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Crítica de Citrus 10 principal - el palomitron

Matsuri ha dejado de ser un problema para la relación de Yuzu y Mei, pero como siempre, la serie tiene que imponer barreras entre un amor que no sabemos si llegará a aflorar en esta temporada, ya que por cómo están sucediendo los hechos y teniendo en cuenta que el manga todavía no ha concluido imaginamos que tendremos una segunda temporada. Dejando este aspecto de lado volvemos a tener una semana llena de tensión, donde el vínculo conseguido entre Yuzu y Mei parece disolverse de nuevo.

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Esta semana el episodio nos traslada a la última noche entre las hermanas. La noche del día de Navidad. Un crepúsculo que parecía indicar que la atracción entre ellas iba a pasar a algo más, sus labios se volverían a juntar y posiblemente daría paso a un encuentro más carnal. Pero no podía salir todo bajo lo previsto y las inseguridades y temores de Yuzu hacen que rechace a Mei. Un rechazo que ésta no se tomará nada bien y que Yuzu no sabe muy bien cómo resolver. Los besos se apagan y la llama que estaba más avivada que nunca consigue agotar todo su oxígeno en un abrir y cerrar de ojos.

Crítica de Citrus 10 viaje - el palomitron

El amor se vuelve a bifurcar 

Tras un giro de los acontecimientos se avecina una nueva oportunidad para las hermanas, un viaje escolar. Todo está listo por parte de ambas pero el día del esperado viaje Yuzu se duerme y llega tarde al tren. La comunicación entre ellas es inexistente y todo debido a lo que aconteció la noche de Navidad. La actitud de Yuzu ha creado una herida en Mei, una herida que al principio podríamos pensar que no le dolería pero tal y como vemos le escuece más y más en cada momento. 

Yuzu tiene que tomar otra alternativa y acaba yendo a lugar del viaje en otro tren, donde conoce a una chica nueva llamada Sara con quien llega a hacer buenos lazos. Un viaje que no sólo le sirve para llegar a Mei de nuevo sino que le sirve para darse cuenta de lo que ha ocurrido y cómo se siente realmente su hermana. Todo gracias a la relación que tiene con Sara, quien le abre los ojos a que da igual que la persona que te guste sea chica o chico, lo que realmente importa es si te gusta ESA persona. Yuzu se da cuenta de su error y de que por culpa de sus temores posiblemente haya perdido a Mei de nuevo. Sara también le cuenta su situación y le confiesa que ella está pasando por algo parecido, pero que se ha dado cuenta que una persona no se enamora de un sexo, sino de un ser. Algo que traspasa por completo el corazón de Yuzu y que expone en la piel del espectador una realidad que habría que tener muy presente. Debemos dejar los prejuicios de lado, dejar libre a nuestro corazón y saber aceptar a las personas tal y como son, sin importar su condición sexual ni sus gustos. Una lanza que utiliza Citrus para acercarse más a nosotros y que —personalmente— creo que hace a la perfección.

Crítica de Citrus 10 yuzu y mei - el palomitron

Al final consiguen llegar al hotel donde van a pasar ese viaje, que casualmente es el mismo para las dos. Sara se reencuentra con su hermana, quien le había acompañado al viaje, y Yuzu se cruza de nuevo con Mei. Un cruce donde no sólo parecen saltar las chispas sino donde las miradas de Mei atemorizan más que enamoran. Yuzu intenta hacer todo lo posible por hablar con ella, y tras las sucesivas reprimendas que recibe por parte del consejo, acude donde está Mei. Le cuenta todo lo que siente, y le pide disculpas por activa y por pasiva. Empieza el juego de palabras y Mei consigue hacer que Yuzu confiese que le gusta, pero para dejarla —y dejarnos— con el corazón encogido, le pide que olvide todo lo que ha ocurrido entre ellas y que ignore por completo lo que ocurrió aquella noche de Navidad, donde Mei estaba dispuesta a dar todo de ella para con Mei. Un final de episodio que no sólo parece poner punto y final a su relación, sino que incluso te puede llegar a hacer “odiar” un poco a Mei. Un juego de sentimientos que muestra que Citrus es real, está vivo y entiende de sentimientos. Las personas somos demasiado complicadas, y más todavía cuando Cupido está de por medio.

Crítica de Citrus 03 y 04 banner - el palomitron

Marisol Navarro

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