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En tan solo 13 años trabajando como actriz profesional, Carey Mulligan ha conseguido forjarse una carrera impecable en 3 disciplinas: cine, televisión y teatro. Debido a la difícil accesibilidad de sus caracterizaciones en los escenarios, hoy nos centraremos en sus aportaciones en las dos primeras artes. No obstante, mencionaremos de pasada que ha participado en 6 obras teatrales (3 de ellas las representó primero en Londres y después las llevó a Broadway) por las que ha recibido numerosas nominaciones a los más prestigios premios, como los Tony (por La gaviota).

Hecha esta aclaración, nos disponemos a hacer un ranking de todas sus interpretaciones, tanto en cine como en televisión (hemos obviados un par de trabajos episódicos de sus inicios por cuestiones de tiempo), que tienen en común la aproximación rigurosa de la actriz, que se sabe mover como poca gente de género a género y de época a época con total espontaneidad. Ha sido una de la hijas de una familia humilde del siglo XVIII bajo la pluma de Jane Austen; una mujer avanzada a su tiempo de la Inglaterra victoriana; la hija de una mujer rica encerrada en una casa donde se ha cometido un asesinato; una sufragista de principios del siglo XX; una mujer amante del lujo en los años 20; una cómplice de un atracador de bancos en los 30; una ama de casa racista de la posguerra; cantante de folk y estudiante modélica en una escuela privada de Londres en los 60; hermana de un misógino adicto al sexo y vecina/persona que se besa en el ascensor con un conductor criminal en el presente, y un clon con emociones en un futuro distópico. Pese a la extraordinaria variación temática y la versatilidad requerida, la calidad en su obra es constante. En ninguna ocasión su aportación va en contra de la película, puesto que siempre se ajusta al tono global. Esta habilidad, no tan habitual como cabría esperar, la acerca, en nuestra humilde opinión, a una gran actriz como Laura Linney. Ambas consiguen perfilar personajes memorables sin necesidad de recurrir al histrionismo. Su naturaleza mimética a veces provoca que la audiencia las dé por sentado durante el metraje, pero a posteriori se da cuenta de que sus filmes son indisociables de sus creaciones.

Carey Mulligan ha representado un amplio abanico de secundarias, cada una de ellas con sus singularidades. Ha confesado a la prensa que uno de sus principales miedos es realizar actuaciones pasivas (de piloto automático, como se las denomina popularmente), y por eso admira a Marion Cotillard, Cate Blanchett Kate Winslet, quienes son atrevidas y viscerales hasta cuando tienen que ser sutiles. Probablemente por ello ha modelado interpretaciones tan magnéticas. Como las tres actrices mencionadas, tiene áurea de estrella, pero también sabe desglamurizarse, bien sea como una detective tenaz o una obrera harta del patriarcado. Y todo esto lo sabe hacer en muy pocos minutos (Drive) y hasta cuando el guion trata al personaje como un estereotipo (A propósito de Llewyn Davis).

Para cerrar este breve análisis general de su obra es preciso tratar su (¿estricta? ¿coherente?) relación con la comercialidad que ha motivado el título de este artículo. Sus cinco películas más taquilleras, pese a ser producidas por grandes estudios y poseer ambiciosos presupuestos, distan mucho del blockbuster arquetípico. Comparándola con sus compañeras y compañeros de generación (y de reparto en Orgullo y prejuicio), no ha colaborado en ninguna propiedad de Disney (como Keira Knightley, quien nació el mismo año que Mulligan), ni en una saga juvenil (como Jena Malone), ni en James Bond (como Rosamund Pike), ni en una adaptación de un videojuego (como Rupert Friend). Sin embargo, algunas de sus películas han resultado ser fenómenos populares (An Education, Sufragistas, El gran Gatsby) y algunas hasta han recibido un estatus de culto (Drive, Shame). Tampoco podríamos decir que ha intentado huir de todo lo mainstream: ha dejado su huella en materiales artísticos muy conocidos, como Doctor Who o Wall Street, y casi cada año ha estado en la conversación de la carrera hacia los Oscar. Lo más probable es que estas grandes producciones no despierten su interés y prefiera invertir su tiempo en trabajar en producciones de más “prestigio”. Esta mentalidad también queda reflejada en la escasez de protagonistas en su recorrido profesional. Por un lado, es cierto que las actrices lo tienen más difícil para obtener roles principales y la mayoría de ofertas que reciben son en comedias machistas o dramas en los que no paran de sufrir. Por otro, también es cierto que ella ha optado por secundarias dirigidas por algunos de los nombres más importantes de la industria (Coen, Vinterberg, Luhrmann) y talentos emergentes que se han convertido en grandes (Rees, McQueen, Scherfig, Wright). Comparando ambos grupos, se puede apreciar como se ha diversificado la industria en los últimos años. Carey Mulligan ha formado parte de esta ola de regeneración, y sabiendo que aún falta mucho para alcanzar una igualdad real, el 50 % de sus últimos proyectos fueron dirigidos por mujeres. Este posicionamiento valiente y resolutivo contrasta con aquellos comentarios que la acusan de jugar a lo seguro, involucrándose en proyectos con posibilidades ínfimas de fracasar y que, en caso que esto suceda, la culpa se la llevará otra persona, ya que ella no ha levantado el proyecto. Estas observaciones, que nunca se le harían a un actor (Adam Driver, has trabajado con demasiados directores buenos), son ignorantes, y como muestra su salto a la producción con la adaptación del libro de Kate Webb On the Other Side.

Una vez alabado su talento y refutados sus detractores, ordenemos de peor a mejor sus ACTUACIONES (no valoramos la calidad de la obra global). Recordad que el orden es totalmente personal, y que más que las posiciones lo importante es el análisis de cada trabajo.

24. Enemigos públicos (2009)

La razón por la que esta actuación se encuentra en la última posición es porque es prácticamente inexistente: unos cuantos planos y un par de líneas de diálogo. Se rodó un poco más de material (incluido un beso con Johnny Depp que se tuvo repetir 16 veces) que no fue añadido al montaje final. Pese a ser tratada con este desdén, la actriz se entregó al personaje tiñéndose el pelo rubio. La cinta tenía varios alicientes para ella: el director, el espectacular reparto (con su ídolo, Marion Cotillard, con quien lamentablemente no pudo compartir pantalla) y la revolucionaria fotografía (tiene una textura inimitable que la hace destacar por encima de todos los otros intentos de homenajear el cine negro clásico).

23. And When Did You Last See Your Father? (2007)

Otra aparición esporádica, esta vez como crush juvenil del personaje interpretado por Colin Firth. Estos dos insustanciales papeles son los únicos que podría haber hecho cualquier actriz. La película se centra en la relación de un padre (estupendo Jim Broadbent; aparte de su horroroso acento en Paddington 2, ¿hay algo que haga mal este señor?) y un hijo a lo largo de los años. Es un filme notable con un bello uso de las transiciones entre etapas de la vida.

22. The Spoils of Babylon (2 episodios de 6) (2014)

Esta miniserie de comedia presentada por Will Ferrell parodia las costosas adaptaciones televisivas de las grandes obras de la literatura. Es una decisión curiosa para Mulligan, puesto que ha participado en varias versiones para la televisión de clásicos literarios ingleses. Este es un trabajo solamente vocal, pues su personaje lo interpreta un maniquí. Una vez más, demuestra su versatilidad parodiando algunas partes de sus trabajos anteriores.

21. Brothers (Hermanos) (2009)

Ya hablamos de esta película de Jim Sheridan en nuestro especial dedicado a Jake Gyllenhaal. No es un papel largo, pero comparte esta magnífica escena con Natalie Portman. Como curiosidad, esta es la primera de sus tres colaboraciones con Tobey Maguire. Acento norteamericano.

20. Wall Street 2: El dinero nunca duerme (2010)

Otro acento norteamericano. La secuela tardía de la clásica (?) Wall Street protagonizada por un Shia LaBeouf en su etapa “voy a actualizar pelis que os gustan haciéndolas mal” (Indiana Jones, Disturbia) es incomprensible para la gente que no tiene ni idea de economía, pero ahí está Carey en modo activista/blogger para hacernos más llevaderas las 2 horas. Sorprendentemente, viniendo de Oliver Stone, su cantidad de minutos en pantalla es similar a la de Michael Douglas (mucho peor pagados, eso sí), y su Winnie Gekko tiene un conflicto propio. Primera participación en una producción de un gran estudio estadounidense.

19. The Walker (8 episodios) (2015)

Esta breve webserie, protagonizada y creada por Rightor Doyle, nos cuenta las aventuras de un hombre gay que hace compañía a mujeres hetero por dinero y cómo esto afecta a su relación con sus amigas de verdad, interpretadas por nada más y nada menos que Betty Gilpin (Glow), Zoe Kazan (La gran enfermedad del amor) y Carey Mulligan. El personaje de una actriz que va de casting en casting le permite revisitar irónicamente aquellos tiempos en los que intentaba entrar en la industria. También puede hacer uso de sus excelentes e infravaloradas habilidades cómicas.

18. My Boy Jack (2007)

El hijo de Rudyard Kipling quiere enlistarse al ejército, pero no puede porque es miope. La insistencia del padre y el uso de su influencia, junto con a la perseverancia del hijo, lo acaban llevando a las trincheras de la Primera Guerra Mundial, donde muere de forma cruel. Esta melodramática película antibélica para la televisión británica ITV escrita y coprotagonizada por David Haig (a quien hemos podido ver en los primeros episodios de la excelente Killing Eve) tiene tintes autobiográficos para Mulligan, puesto que también tiene un hermano que se fue al ejército sin su apoyo.

17. The Amazing Mrs Pritchard (6 episodios) (2006)

Sally Wainwright es una de las mejores showrunners de la televisión actual gracias a series como Happy Valley, Last Tango in Halifax y Scott & Bayley. Previamente había destacado con esta serie que relata la historia de una gerente de un supermercado londinense, que harta del mal hacer de los políticos, decide presentarse a las elecciones y acaba siendo primera ministra. Para compensar el idealismo y la ingenuidad de su madre, el personaje adolescente de Carey sirve como contrapunto humorístico (pero sin malicia).

16. A propósito de Llewyn Davis (2013)

Que la actriz cante en la película implica que es un siete automático mínimo. Una nueva versión y melancólica de los Coen, que como es habitual, persiguen a un “perdedor” mientras intenta escapar de su mísera existencia. De modo similar trata a Llewyn Jean, un personaje áspero (y pobremente escrito, ya lo dijo Frances McDormand) pero al que la actriz da carisma y verosimilitud.

15. Miss Marple: El misterio de Sittaford (2006)

Después de haber adaptado a Jane Austen y a Charles Dickens, la actriz salta unas cuantas generaciones de clásicos para versionar a Agatha Christie. Dentro de la serie protagonizada por la mítica detective encarnada en primer lugar por Geraldine McEwan destaca este episodio, donde aparece Mulligan con gafas y una postura reservada y tímida. Tenemos personajes encerrados en una casa, tempestad, el antiguo Egipto, políticos avariciosos, una herencia… Una combinación de elementos adecuada para un relato de suspense. Además, tiene un final feminista y queer muy inesperado.

14. Drive (2011)

La mujer por la que el antihéroe quiere abandonar su vida criminal y con quien quiere crear una familia. En esta ocasión se ve obligada a mostrar su áurea celestial para encarnar a un objeto de deseo masculino. Tenemos cámara lenta, canción melosa (magnífico trabajo de Electric Youth) e iluminación mística. La película no funcionaría sin ella, ergo se merece todo el mérito de que Drive se convirtiera en un fenómeno. Mención especial para el Oscar Isaac de la época antes de que los directores se dieran cuenta de que explotar la desorbitante sensualidad del actor hacía su cinta cinco veces mejor.

13. La abadía de Northanger (2007)

Jane Austen pero en versión intriga victoriana. Lo que parecía ser una traslación correcta más se convierte en una atractiva y adictiva historia de suspense que no por ese brillante envoltorio pierde la fuerza de las habituales críticas por parte de la autora a la alta sociedad de la época y al patriarcado. La astuta estafadora Isabella Thorpe es un personaje muy sucoso y Mulligan está a la altura. La protagonista es Felicity Jones y la acompaña JJ Field, el cruce perfecto entre Tom Hiddleston y Jude Law.

12. Casa desolada (15 episodios) (2005)

Junto con la siguiente película de la lista se cimentó la carrera de actriz. Otro misterio victoriano, pero ahora de la pluma de Charles Dickens. Esta exitosa miniserie posee un gran reparto (Gillian Anderson, Anna Maxwell Martin, Charles Dance…) en el que Mulligan se integra perfectamente, pese a tratarse de su segundo trabajo. La huérfana Ada Clare no es el personaje más destacado de la función, pero es de los pocos que aparece en todos los episodios. Muy bien.

11. Pride & Prejudice (Orgullo y prejuicio) (2005)

Es la Rebeldes de las actrices británicas de los 80 (Keira Knightley, Talulah Riley, Rosamund Pike, Jena Malone, Carey Mulligan) en cuanto a que descubrió (o reafirmó) una serie de nombres clave en el panorama cinematográfico actual. El debut en la dirección (aunque parezca inverosímil) de Joe Wright es una estupenda versión del clásico, aunque no llega a la cotas de excelencia de Bodas & prejucios, de Gurinder Chadha. Por lo que ha compartido la actriz, fue un rodaje estupendo y se creó una gran familiaridad entre el reparto (detalle importante al tratarse de la primera vez que pisaba un set). Brenda Blethyn (protagonista de la excelente Secretos y mentiras) se erigió como madre y mentora de todas ellas. Más allá de la calidad de la película, es digna de estudio por su importancia dentro de la historia del siglo XXI del cine anglosajón. Mulligan no tiene un rol demasiado prominente dentro de las hijas Bennet, y por eso este trabajo no entra en el top 10. Aun así, entre escenas de corredizas y risillas con Jena Malone hay una secuencia donde llora que ya muestra su emergente talento. Gran debut.

10. Blink (3×10), Doctor Who (2007)

Empecemos el top 10 con el décimo doctor. Pese a solo aparecer en un episodio de Doctor Who, la actriz y su Sally Sparrow se ganaron la admiración de la audiencia. Su caracterización divertida y carismática, junto a una idea delirante (y genial), han convertido este episodio en uno de los más memorables de la serie. Por su participación recibió el reconocimiento de los premios canadienses Constellation, que valoran las mejores aportaciones al terreno de la ciencia ficción.

9. Mudbound (2017)

Mudbound es una película con muchas ambiciones, la mayoría de las cuales satisface. Tenemos múltiples puntos de vista (¡y voces en off!), saltos temporales, pobreza, posguerra, racismo, machismo, los daños psicológicos de los veteranos… Dentro de este océano de tramas era difícil sobresalir, especialmente teniendo menos material con el que jugar, pero Carey Mulligan consigue darle a su personaje una entidad y una dignidad muy notables. Si los premios de la crítica no le hubieran dado la espalda inmerecidamente al filme (¿por ser de Netflix?, ¿por estar dirigido por una mujer afroamericana?), la actriz habría recibido aún más nominaciones. Dee ReesMary J. Blige, Rachel Morrison, Mako Kamitsuna Rob Morgan. Bien, bien, bien, bien, bien.

8. El gran Gatsby (2013)

De ser una pieza más en un reparto coral a ser la estrella de la función (con permiso de Leo). Este es uno de esos papeles de referencia que prueban si alguien tiene el talento natural para irradiar la pantalla y deslumbrar a la audiencia. Pero su habilidad se extiende más allá de ser muy carismática y sabe dotar al personaje de una inevitable tristeza profunda que encaja adecuadamente con el juguete roto de Leonardo Dicaprio.

7. Collateral (4 episodios) (2018)

De vuelta a la televisión británica con un drama de suspense con un trasfondo social muy actual de las hábiles manos de David Hare y S. J. Clarkson. Múltiples historias que se entrecruzan en torno al tratamiento institucional de las personas migrantes en el Londres actual. Mulligan es una detective dura de pelar (no-nonsense, como la califican en inglés) que hace todo lo que está en sus manos para llegar a la verdad. La habíamos visto interpretar a mujeres diligentes, pero nunca de forma tan seca y a la vez tan sarcástica. Otra vez más, la actriz nos presenta una faceta suya inaudita para la audiencia y nos deja boquiabiertos.

6. Nunca me abandones (2010)

Una adaptación de calidad discutible (ha sido acusada de tediosa y absurda) con un reparto incontestable encabezado por Keira Knightley (¡reencuentro!), Andrew Garfield y Mulligan. Triángulo amoroso con trasfondo utópico mal desarrollado que posee momentos de gran belleza poética y, al mismo tiempo, diálogos insustanciales y absurdos. El extenso arco de su personaje le permite jugar con diferentes estados emocionales, creando una actuación redonda y rica en matices.

Estas 5 actuaciones finales son tan rotundas y brillantes que preferimos dejar que hablen por ellas mismas, pues ninguna de nuestras palabras les haría justicia. Por eso, hemos seleccionado estas cinco escenas (dos de ellas musicales, pero no por ello de menos valor dramático) que creemos que encapsulan la esencia del trabajo de Carey Mullligan en estas películas. A excepción de El mejor, filme de duelo muy emotivo dirigido con gran tacto por Shana Feste, con un sorprendente Pierce Brosnan, son filmes muy conocidos y que tienen un lugar significante en el imaginario cinéfilo. Una prueba más de que, pese a tener aún 33 años, ya ha dejado su huella en la historia del cine.

5. El mejor (2009)

4. Sufragistas (2015)

3. Shame (2011)

2. Lejos del mundanal ruido (2015)

1. An Education (2009)

Aquí acaba nuestro agradable viaje. Iremos actualizando el artículo a medida que la actriz vaya estrenando más películas. La próxima adición será Wildlife, el debut en la dirección de Paul Dano aplaudido en Sundance y Cannes.

Pau Jané

 

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