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No hay duda de que la historia de SUITE FRANCESA es apasionante. El largometraje, que llega este viernes a los cines, se basa en la novela póstuma de Irène Némirovsky, escritora ucraniana que fue deportaba bajo las leyes raciales por su origen judío y que falleció en Auschwitz. Se trata, nada más y nada menos, de un manuscrito perdido que causo autentica conmoción en el mundo editorial francés y europeo, llegando incluso a ganar el premio Renaudot, otorgado por primera vez a un autor fallecido. Escrito con un claro componente autobiográfico, lo que está claro de esta historia, es que tenía que llevarse al cine.

Ambientada en los años 40, SUITE FRANCESA nos presenta a Lucile Angellier (MICHELLE WILLIAMS), una hermosa joven que aguarda noticias de su marido, prisionero de guerra, mientras lleva una sofocante existencia junto a su controladora suegra (KRISTIN SCOTT THOMAS) en Bussy, un pueblecito de Francia. Aunque en un primer momento, Lucile trata de ignorar a Bruno (MATTHIAS SCHOENAERTS), oficial alemán que se instala con ellas, poco a poco una historia de amor ira surgiendo entre ellos.

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En efecto, el largometraje dirigido por SAUL DIBB (LA DUQUESA), no deja de ser un drama romántico en el que lo menos interesante es precisamente eso: la relación amorosa entre los dos protagonistas. Quizás porque capte más la atención la ocupación alemana, muy bien narrada en la cinta, o por la poca emoción con la que se trata el amor entre ambos. El guion, que corre a cargo del propio director junto a MATT CHARMAN nos presenta una voz en off de la protagonista, que a pesar de ser necesaria por el origen de la historia autobiográfica, da demasiada información al espectador al que, por momentos, puede llegar a aburrir.

suite francesa en el Palomitron

Uno de los puntos fuertes de SUITE FRANCESA es sin duda su reparto, que construye personajes muy creíbles durante todo el largometraje. Muy bien MICHELLE WILLIAMS y MATTHIAS SCHOENAERTS, que a pesar de la frialdad con la que se narra su historia de amor, logran transmitir una complicidad  especial entre ellos. Inmejorable, por otro lado, la interpretación de la gran KRISTIN SCOTT THOMAS, que cada vez que aparece en pantalla logra transmitir casi la misma tensión que los bombardeos de los nazis, que ponen los pelos de punta en varias escenas de la película. Todo esto acompañado por la banda sonora de RAEL JONES, que estremece desde los títulos de crédito.

En definitiva, SUITE FRANCESA merece ser visionada sobre todo por su contexto. Una historia autobiográfica excepcional que no puede pasar desapercibida. Ahora bien, si quieren disfrutar verdaderamente de la historia, casi mejor que naveguen por las páginas de la novela de  Irène Némirovsky, que contada en primera persona les acercará más a una época fundamental de la Europa del siglo XX.

 

LO MEJOR:

  • Que lleve al cine la novela póstuma de Irène Némirovsky hace interesante el filme desde el principio.
  • El trabajo de los actores, especialmente el de MICHELLE WILLIAMS y  KRISTIN SCOTT THOMAS.
  • La banda sonora de RAEL JONES que pone los pelos de punta desde los títulos de crédito iniciales.

LO PEOR:

  • La poca emoción que despierta la historia de amor entre sus protagonistas.
  • El guion está cargado de evidencias en varios momentos de la película, lo que llega a cansar al público.
  • No deja de ser una película comercial que pretende mostrar en casa segundo, lo que quiere el espectador.

 

Ángela Ruiz

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