Compartir

 

dheepan

 

El cine está repleto de héroes que no terminan de encontrar ese hueco en el que establecerse, ese lugar al que llamar suyo. La penurias a las que se ven sometidos parten de multitud de circunstancias que, en demasiadas ocasiones, parecen escaparse al entendimiento del espectador que tan solo pretende encontrar en la gran pantalla una excusa para entretenerse. Sin embargo, una vez acaba una película en la que el protagonista ha de atravesar infinidad de miserias que no dependen de él, la sensación que queda en el público suele ser tan desapacible que la única solución posible es comprender que el mundo funciona de una manera que, a veces,  no podemos controlar. Por supuesto, esto no siempre ocurre. Ni los héroes cinematográficos tienen por qué estar condenados ni aquellos que se sientan en una butaca de cine tienen que atravesar un estado catatónico momentáneo cada vez que un protagonista tiene que buscarse la vida del mejor modo que pueda.

 

Wdheepan-2

 

JACQUES AUDIARD dirige DHEEPAN con varias intenciones pero, una de ellas, la que más sobresale, es la del cambio de entorno de forma obligada y traumática, como tantos otros han tenido que hacerlo y como muchos pasarán por ello en el futuro. Son varios los retos a los que se enfrenta el personaje que da título a la película y que también tienen que sobrellevar la mujer y la niña que le acompañan. Resulta inexplicable que, tras una guerra civil y la pérdida de la familia, se lleve a cabo también un pérdida de la identidad. En este caso, Dheepan, el personaje, de luchar por la supresión del sistema de castas en Sri Lanka, ha de huir a Francia como refugiado para pelear por una vida que se supone mejor que incluye una pistola de pompas de jabón y una diadema luminosa.

Esta personalidad que los tres personajes principales tienen que adoptar empieza por la relación que existe entre ellos, que se basa en fingir constantemente que son una familia a la que la vida ha castigado con un pasado y unas circunstancias que nadie querría para uno mismo. Resulta admirable el modo en que AUDIARD contrapone dos situaciones violentas con motivaciones totalmente diferentes en el entorno que se construye para DHEEPAN. Una es la violenta situación que se vive en Sri Lanka, que obliga a escapar de un terrible destino a Dheepan y a su familia ficticia. Otra, es la rivalidad que existe entre bandas callejeras en las calles del barrio parisino donde finalmente tiene que instalarse este clan obligado a entenderse. Se crea así un juego irónico en el que el antiguo comandante debe seguir luchando contra un destino que ha decidido ponerle a prueba constantemente y que no parece abandonarle nunca.

 

DHEEPAN_Still

 

La buena marcha narrativa de DHEEPAN incluye episodios de superación que pasan por la adopción de costumbres opuestas y de relaciones sociales en las que el idioma es una barrera cada vez menos visible. La trama avanza constantemente hacia la búsqueda de una oportunidad para una familia con la que el público probablemente no llegue a empatizar realmente, quizá por la lejanía de la situación que atraviesan o bien porque, llegado el momento, la idea que se planteaba al inicio se pierde entre pequeños tropiezos narrativos que parecen incluirse únicamente para fomentar el despiste. El mensaje desgarrador que pretende lanzar se pierde en un epílogo que derrumba en cierta medida todas las expectativas puestas en una historia que resulta brillante y muy bien resuelta en momentos puntuales.

Resulta improbable que esta película sirva como otra llamada de atención al espectador impasible. No es ese el objetivo que persigue ni mucho menos; sus motivaciones son mucho más sencillas. DHEEPAN no será una cinta que cautive al público, pero sí puede lograr, de algún modo, remover conciencias y convertirse en uno de los referentes de una situación un tanto desconocida que se escapa de las manos en muchos sentidos.

 

 

LO MEJOR:

  • El retrato de dos mundos opuestos.
  • La dureza con la que se muestran algunas situaciones. No busca llamar la atención, solo mostrar los hechos.
  • JESUTHASAN ANTONYTHASAN, que da vida a Dheepan, realiza una interpretación soberbia.
  • La construcción de la familia ficticia.

LO PEOR:

  • El epílogo.
  • En cierto sentido, falta profundidad.

 

 

Sheyla López

No hay comentarios