Compartir

1

 

Es posible hacer un triste paralelismo entre las carreras de dos autores que han ido de la mano durante mucho tiempo: TIM BURTON y JOHNNY DEPP. Ambos viven desde hace unos años una caída libre sólo amortiguada por pequeños destellos de talento (FRANKENWEENIE, BIG FISH por el lado del director y PIRATAS DEL CARIBE por parte de JOHNNY DEPP). Éste último está estancado en un mar de películas cuyo único fin es explotar sin misericordia su vis cómica y su talento para adueñarse de personajes excéntricos.

MORTDECAI es una más de éstas películas, un vehículo de lucimiento de JOHNNY DEPP que, en este caso, quien sabe si por culpa del actor o por fuerzas externas a él, acaba por estrellarse entre acentos exagerados, gestos histriónicos y diálogos de pandereta.

La película hace una promesa que finalmente no puede cumplir. Promete una comedia con un acento clásico, que recuerde a los excelentes trabajos de BLAKE EDWARDS y PETER SELLERS; un trabajo similar en tono y argumento a las películas de la PANTERA ROSA que realizaron estos dos cineastas en los años 60. Lamentablemente todos los aciertos que tienen este tipo de comedias desaparecen prácticamente por completo junto a un buen puñado de fallos extrínsecos a ellas, más propios del cine-espectáculo del siglo XXI.

 

mort

 

MORTDECAI (JOHNNY DEPP) es un coleccionista de arte supuestamente sofisticado que se dedica a ganarse enemigos gracias a su irritante personalidad y sus estafas, y que tendrá que ayudar a un oficial de policía (EWAN MCGREGOR) a resolver un asesinato relacionado con el arte. El papel de GWYNETH PALTROW como mujer de JOHNNY DEPP es un tanto tangencial al principio pero acaba por cobrar importancia según se desarrolla la película.
Este desarrollo no es, por suerte, aburrido (tampoco nos pasemos y lo llamemos divertido) y evoluciona de forma favorable según avanzan los minutos. No obstante esto es totalmente insuficiente para una película cuyo objetivo más básico es entretener. Este “entretenimiento” está salpicado de chistes fáciles con referencias sexuales, frases tontas y forzadas (forzadas incluso para el tono de la película) y sobretodo tiene a JOHNNY DEPP.

Porque JOHNNY DEPP está mal en MORTDECAI. Pero no un poco mal, o flojo. Está espantoso. Fuerza a ratos un acento británico-histriónico (en otros momentos el acento desaparece) y crea un personaje que de histriónico se pasa tres pueblos, de británico otros tres y en general, se pasa tres pueblos en todas las direcciones. Es una suerte de pastiche de todos sus anteriores personajes excéntricos con el handicap añadido de no tener ni líneas de guión especialmente brillantes ni situaciones donde poder destacar.

 

MORTDECAI

 

Y si el mayor soporte que debería tener la película se desploma, no queda nada. No existe casi ningún atisbo de humor inteligente (o, al menos, que haga reír con ganas) y el único acierto de toda la cinta es todo el trayecto final que aunque está dirigido un poco torpemente es algo original y resulta interesante.

En general todo está dirigido torpemente por la mano de DAVID KOEPP (SIN FRENOS, EL ULTIMO ESCALÓN) pero esto podría ser un defecto menor; más aún en una película cuyas pretensiones no pasan del mero divertimento. El problema es que durante todo el metraje son evidentes, vía transiciones digitales, los intentos de crear un dinamismo (que no existe) entre unas escenas y otras. Así, cada vez que un personaje se desplaza de una ciudad a otra, un plano totalmente digital sigue al avión por un mapa del mundo de cartón piedra que se antoja totalmente excesivo y es una muestra muy buena de lo que ocurre con la democratización de los efectos especiales cuando detrás de su gestión no está el sentido común.

En MORTDECAI queda poco que rascar. Divertirá a quien sepa reírse con el humor más fácil posible pero queda muy lejos de lo que podría haber sido si ciertas cosas hubieran evolucionado de forma distinta, como la carrera del bueno de JOHNNY DEPP.

 

 

LO MEJOR

  • ¿Que no aburre?

LO PEOR

  • Terrible trabajo de JOHNNY DEPP
  • (Casi) todo falla, desde el guion hasta la dirección

 

Guillermo Martínez

 

Compartir
Artículo anteriorCRITICA: LA DAMA DE ORO
Artículo siguienteCRITICA: EL CAPITAL HUMANO
Intento de físico que descubrió demasiado tarde que el cine era su pasión. Desde entonces, compagino la carrera con el séptimo arte (el arte que más alegrías me ha dado). Desde los clásicos hasta el cine más actual, todo ha trascendido la mera afición para convertirse casi en una forma de vida. Y qué mejor forma de disfrutar algo tan grande que poder escribir sobre ello.

No hay comentarios

Dejar una respuesta