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cien años de perdón poster

 

Cualquier género tiene la capacidad de albergar una crítica o llamamiento hacia la sociedad, incluida la acción. El filme EL DESCONOCIDO iba (mejor dicho, se embalaba) en esa línea: lanzaba un reproche social mediante aceleración, tensión e inquietud. En CIEN AÑOS DE PERDÓN la tensión se instala de nuevo en un espacio único, pero es un confinamiento mucho más grande: las oficinas centrales de un banco con sus clientes convertidos en rehenes en cuestión de segundos. Y hay que andar también con cuidado, que hay que vérselas con artefactos que esconden secretos, como sucede en la vida real. LUIS TOSAR ahora es el líder en vez de la víctima y, respaldado por un grupo de secuaces argentinos, irrumpe una fría y gris mañana en un banco para realizar el plan perfecto. Todo rápido y lanzándose de lleno al desarrollo de la embrollada trama. DANIEL CALPARSORO ha alternado trabajos en televisión y cine, siempre con la misma misiva: mantener al espectador en plena acción; la parsimonia no es cosa del cineasta. Con un guion firmado por JORGE GUERRICAECHEVARRÍA (MI GRAN NOCHE, EL NIÑO), el director combina acción, thriller y enjundia política. Pulsa el botón de batir y agita su película para que el combinado vaya bien cargado.

 

cien años de perdón Tosar

 

La luminosa Valencia se torna gris con esa fotografía, perfecta y adecuada para lo que se pide: intriga. Cierto es que ese manto plomizo y lluvioso va a juego con la enjundia desarrollada, pero esta parece abarcar tanto que se pierde en determinados momentos: los numerosos personajes van saliendo según la historia avanza, cada uno con sus determinados intereses. Pese a que la ansiosa trama se pierde en ese golpe al banco, CALPARSORO se ha rodeado de un potente elenco: por ahí pasan PATRICIA VICO, RAÚL ARÉVALO, JOSE CORONADO, MARIÁN ÁLVAREZ y RODRIGO DE LA SERNA, este último menos conocido para el público español, pero que aquí comparte tesitura con TOSAR, y sabe ponerse al nivel del gallego. CIEN AÑOS DE PERDÓN es un entramado en el que convergen numerosos personajes. A medida que avanza, se dificulta comprobar quiénes son los buenos y quiénes los malos. Contiene ingredientes de alto grado tanto a nivel interpretativo como en la forma.

 

cien años de perdón 3

 

Sin embargo, tanto cúmulo de incidentes resbala en esa sede central. El frenesí no vale para defender la acción. El argumento cuenta, además, con algún toque de humor en los estereotipos argentinos: hasta atracando bancos hay espacio para pensar en ligar. A esto se le unen percances que dificultan el golpe, que ya no es tan perfecto y un guion que apura demasiado y requiere algo más de freno.

La película cuenta con todo el arsenal para narrar un atraco a la perfección, pero ofrece algo más: esos clientes son la sociedad de España, o del mundo, que ven cómo el poder se mueve entre truhanes de diversa índole. La historia también emana otro significado: todo el mundo guarda un secreto. De lo social también se puede extraer entretenimiento, y esta cinta no puede venir en mejor ocasión, dados los paralelismos que tiene con la actualidad. Dejando a un lado la acción, estos personajes cambian, toman decisiones, se relacionan entre ellos, etc. Vista su evolución, los espectadores redimimos a esos cacos de culpa, y, bien por la adrenalina o por sentirse engañados en el mundo que vivimos, les acompañamos cómodamente en esta artimaña. Ya lo dice el refrán: “Quien roba a un ladrón…”

 

 

LO MEJOR:

  • En la industria hay espacio para todos los géneros y la acción española sabe andar sola desde hace mucho.
  • Buen reparto que da vida y solidez a cada uno de los roles.
  • Una técnica acorde con lo que pide el género.

 

LO PEOR:

  • Tanta vuelta e intrepidez dentro de la historia confunde al público.
  • Quiere abarcar intriga y moraleja a partes iguales, pero no aprieta en el resultado final.

 

 

María Aller

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