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Que haya tres guionistas acreditados en un película no suele ser buena señal, o por lo menos pone sobre alerta. Normalmente es síntoma de que sacar adelante la historia no ha sido tarea fácil y que ha habido muchos cambios en fase de preproducción e incluso durante el propio rodaje. En cualquier caso hay que reconocer que llevar a la pantalla grande la mayor tragedia de la historia del alpinismo, un suceso que sirvió como punto de inflexión para el lucrativo negocio orquestado en torno a las expediciones “de recreo” en el Himalaya, no iba a ser un camino de rosas. El capítulo es tan intenso y hay tantos personajes involucrados (hablamos de 40 alpinistas) que BALTASAR KORMÁKUR ha acabado firmando una cinta muy irregular que nos obliga a observar, como era predecible, al Everest como el verdadero protagonista de la cinta, y desde luego, el mayor aliciente de la película.

 

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Porque sentarse a disfrutar de las vistas es la mejor opción para enfrentarse a EVEREST. El techo del mundo hipnotiza y barre en pantalla el trabajo de todo el reparto, que por mucho que se esfuercen ven sus interpretaciones eclipsadas (naturalmente) por  la majestuosidad del Qomolangma (nombre tibetano de la imponente montaña que significa “la madre del universo”). En este apartado toca felicitar a SALVATORE TOTINO por su labor en fotografía, un regalazo para la vista. El director de fotografía neoyorkino (actualmente liado con la postproducción de INFERNO, la nueva aventura del señor Langdom) sabe sacar partido del caramelo y nos brinda muchas secuencias bellísimas y algunas realmente espectaculares. Lástima que Hollywood siga insistiendo con meter el 3D con calzador a todo lo que se mueve, porque en este caso juega totalmente en contra de la cinta. Ni hay justificación para usarlo ni hay nada que mejore. Lamentablemente sí hay cosas que empeoran en este caso, especialmente la espectacularidad de algunas tomas, que irremediablemente pierden luz y nitidez al convertir la película al dichoso formato. Se puede decir más alto pero no más claro: basta ya de machacar con el 3D, y hablamos no solo de machacar al espectador sino también las propias películas.

 

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Pero el principal escollo de EVEREST es la dirección y el propio planteamiento de la película. Demasiados personajes y demasiada intención de que entendamos sus motivaciones cuando no hace falta. Son alpinistas y los alpinistas aman la montaña. Resulta chocante que EVEREST dedique parte de su metraje a intentar que comprendamos por qué los personajes hacen lo que hacen y que además lo haga apoyándose en secuencias que siendo buenos tienen poco sentido. A 7.000 metros, y después de un mes en el campamento base, que alguien pregunte a los alpinistas por qué se juegan la vida llama mucho la atención, tanto por la pregunta como por las respuestas, que las sabemos todos casi de manera instintiva. 150 minutos que se le hacen cuesta arriba a KORMÁKUR, y por extensión al espectador, en los que se tarda demasiado en encarar la tragedia, acontecimiento que revitaliza la película para que el director, después de una hora, consiga por fin arrancar y dotar a la cinta del ritmo que merece. Tampoco rinde el director especial atención a la BSO, lo que resta potencia a algunos pasajes, como la muerte de los alpinistas.

En el plano interpretativo quizá sea JASON CLARKE el que se lleva la mejor parte, porque el resto del reparto van muy justitos, especialmente EMILY WATSON, que mientras escribo estas líneas aún sigo preguntándome qué hace en EVEREST…Una nutrida galería de actores a la que tendréis que prestar atención porque en el tramo final será fácil que más de uno se pierda y no sepa qué personaje sube, baja o muere. La montaña es así.

Con todos sus defectos EVEREST merece la pena por el poder de muchos de sus planos, porque la montaña siempre le sienta genial al cine y porque no está el patio para tirar cohetes. Y esta vez no os recomendamos verla en pantalla grande porque en esta critica ya hemos hablado de lo absurdo a veces de algunas preguntas o comentarios.

LO MEJOR:

  • El Everest y el trabajo en fotografía de SALVATORE TOTINO. Compensa de sobra la entrada.
  • La llegada de la tormenta, una vitamina inmejorable para levantar la película.

LO PEOR:

  • Los bajones de ritmo.
  • Da la sensación de que se podía haber hecho algo mucho mejor.

 

Alfonso Caro

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Alfonso Caro Sánchez (Mánager) Enamorado del cine y de la comunicación. Devorador de cine y firme defensor de este como vehículo de transmisión cultural, paraíso para la introspección e instrumento inmejorable para evadirse de la realidad. Poniendo un poco de orden en este tinglado.

5 Comentarios

  1. No comparto la opinión sobre el 3d, si bien en la mayoría de las películas no aporta nada, en este caso sí, ya que permite distinguir mejor la profundidad de los barrancos y en general creo que la montaña se ve más espectacular, aunque en las imágenes en campamento no aporte nada.

    • Hola Manuel! Gracias por comentar. Yo sinceramente lo encontré poco útil y las primeras imágenes de la película pierden nitidez para perseguir ese efecto 3D. El 3D es una opción muy plausible cuando el direcor rueda directamente en este formato, algo que no está alcance de muchos por la dificultad añadida que supone grabar con cámaras de 3D, pero caundo hablamos de películas rodadas en 2D que posteriormente son tratadas en estudio para conseguir el efecto, el tema cambia mucho. En cualquier caso celebro que la hayas disfrutado en 3D, pese a que para mi supuso un lastre formidable y afectó negativamente a mi experiencia de visionado.