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¿Quién no ha visto alguna vez la máscara que pende sobre estas líneas? Ha sido empleada en numerosas protestas y por varios grupos antisistema, aunque originalmente fue diseñada para V de Vendetta, que nos acercó, a través de una vuelta de tuerca distópica, una de las tradiciones más arraigadas en el Reino Unido. Conocida como Bonfire Night o La noche de Guy Fawkes, esta festividad se celebra la noche del 5 de noviembre con fuegos artificiales y la quema de muñecos que representan al mentado Fawkes en conmemoración del atentado frustrado contra el rey Jacobo I en 1605.

Aquel complot fallido ha tomado protagonismo en la pequeña y gran pantalla más allá de la archiconocida V de Vendetta. Sin ir más lejos, antes del estreno de esta película, la BBC emitió una miniserie que relataba dicho suceso titulada Conspiración, traición y muerte, en la que Michael Fassbender daba vida a Guy Fawkes. Trece años después, nos llega Gunpowder (pólvora en español), otra miniserie de corte histórico sobre la comúnmente conocida Conspiración de la Pólvora. Podrá verse en HBO a partir del 19 de diciembre.

La Inglaterra anticatólica

Si hay que reconocerle algo a Gunpowder es una ambientación y una reconstrucción históricas bastante fidedignas. Y decimos bastante porque hay una anecdótica escena referente a la Inquisición española que deja bastante que desear. Excepciones aparte, hay una importante contextualización de la época en la miniserie, que acertadamente narra la Conspiración de la Pólvora en su magnitud más concreta, pero sin dejar de retratar a su vez el clima político-religioso en el que estuvo enmarcada. Así, es en el primer episodio de los tres que constituyen Gunpowder donde se nos introducen el origen del conflicto y las razones para urdir el complot de asesinar al rey y así derrocar la opresión de la monarquía protestante. Es el capítulo más fluido y completo a nuestro entender, aunque también es el más duro de ver. En esta primera parte ponemos los pies en la Inglaterra de principios del siglo XVII, una Inglaterra gobernada por Jacobo I, que desempeñó una verdadera caza de brujas contra los católicos. Una Inglaterra en la que la persecución, la tortura y la ejecución estaban a la orden del día.

El verdadero rostro de la Conspiración de la Pólvora

Para sumergirnos en esta realidad, el primer esqueje de la conspiración se plantea como una historia de venganza personal. Esto es lo que más ficcionado nos resulta, y aun así no empaña el rigor de acontecimiento real que se mantiene a lo largo de todo el conjunto de la serie. El sujeto activo de dicha venganza es Robert Catesby (Kit Harington) y es todo un acierto situarlo en la posición protagonista de Gunpowder en favor de la veracidad histórica. Catesby fue la cabeza pensante del plan: quien orquestó volar el Parlamento por los aires con Jacobo I y su camarilla dentro. Sin embargo, la tradición de la Bonfire Night nos ha hecho recordar a Guy Fawkes en su lugar por la sencilla razón de que fue él y no Robert Catesby quien se encargó de preparar la explosión, y por tanto fue al primero a quien detuvieron de entre el grupo de conspiradores. No sorprende descubrir que Kit Harington (Juego de tronos) es el creador y productor de Gunpowder, además del actor protagonista, puesto que casualmente es descendiente de Robert Catesby. Motivación familiar mediante o no, es de agradecer que haya tenido a bien contar los hechos tal cual sucedieron, dando a Guy Fawkes ni más ni menos que el papel “secundario” que ocupó en la historia.

Un reparto de caras conocidas

Gunpowder atraerá sin duda algún que otro fan de Juego de tronos, El señor de los anillos o Sherlock, pues en su reparto podemos encontrar, además de a Kit Harington, a Liv Tyler y a Mark Gatiss. Este último, en el papel del secretario de estado Robert Cecil, consigue una de las interpretaciones más destacables dentro de un reparto coral correcto, pero que no llega a brillar. Conviene rescatar también al carismático Guy Fawkes, encarnado por Tom Cullen, al que recientemente hemos visto en Knightfall. Completa el elenco, entre otros, Pedro Casablanc (Mar de plástico) como Condestable de Castilla, ya que España también tuvo algo que decir respecto al famoso motín.

Haciendo balance, Gunpowder será disfrutada por aquellos a los que les gusten las ficciones históricas y, por tanto, no esperen una acción frenética. Se trata de una miniserie bien cerrada, que en general mantiene un nivel de calidad sin altibajos durante sus tres episodios. Así, se puede visualizar de una sola sentada, dándonos la sensación de estar frente a una película de una duración algo superior a la habitual. Como hemos dicho, nos quedamos sobre todo con su puesta en escena y con el ejercicio de cultura general que supone, trayéndonos una vez más un pedacito de la historia clave de Inglaterra.

Aitziber Polo

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