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El cine actual, debido a lo que podríamos llamar una falta absoluta de ideas e imaginación, está sirviéndose de la literatura para cubrir sus necesidades y plagando sus salas con adaptaciones literarias en toda clase de géneros. El thriller no es una excepción. En el caso de CAMINANDO ENTRE LAS TUMBAS, se adapta una de las 17 novelas que el aclamado escritor de best sellers LAWRENCE BLOCK  ha dedicado a su personaje Matt Scudder, un antiguo agente de policía que se reinventa en detective privado sin licencia al margen de la ley. Con tanto material, no sabemos si tendrá próximas secuelas. Todo dependerá del éxito en taquilla de la cinta. Un caso parecido al de JACK REACHER, el personaje de Lee Child que fue llevado a la gran pantalla por CHRISTOPHER McQUARRIE e interpretado por TOM CRUISE.

SCOTT FRANK es un director curtido en la televisión (SENSACIÓN DE VIVIR, MELROSE PLACE o DIAGNÓSTICO ASESINATO) que debutó en el cine con THE LOOKOUT (2007), y que sigue apostando por el thriller en su segundo largometraje, aunque esta vez lo que consigue es una cinta de acción totalmente predecible sobre asesinos en serie, teorías morales y visiones negativas de una sociedad decadente, donde los malos son muy malos y los buenos no lo son tanto, aunque intentan redimirse para llegar a serlo.

 

CAMINANDO ENTRE TUMBAS. Crítica. Cine Comercial. Estrenos en El Palomitron

 

Matt Scudder, un  expolicía  convertido en detective privado que hace favores a la gente que lo necesita y miembro de Alcohólicos Anónimos, es contratado por un narcotraficante para descubrir la identidad de unos psicópatas que secuestran y descuartizan a sus víctimas. Así, nos encontramos ante un violento thriller criminal, completamente predecible, que gira en torno a la búsqueda de asesinos en serie y no cuenta nada nuevo. Un mix con el que SCOTT FRANK ha intentado emular pero, sin mucho éxito, innumerables películas del género que llenaron las carteleras en los 90 (EL COLECCIONISTA DE HUESOS, JAQUE AL ASESINO o EL SILENCIO DE LOS CORDEROS).

LIAM NEESON, que comenzó su carrera con títulos tan interesantes como MARIDOS Y MUJERES, NELL, MICHAEL COLLINS o LA LISTA DE SCHINDLER, parece haberse estancado en un héroe de acción tardío (NON STOP, VENGANZA, SIN IDENTIDAD, INFIERNO BLANCO…). En  CAMINANDO ENTRE LAS TUMBAS vuelve a dar vida a ese superviviente de pasado tormentoso que  intenta resolver las necesidades de sus clientes mientras la sombra de su antiguo alcoholismo y los errores del  pasado le persiguen. En su galería de secundarios destacan DAN STEVENS (DOWNTON ABBEY, EL QUINTO PODER), que interpreta al narcotraficante con sed de venganza que contrata a Scudder para que le traiga a los asesinos de su esposa, y DAVID HARBOUR (REVOLUTIONARY ROAD), uno de los asesinos psicópatas sin atisbo de moral que hace vivir un infierno a sus víctimas, a las que viola y descuartiza mientras pide el rescate a sus familias para poder financiarse sus próximos crímenes sin intención alguna de devolverlas vivas. Como indica Scudder: “…no quiere dejarlas, en cuanto las pilla, están muertas…” . Pero sin duda la figura lacrimógena o enternecedora de la cinta la pone BRIAN “ASTRO” (RED BAND SOCIETY),  que da vida TJ , un niño de color,  el listillo de turno sin hogar que se convierte  en el compañero nada común del detective, cuya actitud de maestro o incluso de padre da confianza a un adolescente sin ninguna esperanza en una sociedad de odio ante unas circunstancias llenas de violencia.

 

CAMINANDO ENTRE TUMBAS. Crítica. Cine Comercial. Estrenos en El Palomitron

 

El talón de Aquiles es, sin duda, un guion nada perfecto y poco original que mantiene la tensión en algunos momentos y, aunque flojo, acaba dando protagonismo pleno a la trama, olvidándose en ciertos momentos de los personajes y de sus interpretaciones. Una película lenta y monótona cuyo intento de hacerla profunda se queda en un simple intento. Quizá la película abuse de unas escenas de acción (muchas, la verdad) con mucha carga de violencia y crueldad, rozando el sadismo, donde las escenas de amputaciones y descuartizamientos quedan perfectamente esbozadas sin llegar a plasmar directamente la tortura en cuestión.

Los detractores verán en ella un “quiero y no puedo” de SEVEN que, finalmente, queda muy lejos del filme de FINCHER. Se trata de una apuesta claramente comercial donde el personaje principal es la mayor carta de presentación. Sus defensores, en cambio, verán en ella una película con acción y violencia que provoca cierta angustia, que intenta involucrar al espectador para que empatice con el típico antihéroe; en definitiva, una película que ya conocemos sin que esto le reste validez. Estos últimos son los que realmente disfrutarán la cinta de SCOTT FRANK.

 

 

 

LO MEJOR:

  • La trama entretenida, aunque totalmente previsible.
  • La sensación de agobio e impotencia en ciertos momentos de la película.
  • La historia (aunque conocida) convence.

 

LO PEOR:

  • El guion sin atisbo de originalidad es olvidable rápidamente.
  • Ver a LIAM NEESON en un papel nada desconocido, haciendo lo de siempre.

 

Silvia Estivill

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