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La segunda temporada de Boku no Hero Academia llegó a su fin el pasado mes de octubre, ofreciendo uno de los mayores auges que hemos vivido junto a la obra desde el estreno de su adaptación el pasado abril de 2016. Y es que tanto BONES como el guion original de Kōhei Horikoshi aún tienen mucho que contar, incluso dos años después de su primera emisión

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Boku no Hero Academia 3×04 protagonizaba una de las escenas más intensas que hayamos vivido hasta ahora en el transcurso de su obra —sin desmerecer el encuentro contra Stain. Tras ver a Midoriya desatando su poder por encima de del máximo es hora de descubrir que ha sido del resto de estudiantes.

Intenciones oscuras

Pese a la fuerza con la que terminaba su anterior episodio, esta nueva entrega de Boku no Hero Academia se toma un permiso. El de abrir de forma más relajada, más calmada. Porque aunque en BONES saben como aprovechar la más pura esencia de la acción, no suelen dejar cabos sueltos. Shigaraki, en un curioso guiño a los clásicos juegos de rol, explica la situación en pocos segundos. La intención del ataque no es otra que sembrar el caos. Una declaración de intenciones en toda regla.

Pero su mensaje va más allá. La forma en la que el villano señala a Bakugo como objetivo deja claro algo más: su intención no es eliminarlo, sino atraparlo y unirlo a sus filas. Si la U.A lo limita él puede convertirse en quien libere todo su poder.

Tras eso la escena vuelve a situarse en Midoriya. Y es que pese a su deteriorado estado, el joven aún consigue ponerse en pie. Y no solo eso, sino que es capaz de volver a la batalla —gracias a la intervención de Kota, al que atrae al camino del héroe— para salvar a sus compañeros. Incluso siendo una constante en la serie, resulta imponente la forma en la que su protagonista, junto a su sentimiento de heroicidad, brilla por encima del resto. Haciendo sombra al mismísimo All Might.

Sobreviviendo al caos

Si el ataque de los villanos en la primera temporada se esforzaba en separar a los estudiantes y formar el caos, en este caso el peligro sube de forma exponencial. Con un ataque mejor planificado y la clara intención de asesinar de forma despiadada, el Escuadrón de Vanguardia de la Liga de Villanos logra desatar el peor de los caos imaginables.

Es algo que se hace incluso más patente cuando Aizawa derrota al que resultará ser un clon de Dabi, quien se encarga de clarificar a quien va dirigido el ataque. Así, y gracias a la intervención de Midoriya, el profesor toma una decisión. «Miembros de las clases A y B. En nombre del héroe profesional Eraser Head, ¡tenéis permitido combatir!»

Es una secuencia explosiva. La tensión se palpa en la fuerza de la cita mientras el episodio nos hace un repaso estático de los múltiples frentes abiertos. Su intensidad marca el epicentro del capítulo y deja una sola cosa clara. Combatir o morir. La lucha por su propia supervivencia está en sus manos.

El poder de ser un héroe 

La batalla se despliega a lo ancho y largo del bosque. Bakugo y Todoroki se encuentran con Moonfish, un villano experimentado al que a duras penas pueden hacer frente. Al encontrarse rodeados de árboles —con todos sus compañeros dispersos en el bosque— dificulta el uso de sus poderes. Como si sus rivales lo hubiesen planeado todo de antemano. Esto es más que un simple aviso.

Por otro lado, la clase B consigue entrar en acción de forma definitiva. Es algo inedito, que los empodera y ayuda a demostrar su valía al mismo tiempo que se les humilla y desmitifica. Y es que Boku no Hero Academia per se es una obra simple. Dinámica, explosiva y poderosa, pero simple en esencia. Sin embargo, Mustard, el villano al que enfrentan Kendo y Tetsutetsu rompe con esa simplicidad.

Primero con el hecho de cargar con una pistola, una sentencia de muerte, el claro hecho de que no se encuentran en un simulacro. Pero también en la forma en la que critica la U.A, dejando claro que la sociedad está construida forma desestructurada, donde solo la élite tiene el permiso de ejercer como héroe. Al final, la forma en que es derrotado no es más que una forma de afirmar su propia crítica.

Pero la clase B no es la única que demuestra funciona como verdaderos héroes. Midoriya, quien consigue moverse con todo su potencial en medio del éxtasis en el que se encuentra sumido, sigue en su carrera por salvar a sus compañeros. Pero una sombra le impide el paso. Porque si los villanos ya eran un problema consistente, que la sombra de Tokoyami se torne en contra de sus propios compañeros puede suponer un problema aún mayor. ¿Conseguirá salvar a Bakugo pese a todo? 

Crítica de Boku no Hero Academia 3x01 banner - el palomitron

Óscar Martínez

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