Compartir

Crítica de Darling in the FRANXX 03

Tras haber sentado las bases en sus dos capítulos anteriores Darling in the FRANXX viene a demostrar todo su potencial con un tercer episodio que se atreve a ahondar en las relaciones personales y en ese símbolismo propio que desarrolla a cada capítulo sin olvidarse de, esta vez sí, mostrarnos algunos momentos de acción.

¡Sigue Darling in the FRANXX con nosotros a través de este enlace! 

Aunque su segundo capítulo ya apuntaba a maneras, la entrada de esta nueva entrega de la obra original de Atsushi Nishigori y Naotaka Hayashi deja claro que no nos encontramos ante la clásica serie mecha, sino ante una que habla sobre personas. No hace falta ver más que su título o las metáforas que acompañan a sus primeros minutos para darse cuenta de ello. Siendo, sin duda, la más importante, el hecho de que el nombre de Ichigo provenga de la articulación en japonés de su propio código, 015 — siendo “Ichi” la pronunciación de uno y “Go” la de cinco.

Títeres de combate

Es una opertura que dice mucho sobre la forma en que trata a su argumento, centrando su atención siempre la atención en la cosificación de los personajes, en arrebatarles su humanidad para convertirlos en simples armas. El propio Hiro lo menciona, su única meta en la vida es ser capaces de pilotar un FRANXX y aquellos que no lo consiguen no tienen cabida en su lugar.

Crítica de Darling in the FRANXX 03

Aunque sus primeros minutos se centran en su simbolismo, la acción no tarda en volver a centrarse en los pilotos y su distanciamiento, algo que, recordemos, es completamente nocivo para su relación, la llave para pilotar a sus FRANXX. Trigger y A-1 Pictures lo remarcan una y otra vez, con planos amplios (y algunos cercanos, como el de los labios de Ichigo, en relación a lo acontecido en Delphinium) y un juego de sombras que aparece cuando hablan de Hiro y su incapacidad para convertirse en parásito.

Es ahí donde entra Zero Two para romper con todo, como si fuese completamente ajena al mundo que les rodea. No solo por su aspecto o la superposición de sus colores cálidos sobre los fríos del resto, sino también por su actitud, que desprende calidez por encima de todas las cosas. Mientras el resto de pilotos se alejan de Hiro ella lo acoge, le muestra la ciudad —a la que los niños tienen el acceso prohibido— y bromea con la posibilidad de escapar solo para ver como los ojos del chico de iluminan con esperanza. Casi resulta irónico que la única persona no corriente sea la más humana de todos.

Crítica de Darling in the FRANXX 03

La relación entre los dos es una rotura, toda una sacudida a la columna vertebral de la obra. Su forma de atentar contra todo, de saltarse las normas, de intentar lo imposible en un mundo tan frío como el que nos presentan destaca por encima de todo, incluso sobre los tonos tristes que componen la escena sobre la ciudad.

Strelizia vuelve a volar

Aunque ambos estudios podrían dedicarse exclusivamente al estudio de sus personajes dedican la segunda mitad del episodio a la acción. Un grupo de klaxosaurios aparece en una de las minas que proveen de energía a la ciudad y los FRANXX salen a combatirlos. Es un momento que aprovechan, no solo para demostrar que lo suyo no es exclusivamente narrativo, sino también para permitir que los personajes secundarios tengan algo más de protagonismo, insistiendo en sus relaciones personales y como afectan al control del mecha.

Crítica de Darling in the FRANXX 03

La batalla se desarrolla con facilidad al principio, proporcionando una excusa perfecta a los estudios para demostrar su potencial con la animación de los robots, pero la ineptitud de los combatientes complica la situación y no queda más opción que enviar de nuevo a Strelizia, que consigue hacerse con la situación rápidamente incluso sin contar con su nuevo piloto. El poder de Zero Two demuestra ser increíblemente superior al del resto de parásitos, pudiendo acabar con extrema facilidad con los klaxosaurios que le rodean. A cambio de cierto sacrificio, por supuesto.

Darling in the FRANXX 03 acaba mostrando todas sus cartas, como si fuese consciente de su capacidad para hacerse con el público. Con la escena de Zero Two triunfal sobre Strelizia mientras mira a Hiro (además de haber destrozado a Mitsuru) no solo le abre los ojos al chico, también nos manda un mensaje. El pájaro que no podía volar ha dejado de revolotear en el suelo y se prepara para despegar el vuelo, ¿conseguirán Hiro y Zero Two pilotar a Strelizia de forma definitiva?

Crítica de Darling in the FRANXXÓscar Martínez

2 Comentarios

Dejar una respuesta