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El 25 de septiembre llega a España LA CAMARERA LYNN de INGO HAEB (SOHNEMÄNNER), una producción alemana acerca de la falta de habilidades sociales de una joven camarera de hotel que además entra en un nuevo plano de experimentación sexual a marchas forzadas. Pero LA CAMARERA LYNN no es una película erótica, ni siquiera es una película acerca del amor o de las inseguridades en la intimidad. Con paso torpe y lento, la cinta hace un retrato psicológico de una camarera, Lynn, pero ese retrato se queda en un somero perfil acerca de las rarezas de la protagonista y no en el relato de denuncia de los problemas de integración para aquellos considerados “diferentes”, ya sea por su orientación sexual o sus simples extravagancias.

Hotel Edén, Alemania. Allí trabaja Lynn, una joven camarera de hotel que pasa los días limpiando habitaciones. Los jueves descansa y queda con un amigo, los sábados hace algo de deporte, y los lunes acude a terapia tras su paso por el manicomio. Su vida social se limita a reiteradas relaciones sexuales con su jefe que mantiene por hastío y aburrimiento. Un día descubre a Chiara, una dominatrix que realiza sus servicios en el hotel donde trabaja Lynn. La camarera se hará con el teléfono de la profesional, y desde entonces todo cambiará en su rutina diaria.

 

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En estos días la campaña promocional de la película se encargará de recordarnos hasta la saciedad que LA CAMARERA LYNN es la respuesta alemana al taquillazo 50 SOMBRAS DE GREY. Pero ni Lynn nos recuerda a Anastasia Steele ni sus preocupaciones pasan por un cuarto rojo al que hacer frente. No, nada de eso. Lo que si comparten es el origen literario: LA CAMARERA LYNN está basado en el best seller de MARKUS HORTS, el resto de comparaciones responden a una mera estrategia comercial.

En primer lugar, Lynn no experimenta un despertar sexual como sí lo hiciera Anastasia, no. Lynn es una inadaptada social, pero ya conoce los límites del sexo. A lo que asistimos es a una búsqueda de la identidad afectiva. Lynn pasa por la vida sin echar raíces, vive el día a día de forma superflua, sin dejar huella. Más bien nos recordaría a una especie de AMELIE Poulain perturbada pero con un desorden emocional diagnosticado e intenso. Para paliar esas carencias afectivas la protagonista se convertirá en algo así como una voyeur emocional: en sus ratos libres entra en las habitaciones de los huéspedes y no sólo se viste con sus ropas, también pasa la noche bajo sus camas para conocerles mejor. Lynn no tiene amigos, y lo suple asistiendo desde la sombra a la vida de los otros.

Todo esto lo hace a través de un ritmo excesivamente lento y con una selección de planos y secuencias tedioso y repetitivo. Pese a todo, el director se sirve de algún que otro plano interesante, en los que juega con la cámara adoptando ángulos diferentes y que consigue insinuar, sin mostrar, con elegancia.

 

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En el plano narrativo se agradece que Lynn sea un personaje neutro. El director no juzga, simplemente nos presenta a un personaje complejo con el que difícilmente vayamos a empatizar pero que logramos creer. Buen trabajo en este caso el de su actriz protagonista, VICKY KRIEPS, pero no ocurre lo mismo con su compañera de reparto, LENA LAUZEMIS. LAUZEMIS da la réplica a la ingenua Lynn, pero pese al intento de mostrarse como un alter ego sadomasoquista y árido, rápidamente se derrumba ante el espectador en una complicidad forzada. Sin embargo, elementos como la obsesión por la limpieza que lleva a la protagonista a limpiar casas ajenas favorece la construcción del personaje principal.

En definitiva, nos encontramos ante una historia sencilla pero con numerosas aristas que matizar. Y ese trabajo ha quedado en manos del espectador ya que el desarrollo del filme no nos acompaña. El resultado final es una película densa pero no por lo intrincado de la historia, sino por la falta de atractivo en el discurrir de la trama. La camarera Lynn es una adicta al trabajo y adora limpiar porque aunque no se vea la suciedad está ahí. Justo eso nos ocurre con la cinta, pero el espectador no es tan amante de la limpieza y antes de sacarle brillo y quitar la suciedad… nuestro interés se ha quedado por el camino.

 

 

LO MEJOR:

  • No es una película erótica, sino psicológica.
  • Planos elegantes.
  • Tratamiento neutral del personaje principal.

LO PEOR:

  • Ritmo lento.
  • Complicidad forzada entre las protagonistas.
  • Historia sencilla pero torpemente desarrollada.

 

 

Noelia Salcedo

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