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Crítica de Koi wa Ameagari no You ni principal - el palomitron

Parece que fue ayer cuando empezó una de las temporadas que más prometía de los últimos años. Proyectos como Darling in the FRANXX, Violet Evergarden, la adaptación animada de Junji Ito o uno de los animes más excitantes del momento como Citrus —entre otros— dieron el salto a la gran pantalla. Algunos se han quedado en el olvido, otros todavía siguen con nosotros pero otros como Koi wa Ameagari no You ni supo conquistar más de un corazón y quedarse con nosotros a lo largo de toda la temporada. Plataformas como Netflix o Amazon Prime Video están apostando realmente por el anime y todo lo que éste conlleva. Dejan de lado la concepción de dibujo animado de turno y logran enseñar ante qué estamos realmente. Auténticas obras de arte a tu alcance.

Nuestras primeras impresiones de Koi wa Ameagari no You ni

Koi wa Ameagari no You ni se presentaba como una historia de amor. Pero de la presentación a la ejecución hay un camino y ese es el que hemos recorrido a lo largo de sus doce episodios para descubrir realmente qué hay detrás de esta obra, qué hay detrás de Tachibana y Kondo, y todavía más importante, qué hay detrás del amor. Wit Studio nos acompaña a lo largo de este viaje acompañado por Ryo Yoshimata para crear un producto digno de recordar y conservar para siempre. La lluvia marca el inicio y el final de esta obra, y gracias a elementos como el sol, el viento o incluso la niebla, descubrimos qué es lo que realmente aguarda Koi wa Ameagari no You ni.

De la lozanía a la madurez

Es cierto que en todas las obras los personajes tienen un peso realmente importante por no decir trascendental, pero en Koi wa Ameagari no You ni tienen un peso especial, un peso que podríamos considerar como único y ante todo, mágico. Ya sea a través de Tachibana o a través de Kondo —principalmente— se siente ese elemento que llena cada una de los fotogramas de pureza, de verdad, de sencillez. Y es que gracias a Tachibana y Kondo, Koi wa Ameagari no You ni se convierte en una de las obras más reales a la vez que utópicas de los últimos años.

Crítica de Koi wa Ameagari no You ni tachibana y kondo montaje - el palomitron

Ambos nos sumergen en un viaje con varias paradas. La primera: el amor. La segunda: la madurez. La tercera: la vida. Tal y como decía el maestro Benedetti, el pulso se acelera y desacelera a lo largo de toda una vida. Razón suficiente para saber que hasta el último segundo podemos sentir los influjos del amor y la pasión sin ningún impedimento, sin cerrar nuestra perspectiva a que el palpitar no sólo es modificable por alguien mientras se es joven. La cabeza y el alma son posibles de perder a cualquier edad. Pero esa perdición de la que habla el maestro es la que saben controlar Tachibana y Kondo, a su manera. Única y sincera. Una pausa necesaria de la vida donde hay que saber elegir la dirección adecuada, no la más deseada.

Estamos ante una lección, no solo de lo imaginario y del qué podría ser, sino de la pura realidad. La vida no siempre se dirige hacia las paradas que más esperamos, sino a las más necesarias. Y ese viaje es el que vivimos a través de los protagonistas de la obra. Dos personajes que se complementan, que se dan vida entre ellos y que, pese a la edad que les separa, saben cohabitar en un mismo plano. Así son Tachibana y Kondo, así es la lozanía, y así es la madurez. Etapas distintas, etapas de aprendizaje, etapas donde la vida parece que empiece una contrarreloj para llegar a una… ¿ilusión? Y sí, Koi wa Ameagari no You ni juega con el anhelo a través de sus personajes, su presente y su futuro. Nada es lo que parece, y tal vez el amor no llegue al puerto deseado, tal vez sí, pero es ahí donde reside la auténtica magia.

Lo que pudo ser y no fue

Gracias a Tachibana y Kondo se rompen muchos tabúes a través de golpes de piano y escenas en slow motion. La edad deja de ser una barrera, el trabajo es incluso un punto de unión y la vida funciona como un fino hilo conductor entre ellos. En ningún momento la obra nos afirma qué hay entre ellos, pero sí nos habla de los sentimientos de ambos. No hace uso de las exageraciones ni de las concupiscencias, tan sólo expone qué es el amor para cada uno de ellos.

Crítica de Koi wa Ameagari no You ni tachibana y kondo luna - el palomitron

Poco a poco esa estela amorosa va desapareciendo a un ritmo gradual que prosigue a la obra como tal. Tampoco se marcha por completo, sino que se diluye, ya sea entre el propio amor o las propias necesidades de la vida. Y es ahí donde entra en juego uno de los elementos cruciales de la obra: ese periplo que llamamos vida. Tachibana y Kondo son dos personajes que se complementan el uno al otro, hasta tal punto que gracias a esa relación descubren qué buscan realmente. Un camino de madurez y crecimiento que Koi wa Ameagari no You ni sabe acompasar en cada episodio. Consiguen cerrar el telón bajo un cálido abrazo. Un abrazo que no solo esconde emociones sino que posiblemente marcará los caminos de ambos personajes: el deporte y la escritura. Sus auténticos deseos salen a la luz, y ese es el verdadero destino de Koi wa Ameagari no You ni.

El titubeo del propio sino

Los sentimientos en la obra son reales, pero lo genuino de esta historia es la propia evolución de la vida. Juegan con formar una analogía entre el amor y el ritmo de la vida, e incluso desafían al propio destino siendo conscientes de cómo la edad nos traiciona, nos afecta e incluso nos moldea. Tachibana y Kondo son ejemplos perfectos de esa búsqueda que todos nosotros hacemos a lo largo de nuestra vida. La pregunta es ¿hacia dónde? o mejor dicho ¿para qué? La obra se atreve a contestar a tales preguntas. No de manera imperiosa pero sí auténtica. Desafía a la verdad que todos tememos y la saca a la luz, de una manera bella, con cautela.

Una vez más se hace valer de su dúo protagonista para hacerlo, y es que gracias a ambos podemos valorar dos tramos de la vida tan importantes y determinantes: la madurez y la juventud, representadas perfectamente por Kondo y Tachibana. Koi wa Ameagari no You ni va más allá del amor, camina por encima del día a día y expone cómo las personas pueden descubrirnos nuestro verdadero itinerario. La lozanía de Tachibana es encontrada por Kondo y gracias a ella emprende de nuevo su aventura literaria, por otro lado la madurez de Kondo ayuda a Tachibana a valorar qué es lo que realmente tiene delante suyo y que ante las dificultades hay que aprender a luchar y superar cualquier óbice. Un ejemplo excelente de cómo las personas podemos ser incluso las llaves de nuestro propio sino. Una llave que hay que saber encontrar y encajar en nuestro propio corazón.

Crítica de Koi wa Ameagari no You ni tachibana y kondo abrazo - el palomitron

El hado es caprichoso, juguetón y a veces puede llegar a jugarte malas pasadas. Pero para eso están las personas, los corazones y la verdad. La obra aúna todos estos valores y los expone frente a nosotros, e incluso nos enseña cómo moldear ese hado tan voluble. Koi wa Ameagari no You ni esconde mucho más de lo que presenta a simple vista, tan sólo debemos aprender a buscar en ella, a reflexionar, a sentir. Una historia que, marcada por un ritmo pausado, sabe cuándo acelerar y cuándo volver a frenar, todo para jugar con nuestros sentimientos, meros exponentes de nuestros corazones. Se atreve a palpar la trayectoria de la vida, de una manera delicada y sencilla, y nos declara, alto y claro, que debemos aprender a transitarla, ya sea solo o acompañado, sin importar que unas gotas de lluvia inunden tu verdadero sino.

Cada momento reflejado en una gota de lluvia

Para cerrar esta historia no podían faltar elementos tales como una buena puesta en escena y un sonido embriagador. Bajo una animación impecable, con colores realmente atractivos y elegantes, y una puesta en escena magnífica además de una iluminación prácticamente perfecta Wit Studio (Mahō Tsukai no Yome) ha marcado otra de sus obras maestras que destacará como una de las mejores de la temporada e incluso del año. No le falta detalle alguno y es cierto que algunos planos pueden quedar algo homogéneos pero los matices que tiene cada escena y los sentimientos que transmite suple cualquier carencia artística que pueda tener. Consiguen que la magia salga de la propia pantalla, y gracias al uso de colores pastel y las vibraciones de cada fotograma esa magia se queda en nosotros, meros espectadores.

Crítica de Koi wa Ameagari no You ni tachibana y kondo lluvia - el palomitron

Pero no nos podemos despedir de esta obra sin hablar de su banda sonora. No sólo han acertado con la animación sino que cada una de sus melodías son maravillosas. Saben encontrar el compás perfecto con cada situación y provocan un nexo con cada escena realmente único. Piano o violín, no importa. Todo casa a la perfección, e incluso la lluvia, nuestra compañera inseparable, cuyo espacio está reservado y aguarda pausada y calmada. En definitiva, Koi wa Ameagari no You ni es un viaje necesario, no solo para nuestros corazones, sino para nuestra vida. No te quedes sin explorarlo.

Marisol Navarro

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