui actriz de método, siempre creí en un buen reparto, y aún hoy no estoy completamente convencida de mi Holly. Somos opuestos, el personaje hubiera requerido a una persona extrovertida, y yo soy introvertida”.

DESAYUNO CON DIAMANTES. Dossier Clásicos Básicos. Cine en el Palomitron.

Probablemente colaboraran a sus inseguridades el disgusto que su elección provocaba en TRUMAN CAPOTE, así como su rechazo a la mayoría de los elementos de la adaptación cinematográfica de DESAYUNO CON DIAMANTES. Siendo la historia original un relato breve e irónico que satirizaba los ambientes intelectuales del Nueva York de los cincuenta, su adaptación para la pantalla, encargada por Paramount, fue concebida originalmente como un vehículo de promoción para SHIRLEY MACLAINE, en la actuación, y GEORGE AXELROD en el trabajo de guión. El deseo de CAPOTE de contratar a su adorada MARILYN MONROE para el papel de Holly, en la que se había inspirado a la hora de escribir la historia, se vio frustrado por el rechazo de la actriz, aconsejada por su profesor de teatro, que no veía beneficioso que interpretara el papel de “acompañante”, así como la negativa de los estudios FOX, que en nota oficial comunicaron: “La señorita Monroe está bajo contrato con estos estudios y no será cedida a ninguna otra productora”. El interés de los productores y su estatus de estrella consolidada hicieron que los estudios recurrieran a AUDREY HEPBURN, que pese a sus dudas por el estilo de vida del personaje, finalmente aceptó.

Tampoco GEORGE PEPPARD era el primer candidato para el papel de Paul Varjak, ni su elección del agrado de TRUMAN CAPOTE. BLAKE EDWARDS, sustituto del primer candidato a director, JOHN FRANKEIMER, siempre quiso contar con la estrella del momento, STEVE MCQUEEN, que por problemas de agenda y el rodaje de RANDALL, EL JUSTICIERO se vio imposibilitado a aceptar el papel. También fue ofrecido el papel a PAUL NEWMAN, que tras un rechazo inmediato, años después declaró que “de haberla hecho no hubiera podido elegir un regalo para mi mujer, Joanne, en Tiffany’s. Está claro que todos los diamantes eran de Audrey, y todo el mérito de la película sería el personaje de Holly”. El poco conocido PEPPARD, deseoso de triunfar en el soleado Hollywood de la época, finalmente se incorporaba a un reparto compuesta por actores veteranos como PATRICIA NEAL o MICKEY ROONEY en las labores de secundarios.

DESAYUNO CON DIAMANTES. Dossier Clásicos Básicos. Cine en el Palomitron.

La incorporación tardía de BLAKE EDWARDS al proyecto, con el proceso de guionizaje terminado, no supuso que la película no incorporara modificaciones ni una visión personal del director. Durante el rodaje en Nueva York, EDWARDS incorporó secuencias ideadas por él mismo, como la de la fiesta en el apartamento de Holly (improvisada en su totalidad) y un particular cuidado de los detalles, como el abollado en la puerta del taxi del que Paul Varjak se baja, para mostrar sutilmente un personaje en ruinas, o la filmación de tres planos diferentes en la secuencia final de la película, alejándose paulatinamente de los amantes, para mostrar la soledad de ambos en un mundo hostil y ajeno.

Fue ese final feliz, impuesto por el estudio y alejado del tono de la novela, lo que disgustó profundamente a CAPOTE y le enfrentó a EDWARDS, satisfecho por la esperanza que transmitía. Su enfrentamiento se reflejó también en el tratamiento del carácter y personalidad de Holly. En busca de conservar la imagen pública de HEPBURN y de atraer a un público convencional, propio de la época, la amoralidad y la polémica de la novela se vieron diluidas, y el enfrentamiento entre novelista y director, agravado. Los continuos rumores de diferencias creativas entre miembros del reparto hicieron peligrar el rodaje de la producción, que finalmente, y gracias a la intervención de personas externas, no se vio afectado.

Las ocho semanas ininterrumpidas de rodaje y el largo periodo de postproducción se tradujeron en una película donde prima el contenido y el dolor, bajo el ingenio y el tono contenido de comedia. Creadora del ya mítico happy ending, la película fue recompensada con cinco nominaciones a los Oscars de 1961, ganando los de Mejor banda sonora para MANCINI y Mejor canción (“Moon River”). Dotando de magia a los elementos más cotidianos, durante noventa minutos forja un camino de baldosas amarillas a su protagonista y a la propia HEPBURN. Es ella la que en aquel taxi camino al aeropuerto contempla la alianza grabada en Tiffany’s como si viera por primera vez los bocetos de su vida en movimiento, pero somos nosotros los que por primera vez contemplamos el lado más genuino de la que fue actriz, artista y, ante todo, talento.

 

LOS PERSONAJES

aHOLLY GOLIGHTLY – AUDREY HEPBURN: Creación de un icono bajo perlas, recogidos y frases seductoras, Holly Golightly no es un personaje, sino el reflejo de la nueva figura que la mujer adoptaba en los inicios de una sociedad transgresora. Consolidada ya AUDREY HEPBURN en su estatus de reina del nuevo y antiguo Hollywood, con títulos como CHARADA (1963) o MY FAIR LADY (1964) a sus espaldas, transformó a la bisexual y joven prostituta de lujo del libro escrito por TRUMAN CAPOTE en una figura elegante, clásica, de inocencia escondida y falsa seguridad. Hermana, amiga, vecina, amante, Holly es, pese a todo, una desconocida. Siempre acompañada de hombres, en ella está lo incomprendido de una mujer obstinada en encontrar el sentido a la vida y el verdadero significado de la soledad. Una bella joven  neoyorquina presa de su propia cárcel, encerrada en su falta de modestia y vanidad. Vividora y poco trabajadora, siempre temerosa de los días rojos, y aún más de no encontrar un taxi disponible para acudir a su amado Tiffany’s. Alegre y extravagante, condenada al castigo autoimpuesto de la soledad. Ella. Común, y sin embargo tan única, que sólo una mujer tan especial como AUDREY HEPBURN podía interpretarla. Compleja y llena de matices, la interpretación de HEPBURN, nominada al Oscar a Mejor Actriz, no es sino la de la vida y los sinsentidos de una mujer que todos, en alguna vez, hemos admirado o querido ser.

 

bPAUL VARJAK – GEORGE PEPPARD: Y con él llegó el riesgo. ¿Quién era ese joven dispuesto a interpretar el papel que STEVE MCQUEEN debería haber elegido? ¿Quién era ese que osaba desafiar el disgusto que provocaba a TRUMAN CAPOTE o BLAKE EDWARDS? ¿Era acaso él, GEORGE PEPPARD, más conocido que ese vecino de arriba creado por CAPOTE, recientemente instalado en el edificio de Holly? ¿No fueron él, su intensa y azulada mirada y su cautivadora sonrisa los propios vecinos de este rodaje, de esta producción y de esta historia? Pasión, ingenio, acidez, comprensión y amor se esconden tras la sutil interpretación del enigmático Paul Varjak. Del que ya es su Paul Varjak. Escritor con dotes y tintes de gigoló, llega para instalarse en el piso de arriba sin saber que pronto lo haría en el corazón de su vecina inquilina. Con la dulce condena de entender a Holly y liberarla de su prisión, y el no tan dulce requisito de reflejar en pantalla a TRUMAN CAPOTE, su creador, el condenado y liberado escritor deja de ejercer como tal tras su máquina de escribir para vivir, e interpretar su propia historia bajo la ciudad que nunca duerme. La ciudad que le da una nueva oportunidad. La ciudad que los pertenece.

 

patri0PATRICIA NEA – MRS. Emily Eustace: La otra cara de la moneda. El otro icono eclipsado tras la fuerza vital de AUDREY HEPBURN. PATRICIA NEAL, la posteriormente ganadora al Oscar por HUD (MARTIN RITT, 1963), se embarcaba en la aventura de amar a un hombre que no quería ser amado y de interpretar a un personaje huidizo, plano, del que siquiera EDWARDS sabía cómo abordar y enfocar. La alta sociedad neoyorquina se personifica bajo los prejuicios y la escala moral de la señora Eustace, aristócrata en ocasiones, decoradora de interiores en otras, y siempre amante de los encantos y servicios de Paul Varjak. Carente de todo pudor y tabú femenino, y rebosante de glamour (perlas y tocados clásicos son algunas de sus predilecciónes), tras la aparición en escena de Holly Golightly trata de mantenerse invicta en una batalla que sabe que no va a ganar. Porque amor no es affair, y realidad no equivale a ficción. Y volviendo a la realidad, en su caso, trabajar con PEPPARD no fue el equivalente de una relajada experiencia, sino a todo un “infierno”, como la propia actriz diría posteriormente.

 

dMICKEY ROONEY – I.Y. Yunioshi: Se arrepentiría años más tarde EDWARDS de esta arriesgada elección. De la elección que desembocaría en críticas hacia lo ofensivamente estereotipado del personaje de I.Y. Yunioshi y la exótica caricatura que hizo de él el gran Mickey Rooney. Pero no olvidemos que DESAYUNO CON DIAMANTES es, icónica o no, pura comedia, y ROONEY sabe muy bien qué hacer en ella. Como pez en el agua desde prácticamente la secuencia inicial, ROONEY nos ofrece un bufet libre de lo que mejor sabe hacer: hacernos reír. Bajo su caracterización y los hilarantes diálogos y situaciones cómicas de su personaje se encuentra el homenaje que el actor hace a los cómicos y a la profesión, y el respeto por una cultura que, pese a ser ajena, trata de tomar como propia. Vecino de nuestra siempre peculiar Holly, su mirada nos muestra el lado no tan cuidadoso de la joven neoyorquina, y el influjo que ésta y sus encantos pueden tener en el género masculino.

 

p0BUDDY EBSEN – Doc Golightly: El pasado siempre vuelve. Sin excepciones, sin nada que el más puro de los encantos pueda hacer de por medio. En el caso de Holly, ese es Doc Golightly. Interpretado por BUDDY EBSEN, bailarín de profesión y originariamente miembro del reparto de la ya mítica EL MAGO DE OZ (daba vida al hombre de hojalata, pero su alergia al polvo de aluminio de su maquillaje forzó su abandono del proyecto), Golightly vuelve a la ciudad con la esperanza de encontrar a Lula Mae. Las personas cambian, las situaciones también, y lo que antes era Lula Mae, hoy es Holly Golightly. Pese a sus escasas intervenciones en pantalla, la presencia de Doc a lo largo de la película es como la de un fantasma vigilante, siempre influyente en las decisiones de Holly y en el rumbo de vida que ésta decide posteriormente tomar. Lo que es comedia se vuelve drama cuando, tras la mirada y sonrisa de Doc, encontramos la profunda soledad y tristeza de un hombre enamorado de una persona que, en realidad, ya no existe. ¿Quién dijo que DESAYUNO CON DIAMANTES es sólo ficción?

 

sddALAN REED – Sally Tomato: La dulce comedia se entrelaza con la más agria amargura bajo la intermitente trama desarrollada por ALAN REED y su Sally Tomato. Preso éste en Sing Sing, una de las cárceles más famosas de los Estados Unidos, por sus conexiones con la mafia y bandas criminales, queda hechizado bajo el influjo de los encantos de Holly y, mediante su abogado, consigue que esta vaya a visitarle todas las semanas a cambio de una considerable suma de dinero. Poco sabe la triste e inocente Holly que, en realidad, sus visitas y los partes meteorológicos que, a petición del abogado, ésta comunica a Tomato, son el medio por el que este sigue activo desde la cárcel y controlando la mafia neoyorquina. Pero ya se sabe que el control y el poder son efímeros y que si Tomato cae, no será el único en hacerlo. REED, el que fuera la voz de Pedro en la memorable LOS PICAPIEDRA, ofrece en sus interpretaciones en pantalla una interpretación comedida, totalmente encajada en un segundo plano, bien sea por el torbellino interpretativo de HEPBURN, bien sea por su propio papel de secundario, que, a lo largo de su carrera profesional, pareció interpretar continuadamente.

 

SECUENCIAS MEMORABLES

Tras su definición como comedia, se esconde en DESAYUNO CON DIAMANTES una historia amarga, mágica, sofisticadamente triste y ácida en su visión a la sociedad neoyorquina. Tras la imagen de la encantadora y feliz Holly Golightly, las sombras de una dura niñez y una temerosa e insegura mujer. La secuencia que podéis ver a continuación no es sólo uno de los momentos más destacables y recordados de la historia del cine, sino el punto de inflexión de su protagonista, pero también de la propia historia que DESAYUNO CON DIAMANTES nos cuenta. Tras las luces, Holly deja entrever sus sombras al espectador y a Paul Varjak en un sentimental desnudo con ‘Moon River’ como elemento añadido a la ecuación. Interpretando la canción compuesta por HENRY MANCINI, AUDREY HEPBURN se convierte pura y genuinamente en Holly, mostrándonos no sólo sus dotes musicales, siempre siendo más artista que actriz, sino su más puro anhelo por amar y ser querida, bajo el miedo de quien teme no al daño, sino a la falta de libertad.

 

 

“Somos un par de seres que no se pertenecen, un par de infelices sin nombre, porque soy como este gato, no pertenecemos a nadie. Nadie nos pertenece, ni siquiera el uno al otro”. El séptimo arte nos ha regalado muchos personajes memorables, pero pocos con tantos matices psicológicos como los que definen a Holly. Incontables finales felices han sido proyectados en nuestras pantallas, pero pocos con una carga tan verídica y abrumadoramente triste como el de DESAYUNO CON DIAMANTES. Dos inadaptados que se encuentran a sí mismos en el otro, con la lluvia torrencial de fondo y los últimos acordes de Moon River acompañándolos. Nueva York sigue siendo una jungla urbana y la gente sigue caminando presurosamente, refugiada bajo sus paraguas. Poco importa. El tiempo se ha detenido, para ellos, dos almas solitarias, y para nosotros. No hay nada más feliz que un final realista.

 

 

Holly Golightly ya no es un personaje, sino un mito perdurable en todo tiempo y espacio. Su vestido de Givenchy, su gato sin nombre, todo ello forman parte de un todo, vacío y carente de sentido si no fuera por su amor por Tiffany’s y su definición de los “días rojos”. Más que una secuencia, el siguiente video es la creación y presentación de un futuro icono, más allá de lo puramente cinematográfico. Somnolienta y perspicaz, Holly se presenta ante su recién llegado vecino regalándole la mayor de sus sonrisas y una lección vital de suma importancia a lo largo de la cinta, y de la vida. No todos tenemos Tiffany’s cerca. No todos usamos el mismo término que ella emplea al referirse a los ‘días rojos’. Pero todos hemos sentido ese repentino e inexplicable temor más de una vez, y todos hemos querido salir huyendo.

 

 

LA FRASE

Holly Golightly a Paul Varjak:

¿Sabes qué es lo peor de todo, Fred? Sigo siendo Lula Mae. Tengo 14 años, robo huevos y corro a través de un campo de zarzas. Excepto que ahora lo llamo tener días rojos”.

 

ALGUNAS CURIOSIDADES

  • La entrañable y ya conocida por todos ‘Moon River’, cantada por AUDREY HEPBURN en la película, y ganadora del Oscar a Mejor Canción, fue expresamente escrita por HENRY MANCINI para ella. Como sus cuerdas vocales no estaban entrenadas, se compuso en una sola octava. Pese a los intentos de post-producción por eliminar la escena, la rotunda negativa de la actriz hizo que se mantuviera en el montaje final.
  • La convivencia entre los actores no fue tarea fácil. Pese a que muchos afirman la buena relación entre PEPPARD y HEPBURN, los rumores sobre una mala relación entre ambos, por el ‘ser pretencioso’ que era PEPPARD y lo ‘monja feliz’ que era HEPBURN siempre existieron. Quizá influyera en ello el hecho de que PEPPARD fuera seguidor del Método de actuación Stanislavski, mientras que HEPBURN enfocaba la interpretación de un modo radicalmente opuesto, siendo difícil adaptarse al sistema de interpretación impuesto por cada uno.
  • El rodaje de la secuencia de apertura, el principio de la creación de un mito, no fue tan idílico como se pueda pensar. El disgusto por los pasteles daneses de la actriz, obligada a tomar uno en dicha escena por exigencias del guión, junto a la expectación causada por el rodaje y los cientos de transeúntes observando, hicieron de la joven estrella alguien incapaz de hacer una toma correcta.
  • Aunque no lo parezca, HEPBURN luce el vestido negro de Givenchy de la ya mencionada secuencia de apertura hasta en cuatro ocasiones a lo largo de la película, cambiando solamente los accesorios para darle un aspecto diferente. Este vestido, creado para ella, se convirtió en el segundo artículo de una película más caro, subastado por 807000$ y solamente superado por el Oscar a la Mejor Película de LO QUE EL VIENTO SE LLEVÓ.

 

Si bien BLAKE EDWARDS firmó más tarde los títulos más populares de su carrera como director, DÍAS DE VINO Y ROSAS y EL GUATEQUE, DESAYUNO CON DIMANTES sí ha acabado conviertiéndose en el título más popular de su protagonista, AUDREY HEPBURN, cuya caracterización es ya un icono pop que ha trascendido los parámtros cime,atográficos para instalarse en la cultura popular como un símbolo de sotisficación de manera ya permanente.

 

 

Lydia Martínez

3 Comentarios

  1. Buen artículo, he aprendido un par de cosas nuevas sobre la peli. Te recomiendo usar un corrector ortográfico antes de publicar (hay bastantes erratas). Existen varios plugins para WordPress para eso 😉 Un saludo.

    • ¡Buenas noches debenitro!
      Me alegra que el artículo te haya sido de utilidad, ¡y por supuesto gracias por el feedback, esto es un quid pro quo y siempre hay que aprender de nuestros lectores, lo tengo en cuenta! 😉
      ¡Un saludo y gracias por leernos!

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