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CALVARY

 

El Padre James Lavelle (BRENDAN GLEESON) descubre que le van a asesinar en el mejor momento posible. Retirado a la vida espiritual tras una vida tranquila y familiar, pasa sus días en una población periférica de Irlanda. Él conoce a sus vecinos y sus vecinos le conocen a él, por eso la sensación de estar bailando con el enemigo estalla cuando uno de los feligreses se lo anuncia en plena confesión. Así se nos plantea CALVARY, la nueva película del director irlandés JOHN MICHAEL MCDONAGH, su segundo largo después de la bien acogida EL IRLANDÉS.

Decía GABRIEL GARCÍA MÁRQUEZ, al inicio de su “Crónica de una muerte anunciada”, que Santiago Nasar se levantó temprano y fue a pasear en una mañana radiante ajeno a la realidad que se le venía encima. Lavelle guarda similitudes pero también numerosas diferencias con el personaje del escritor colombiano. El párroco retoma su vida con calma tras la terrible confesión, pero inicia una peregrinación puerta por puerta para conocer las inquietudes de su parroquia.

 

CALVARY. Crítica. Cine. Cine y estrenos en El Palomitrón

 

En su particular Vía Crucis, Lavelle desentierra lo más oscuro y las verdaderas motivaciones de cada uno de los vecinos de la localidad. Al conocer sus pasiones ocultas, Lavelle hace frente a lo más animal e instintivo del ser humano. Muchos prefieren no profundizar en sus preocupaciones y vivir una vida fácil, otros parecen condenados a la tristeza. Y entre confesión y confesión, afloran temas polémicos y de actualidad. Desde un racismo patente al consumo reiterado de drogas y prostitución.

Pero en este peregrinar Lavelle parece confundido. Es el referente de toda una comunidad, la persona donde cada uno encuentra su propia voz, pero él demuestra necesitar más consejo que ninguno de sus vecinos. El personaje interpretado magistralmente por BRENDAN GLEESON se desborda de una forma controlada poco antes del final, y demuestra ser el perfecto oyente pero también el perfecto sufridor. La hipocresía y la falta de valores no le turban, pero se impregna de esa nocividad imperante.

 
CALVARY. Crítica. Cine. Cine y estrenos en El Palomitrón

 

El film de MCDONAGH sigue una rigurosa estructura circular desplegada en siete capítulos, uno por cada día de la semana, pero mantiene a su vez una clara evolución ascendente. La tensión crece a medida que el Padre Lavelle toma conciencia de su entorno. Cada confesión, cada diálogo, se perfila como un encuentro íntimo e incluso independiente, donde los interlocutores discurren con sobrada química. Destaca la participación del irlandés AIDAN GILLEN, mundialmente conocido por su papel como Petyr Baelish “Meñique”, en la famosa adaptación televisiva JUEGO DE TRONOS, demostrando en esta cinta, una vez más, su capacidad para mantener los ambientes incómodos a golpe de sonrisa.

De esta forma, MCDONAGH presenta de principio a fin un tono constante y acertado, limítrofe entre la carcajada más tímida y silenciosa y un dramatismo que supera toda clase de costumbrismo manido. Y culmina, finalmente, en una suerte de CLUEDO que toma forma tras interrogar a cada uno de los sospechosos y amigos. Y lo hace tras las constantes advertencias de que el momento final está cerca y una iglesia ardiendo o un perro degollado no son más que la crónica de una muerte anunciada.

 

 

LO MEJOR

  • La interpretación de BRENDAN GLEESON
  • Las imágenes de Irlanda y su costa
  • El tono de comedia negra

LO PEOR

  • Escenas de diálogo demasiado independientes
  • Ritmo contante, pero eminentemente pausado.

 

 

Noelia Salcedo

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