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LOS ANTECEDENTES

Es complicado hablar de antecedentes, ya que Niñato es la ópera prima del madrileño Adrián Orr. El cineasta comenzó su trayectoria en 2007 con su primer cortometraje, Las hormigas, al que le siguió De caballeros (2011) y Buenos días, resistencia (2014). Esta es su primera incursión en el largometraje con una cinta de 82 minutos planteada como documental, de la mano de la productora New Folder Studio, que ha sido premiada, entre otros festivales, en el Festival de Sevilla 2017 (Mejor Película en la Sección Las Nuevas Olas).

LA PELÍCULA

Este documental se nutre de técnicas más propias de la ficción, desde un tratamiento de la fotografía hasta un sonido más cuidado, dando lugar a un híbrido de difícil clasificación. El filme fue rodado a lo largo de cinco años y destaca por la naturalidad y espontaneidad de sus actuaciones, donde el carácter humano conforma un claro punto a favor. La historia no tiene ni principio ni final, pero tampoco se sitúa en lo que denominamos in medias res. Solo constituye una serie de episodios en el día a día de una familia humilde.

Seguimos a “Niñato” (David Ransanz), un joven de 32 años, desempleado y amante del hip hop, padre de tres niños (Oro, Mia y Luna Ransanz), que vive con sus padres en un barrio de Madrid. Las interacciones entre estos cuatro personajes serán las que marquen los tiempos y el desarrollo de la historia.

Niñato nace de Buenos días, resistencia, el cortometraje con el que el director ganó cuatro premios en diferentes festivales internacionales en 2014. Los veinte minutos que dura la pieza forman parte del largometraje en una de sus secuencias de apertura, cuando Niñato despierta a sus hijos para ir al colegio.

ELLOS Y ELLAS

La enorme complicidad entre David y el resto de los personajes se basa en que son familia, de ahí que no podamos hablar de buenas o malas interpretaciones. Sin embargo, cabe destacar que la cámara no parece interferir en sus vidas y la naturalidad con la que llevan sus días contribuye a que el espectador se mimetice con su historia.

Si hubiera que destacar una actuación sería la del pequeño Oro, que no solo actúa con la facilidad de un niño, sino que da momentos verdaderamente entrañables a lo largo del metraje.

LA SORPRESA

Sorprende la capacidad que tiene la cinta de transmitir el calor de un hogar y una familia mediante un uso cromático muy sencillo pero a la vez efectivo, así como el disfrute de la cotidianidad, que va desde fumar hasta mirar la pantalla de un ordenador o llevar a unos niños a la escuela.

LA SECUENCIA

La charla sobre la educación de los hijos y sobre cómo tratar situaciones complicadas con mediación sin el uso de la fuerza. Una conversación humana sobre las peripecias de ser padres, en ambos casos, solteros. Junto a ella, la improvisada batalla de gallos que David y Oro tienen, en la que el pequeño suelta rimas de carrerilla.

TE GUSTARÁ SI…

Disfrutas de un cine documental donde el factor humano y la cotidianidad son los protagonistas.

LO MEJOR

  • La naturalidad de cada escena y cada conversación.
  • El ambiente cálido que transmite.
  • El factor humano.

LO PEOR

  • Las escenas pueden llegar a hacerse demasiado largas.
  • No termina de profundizar en los protagonistas.
  • Da la sensación de que tiene que contar mucho más de lo que cuenta.

Cristina Domínguez

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