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No ha pasado ni un mes del estreno de la primera parte de esta saga que tenemos entre manos, MISERICORDIA (2013), cuando disponemos ya de su secuela, PROFANACIÓN.  Si bien es cierto que este estreno de su segunda parte se debe en gran medida al enorme éxito de taquilla que ha supuesto esta continuación de las andanzas de los detectives creados por el novelista JUSSI ADLER-OLSEN en pantalla grande. El cine nórdico, y más concretamente el danés en particular, está explotando a base de bien el filón que hace años abrió de forma brillante y magistral el recordado STIEG LARSSON con su obra culmen MILLENIUM. La adaptación al cine y su remake norteamericano a cargo de DAVID FINCHER fue el espaldarazo final para que los productores cinematográficos de esa Europa cinéfila, tan desconocida a veces para el gran público, abriera sus carteras y financiara proyectos como LOS CASOS DEL DEPARTAMENTO Q, saga que engloba cinco novelas y una futura sexta parte de momento.

 

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Su autor, ADLER-OLSEN, ha conjugado la faceta comercial del gurú y malogrado STIEG LARSSON con la visión más popular y casi televisiva que necesitaban unos personajes que tras dos entregas ya pedían a gritos más profundidad en sus motivaciones y senderos dramáticos. Si bien PROFANACIÓN cumple todos los requisitos que debe reunir una buena adaptación fiel de su novela original, peca de la sorpresa narrativa y está carente de todo efectismo en pantalla. El empaque y primera impresión que dejó su antecesora brilla en esta secuela por su ausencia. Con el piloto automático puesto, su director MIKKEL NORGAARD ha vuelto a reunir al elenco principal del primer caso para mostrarnos en esta ocasión una trama un poco más urdida y trabajada de lo que fue la primera. Un doble caso de asesinato y violación, una turbia red de hombres influyentes, una mujer desaparecida a raíz del crimen y un enrevesado plantel de personajes, será el verdadero motor con el que esta segunda propuesta arrastre al espectador. Nada le sorprenderá, visitará lugares y situaciones ya vistas en anteriores adaptaciones al cine de este género, pero tiene un cariz y textura que engancha por su sobriedad, su buen hacer y ciertos matices que mantienen el interés de su visionado aunque el público disponga, casi desde el primer tercio de la historia, del camino que va  a tomar el film.

A los nuevos espectadores que se acerquen a esta secuela sin conocer su previa entrega, es importante avisarles de que no es necesario, aunque sí gratificante, ver ambos casos. No contienen mayor correlación entre ellas que los dos personajes principales, Carl Morck (NIKOLAJ LIE KAAS) y El-Assad (FARES FARES) interpretados con la misma fuerza pero quizás con un exceso de introspección vacía en el de Morck, que a modo de pequeñas pinceladas durante el film va desvelando sus demonios internos. A la mente del espectador vendrán numerosos referentes a los que aferrarse una vez sumergidos en la saga de LOS CASOS DEL DEPARTAMENTO Q. Sin duda en lo principal de su línea narrativa aparecerá el perfil de la saga MILLENIUM, los paralelismos en el personaje de Morck con el policía de THE WIRE, la contraposición de la pareja de protagonistas, uno lacónico y casi metafísico con otro mundano y más pragmático ya vistos y disfrutados recientemente en TRUE DETECTIVE así como cierta estética, el personaje femenino principal de la trama, Kimmie (SOPHIE BOUSSNINA) que recuerda a su muy a su pesar a Lisbeth Salander o ciertos toques de la serie BORGEN dirigida entre otros por MIKKEL NORGAARD y de la que el director rescata a uno de sus actores, PILOU ASBAEK. Pero sobre todo, y es lo que más envuelve esta segunda entrega es su fotografía e impacto visual, muy cercano al toque que suele dar DAVID FINCHER a sus films, sobre todo en su fallida interpretación que hizo de la primera parte de MILLENIUM.

 

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Con todo este tropel de alusiones y referentes, el guionista y adaptador de PROFANACIÓN, NIKOLAJ ARCEL (guionista también de MILLENIUM, 2009) ha tenido que lidiar para presentarnos este caso que a los fans de HITCHCOCK les hará esbozar una tenue sonrisa al encontrar entre sus personajes un guiño a la portentosa LA SOGA (1948). Este cocktail hace que el film se disfrute por su acabado más que por su desarrollo, llevando al espectador por la senda que fielmente ha marcado el autor de la novela y el prisma casi televisivo, pues este departamento recuerda en demasía al visto en la serie CASO ABIERTO, hace que sintamos una curiosidad casi mecánica por la resolución del mismo. No hay exceso de escenas macabras como uno pudiera pensar a primera vista, su aspecto sórdido y distante lo reflejan a la perfección unos parajes y lugares que casi resultan atemporales. Una grata propuesta que supera de manera fácil y sin esfuerzo a la primera entrega, pero que fracasa en su intento de conmovernos, aunque solo sea un poco, nuestro frío y escandinavo corazón.

 

 

LO MEJOR:

  • Su acabado visual.
  • Los numerosos referentes a los que el espectador puede jugar a relacionar.
  • Que pese a ser previsible, engancha.

LO PEOR:

  • Falta de tensión, dramatismo y pegada en unos personajes ya vistos.
  • Que un final, del todo previsible, encima resulte atropellado y autocomplaciente.

 

 

Óscar Segura

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