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Dentro de las parejas se mueven ciertas reglas que, como en cualquier otro ordenamiento, deben cumplirse: gestos, indirectas y respuestas de manual que indican la marcha de la relación; entre ellas, hay una demanda que indica precaución: TENEMOS QUE HABLAR, que da título a la última comedia romántica española que llega a los cines. Y es que hay muchas cosas de las que hablar cuando en el pasado se ha sido víctima de los menoscabos financieros de este país. Jorge (HUGO SILVA), todo un peligro si entrara como asesor de la economía mundial, solamente ha aconsejado a los padres de su exnovia por desgracia para ellos (ÓSCAR LADOIRE y VERÓNICA FORQUÉ). La chica, Nuria (MICHELLE JENNER), es tan compasiva que se anda con demasiados rodeos cuando necesita pedir algo importante, de modo que hace uso del recurrente comodín “tenemos que hablar”, una proposición que agobia y pone en modo alerta a los hombres, tanto que maquinan su defensa con compañeros de combate (llamados vulgarmente colegas), quienes urden la estrategia, empezando por el primer paso: mandar el mensaje de texto más acertado.

 

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La comedia está basada en los arquetipos del género con estructura sencilla, sin más aditivos de los necesarios, por mucho que sea lo que la pareja tiene que hablar. Es inofensiva y eso la mantiene en los estándares. Además, contiene el adhesivo perfecto que tiene toda comedia romántica: el enredo. A partir del encuentro, tanto Jorge como Nuria irán enrevesando más sus respectivos planes, lo que conlleva a meter a amigos, padres e inocentes con los que se topan dentro de los mismos. La farsa se sigue bien, pero se queda en la sencillez y en el chiste fácil básico.

El guionista DAVID SERRANO realiza su tercer largometraje tomando para ello a grandes actores que se sienten cómodos en el registro. Ya por 2002 se notó que el ahora director se las iba a apañar bien dentro de la algarabía con el musical EL OTRO LADO DE LA CAMA, un antes y un después en el género del humor. En la presente ocasión, escribe el texto con DIEGO SAN JOSÉ, cocreador, junto con BORJA COBEAGA, de los apellidos con denominación de origen que han supuesto otro punto de inflexión en la historia del cine en nuestro país (VASCOS y CATALANES). El nuevo conjunto juega y satiriza con la sociedad presente, esa que se mueve bajo la política imperante del ladrillo, y la más actualizada picaresca. Marcado por los episodios más negros de la economía de estos años, el guion extrae humor de la mala pata de esta familia. Sin embargo, y pese a las dos plumas que hay detrás, podría haber arriesgado más. El final canta desde el minuto uno, cosa que no molesta porque ya conocemos cómo se las gasta el género.

 

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La pareja protagonista atrae fans dado su ficticio amor en la pequeña pantalla en la serie LOS HOMBRES DE PACO. La chispa se mantiene candente y provoca que la típica historia resulte atractiva a la par de simpática. Por eso es difícil que a sus actuales roles les cueste pasar página. BELÉN CUESTA está estupenda en su papel de persona tierna y sensible que a todos nos gustaría tener como entrevistadora de trabajo. ERNESTO SEVILLA, que repite el rol de colega que ha encarnado en EMBARAZADOS, necesita del carisma que le sobra en los monólogos para destacar dentro de la interpretación. ÓSCAR LADOIRE y VERÓNICA FORQUÉ son los típicos progenitores de comedia, como una versión española de LOS PADRES DE ELLA.

Cuando no se quiere hacer daño a alguien, en vez de declarar honestamente los deseos es posible meterse en embolados laberínticos de los que es difícil escapar. De tales embrollos habla esta película. También de las obsesiones con el dinero, que fastidia y direcciona tanto la vida. Será lo que mueve el mundo, pero a veces nos hace ilusión pensar que, al final, quien controla el motor universal es el amor.

 

 

LO MEJOR:

  • Es inocua, afable y cumple con el cometido de distraer al personal.
  • La potente química entre JENNER y SILVA, tan efectiva como hace una década.

 

LO PEOR:

  • Su trama presenta bastante falta de riesgo.
  • Las similitudes con otras comedias.

 

 

María Aller

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