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Excesiva. Probablemente la más excesiva de todas. Así es la última cinta de ÁLEX DE LA IGLESIA, un peso pesado de nuestro cine y uno de los directores que mejor ha entendido siempre el concepto de entretenimiento en nuestro país. Un concepto que ha convivido con su filmografía de una manera natural, sin forzar sus historias ni claudicar en estilos o formas ante nada ni nadie, porque hablamos de un director que hace el cine que quiere, cuando quiere y como quiere. Porque hablamos de un director que, ante todo, es un avezado espectador que ha consumido horas y horas de cine, desde los clásicos más indiscutibles hasta títulos que más de un colega suyo nunca confesaría haber visionado, y muchísimo menos disfrutado. Y quizá esta riqueza sea la responsable de la (casi) constante conexión del cine de DE LA IGLESIA con el público.

Se atreve con todo, de eso no hay duda, y lo hace sin complejos, sin titubeos y sin cuentas que rendir. Eso el público lo sabe, y por eso su cine funciona. Porque el cine de ÁLEX DE LA IGLESIA raras veces raras veces deja de dar lo que se espera de él, y cuando el espectador tiene claro lo que va a ver, las posibilidades de defraudar son mínimas. Así, cada estreno del director bilbaíno es esperado con expectación y celebrado por todos sus seguidores, que disfrutan viendo como el director sigue sorprendiendo mientras continúa alimentando y renovando sus códigos fílmicos.

 

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MI GRAN NOCHE aborda la grabación de un especial de Nochevieja que será emitido por alguna cadena en falso directo días, semanas o meses después. Un punto de partida inmejorable para que, desde el primer minuto, el director ponga encima de la mesa un frenesí de situaciones alocadas y surrealistas que no bajarán el ritmo hasta bien entrados los créditos finales. Exagerada en todas sus vertientes, MI GRAN NOCHE no concede descanso al espectador. El desfile de personajes y la sucesión de gags es constante. Su ritmo es tan alto que resulta complicado disfrutar como gustaría de la propuesta, porque no hay progresión ni hay escalada alguna. MI GRAN NOCHE arranca arriba y arriba se queda. El espectador que necesite más tiempo o tempos más sosegados para digerir todas las tramas es probable que se sienta desbordado y acabe por no gozar plenamente con MI GRAN NOCHE.

Su propia naturaleza excesiva y su falta de contención juegan en contra de una película que acaba (sorprendentemente) mimetizándose con el propio formato del programa que recrea y que satiriza . Y así, y como cualquier especial de Nochevieja que se precie, MI GRAN NOCHE regala algunos de los momentos más divertidos del último cine español, pero también adolece de no mantener ese nivel en muchas de sus situaciones que, lejos de complementar, pueden llegar a ensombrecer los aciertos y los hitos de esta alocada oda al confeti y los matasuegras. Porque tanto los personajes de Adanne (inmejorable MARIO CASAS) y Alphonso (grande RAPHAEL) como sus tramas están muy lejos en su genialidad del resto del conjunto.

 

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Lo que sí será disfrutable por todos los espectadores es, sin duda, su reparto. Medio cine español para arropar a ÁLEX DE LA IGLESIA, porque el poder de convocatoria del director solo está al alcance de un puñado de directores que se cuentan con los dedos de una mano si hablamos de nuestro cine. Y entre todos, y sobre todos, destaca MARIO CASAS, uno de los actores que más difícil lo ha tenido en nuestro país para convencer de su talento que, gracias a Dios (y desde hace unos años) comienza a ser reconocido, en gran parte gracias a ese giro que ha experimentado su carrera en los últimos años (su trabajo en GRUPO 7 sirvió como aviso), alejándole de los personajes que le lanzaron a la fama y a las paredes de las habitaciones de las adolescentes. Mención aparte merece RAPHAEL, padre del espectáculo e instalado en una galaxia muy, muy lejana del resto de los mortales. Impagable.

Cien minutos desiguales, excesivos. Cien minutos de ÁLEX DE LA IGLESIA desatado.

 

LO MEJOR:

  • El número musical que abre la película y su montaje. Sensacional
  • MARIO CASAS. Soberbio. Solo su mirada es aval de carcajada
  • La fuerza de RAPHAEL

 

LO PEOR:

  • Disfrutar plenamente la película no está al alcance de todo el público
  • Esa sensación de que todo hubiese mejorado mucho con otra canción como colofón…

 

Alfonso Caro

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