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¿Cuál es la canción más famosa de los Beach Boys? Sin duda muchos contestarán “Good Vibrations”, esa imperecedera obra maestra que revolucionó la música y las vidas de miles de jóvenes en la efervescencia de los sesenta. Esa inmensa canción sirve, además, como analogía de las sensaciones que despierta LOVE & MERCY, biopic atípico de un músico también atípico que, desde el primer momento, transmite buenas vibraciones. Parece ser que la vida y obra de BRIAN WILSON, el verdadero líder de los Beach Boys, ha sido por fin llevada al cine como merece. Porque LOVE & MERCY es un biopic bastante alejado de los estándares de este subgénero que, por lo general, suelen resultar bastante predecibles y rutinarios, más aún si nos centramos sólo en las biografías cinematográficas de músicos famosos.

LOVE & MERCY juega con las líneas temporales con soltura, alternando los relatos de un BRIAN WILSON más joven, interpretado por PAUL DANO y uno más adulto al que da vida JOHN CUSACK. Lo que podría parecer en un principio una nefasta decisión acaba convirtiéndose en una interesante visión de este artista tan genial y complejo, porque permite ver y entender su vida desde dos ópticas: la de la juventud, creativa y autodestructiva, y la de la adultez, redentora.

 

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Los saltos temporales están siempre hilados por detalles que ocurren en una y otra época. Siempre tienen un nexo común (por sutil que sea). Los sesenta, en los que PAUL DANO es el protagonista, son los años del éxito, los años en los que BRIAN WILSON compuso su obra maestra Pet Sounds, alejado del grupo. Y son también los años en los que sus problemas mentales eclosionaron, incapacitándolo para trabajar. Por el contrario los años ochenta, en los que aparece JOHN CUSACK, están marcados por su tóxica relación con su terapeuta Eugene Landy. La redención (o misericordia, si seguimos el título de la película) es el eje de esta trama temporal. La búsqueda del amor, encarnado en ELIZABETH BANKS, se contrapone con los intentos por escapar del pasado que no puede abandonar y que se personifica en su terapeuta, protagonizado por PAUL GIAMATTI.

Tanto DANO como CUSACK están estupendos; realmente son uno. Son la misma persona en diferentes etapas de su vida, la compenetración pese a no compartir un solo plano es total. De DANO no debe sorprender ya, año tras año y papel tras papel certifica que su talento no para de crecer. Pero sí sorprende de JOHN CUSACK, un buen actor que está (¿o estaba?) pasando unas horas bajas, con un gran número de estrenos de dudosa calidad y que parece que se redime moderadamente con un excelente papel.

Parte del mérito de esta química pertenece también al director, un debutante de nombre BILL POHLAD que, pese a su condición de novato, se las sabe todas. La película es más compleja de lo que puede parecer al terminar de verla, se necesita habilidad para dotar a una maquinaria tan a priori deslavazada como puede parecer ésta (distintos protagonistas, distintas líneas temporales) de un desarrollo totalmente orgánico, con ritmo y sentido narrativo.

 

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También es interesante (sobre todo para aficionados al grupo y a la música en general) como está desarrollado en la película el proceso creativo de BRIAN WILSON en los estudios de música. Verle componer, dirigir a la orquesta o cantar con el grupo es francamente impresionante y hace olvidar que estamos ante una película y no un documental. La autenticidad en este aspecto es total.

Realmente LOVE & MERCY es un auténtico logro. En el poblado y normalmente difícil terreno de los biopics consigue destacar: su ritmo y el interés que dota a la historia que cuenta (resultará interesante hasta a los profanos) hacen de LOVE & MERCY una película más que digna del personaje al que retrata.

 

 

LO MEJOR:

  • Excelentes interpretaciones protagonistas.
  • Pocos biopics captan tan bien la esencia del personaje al que dan vida.
  • Interesantísima para aficionados y no tan aficionados.

LO PEOR:

  • No tiene nada malo pero quizá le falte más ambición para ser una película más grande.

 

 

Guillermo Martínez

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Intento de físico que descubrió demasiado tarde que el cine era su pasión. Desde entonces, compagino la carrera con el séptimo arte (el arte que más alegrías me ha dado). Desde los clásicos hasta el cine más actual, todo ha trascendido la mera afición para convertirse casi en una forma de vida. Y qué mejor forma de disfrutar algo tan grande que poder escribir sobre ello.

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