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LOS ANTECEDENTES

Pau Durà llevaba más de dos décadas en la interpretación cuando se atrevió a meterse en los mundos de la dirección. La inspiración para su primera película le cayó del cielo de Formentera en 2009 cuando pasaba unos días en la isla con su mujer. Eran las semanas previas a un cambio en sus vidas, el de la llegada de sus gemelos. Dándole vueltas al conflicto entre la responsabilidad y la libertad propia del hippismo que inundó la isla pitiusa en los 70, surgió la ópera prima de este conocido actor que ha trabajado en series como El Príncipe o Merlí. La bautizó con el título de Formentera Lady en honor a una canción de la mítica banda de rock King Crimson. Estrenada en el pasado Festival de Málaga con una cálida y merecidísima acogida, está a punto de llegar a las salas.

LA PELÍCULA

La misma dicotomía responsabilidad/libertad sobre la que reflexionó Durà durante el viaje a la isla balear recae encima del entrañable protagonista del filme. Samuel (a quien da vida un siempre grandioso José Sacristán) es un hippy que vive en Formentera desde los 70. Desde entonces no se ha movido de allí. Es más, reniega del territorio hostil de la Península. Una vida apacible interrumpida por la llegada de su hija Anna (Nora Navas) y de su nieto Marc (Sandro Ballesteros). La responsabilidad de hacerse cargo del niño le cae del cielo inevitablemente, pese a su reticencia a que una responsabilidad así ponga patas arriba su libertad y su rutina.

La historia puede, a priori, pecar de demasiado conmovedora. Sin embargo, Durà ha sabido desarrollarla con una inteligencia y una sutileza maravillosas. De hecho, lo que tenía muchas posibilidades de convertirse en un melodrama lacrimógeno y sensiblero reluce gracias, sobre todo, a un reparto extraordinario, una fotografía de ensueño y un guion sencillo enfocado hacia la vitalidad comedida y la autenticidad.

No le falta ni le sobra un solo elemento para que sea un filme prácticamente redondo. Equilibra extraordinariamente las luces y las sombras de cada personaje y de sus vidas. El melodrama necesario para que la historia se mueva se funde con el humor y la capacidad de los personajes para tomarse la vida como un disfrute. Lo único malo es no poder coger un avión y plantarse al momento en ese paraíso.

ELLOS Y ELLAS

Que José Sacristán se salga en una interpretación no es ninguna novedad. Pero hablamos de que, una vez más, el actor demuestra a sus 80 años por qué se ha ganado a pulso cada elogio y cada premio que se ha llevado a lo largo de su extensa carrera. Y el tándem que forma con el pequeño Sandro Ballesteros es una combinación sobresaliente.

Además, acompañan al viejo hippy y a su nieto en el viaje otros singulares personajes a la altura de tan extraordinaria pareja: Anna (Nora Navas), Toni (Jordi Sánchez), Greta (Pepa Juan) y Joan (Ferran Rañé).

LA SORPRESA

Cuando un filme se ha estrenado previamente en un festival como el de Málaga es inviable mantenerse al margen de las primeras impresiones antes de que llegue a las salas. En casos de obras con buena acogida, como en el de Formentera Lady, la predisposición positiva puede ser contraproducente. Sin embargo, no tiene pinta de que el filme de Pau Durà vaya a decepcionar a los amantes del cine español. Por muy melodrama que sea, la película es una inmejorable terapia para aprender a ponerle al mal tiempo buena cara.

LA SECUENCIA/EL MOMENTO

“Soy hippy hasta el forro de los huevos”. A Samuel le queda grande su nueva tarea de cuidar a su nieto y ahoga sus quebraderos de cabeza en un bar. Es un ser vulnerable y frágil dividido entre el niño interior que lo domina y el sentido de la responsabilidad que nunca ha tenido. Todo el mensaje de la película contenida en una secuencia.

TE GUSTARÁ SI…

Te conquistan las películas pequeñas que tienen mucho que enseñar.

LO MEJOR

  • Oh, sorpresa. Sacristán. Aunque el pequeño Sandro Ballesteros le hace la competencia.
  • La fotografía: Los paisajes son una fan-ta-sí-a.
  • La conmovedora historia tenía todas las papeletas para recaer en el drama y la lágrima fácil, y, sin embargo, sale adelante con luz, sencillez e inteligencia.
  • Los toques de humor: naturales y nada impostados.

LO PEOR

  • No tener la habilidad de teletransportarse a semejante paraíso.

María Robert

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