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En el mundo en el que vivimos, estamos sometidos a un martilleo persistente de las distribuidoras sobre nuevos proyectos, nuevas imágenes de esos proyectos, con tráileres de comedias que muestran los mejores gags de la película, y thrillers en los que se nos desvelan tanto el arco dramático como narrativo tres meses antes de su estreno; sin embargo, hay un nombre cuyas producciones se caracterizan por realizarse bajo el más absoluto de los secretismos y cuya estrategia de márquetin es soltar jugosa información en forma de cuentagotas. Esa estrategia, el hermetismo convertido en algo que queremos comprar, es la que predica y en la que se basa la carrera de J. J. Abrams, el flamante director de Star Wars VII: El despertar de la fuerza. Recordemos la estrategia de Jeffrey Jacob con Monstruoso (2008), ese interesante found footage escrito por Drew Goddard (showrunner de la primera temporada de Daredevil) y dirigido por Matt Reeves (el director de la brillante secuela El amanecer del planeta de los simios, 2014), su primer éxito en el cine de ciencia ficción: su primer tráiler, proyectado en cines antes de Transformers, mostraba una gigante explosión en el corazón de Nueva York y la cabeza de la Estatua de la Libertad girando por la calle, grabadas con cámara en mano y encuadre amateur. A eso le llamamos nosotros impactar.

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Con estos precedentes llega a nuestras pantallas Calle Cloverfield 10, una película protagonizada por John Goodman, Mary Elizabeth Winstead y John Gallagher Jr., de la que, hasta hace aproximadamente dos meses, no sabíamos absolutamente nada, ni siquiera su existencia. La película está dirigida por Dan Trachtenberg, un director novel con solo un par de cortometrajes en su filmografía, y se basa en un guion de Josh Campbell y Matthew Stuecken titulado The Cellar (El sótano), que fue reconvertido en una secuela de Monstruoso con la ayuda del director y guionista de Whiplash, Damien Chazelle; Calle Cloverfield 10 es un brillante ejemplo de terror claustrofóbico en el que los guionistas encierran a sus tres personajes en un búnker subterráneo propiedad del personaje de John Goodman, Howard, que insiste en que el fin del mundo ha llegado, y Trachtenberg (que guarda en el mismo sitio que los cibercafés o las películas buenas de M. Night Shyamalan el estilo caótico de la cámara en mano found footage) nos encierra con ellos en un juego de cámaras fijas, creando una atmósfera de nerviosismo e intensidad preparada para explotar cual olla a presión en cualquier instante.

Es una película mutante, plagada de giros de guion que mueven la cinta en todas direcciones, pero siempre planeando sobre ese mal en la sombra y esa sensación de que algo no está funcionando como debería en ese búnker, retratado como refugio físico, pero también como trampa psicológica. Así que mientras el terror se urde sobre la base de lo que pueda haber fuera, lo que pueda no haber y lo que hay dentro es igual de importante y terrorífico. Calle Cloverfield 10 trata sobre la búsqueda del monstruo más peligroso: uno mismo, los demás seres humanos, o los alienígenas gigantes que acechan el Universo Cinematográfico de Monstruoso.

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Escudada con la base de un buen guion, esta película podría haberse convertido en parodia o exceso con una actuación desaforada de John Goodman, de la que, por suerte, se aleja en todo momento. Goodman completa una interpretación apasionante, combinando con maestría el tono bondadoso con el absolutamente terrorífico, lo que confiere a su personaje de una entidad propia y ciertamente memorable. Él, o más bien la percepción que tiene el personaje de Mary Elizabeth Winstead de él, es lo que nos guía a través de la película, con sus cambios de humor y los giros de guion.

Esta secuela, que lleva al extremo contrario el mantra “más grande es mejor” que se repiten las productoras cuando se enfrentan a la tarea de alargar sagas hasta el aburrimiento, triunfa cuanto más pequeño es el espacio y cuando más acumulada está la tensión entre personajes. Olvidando las dispersas y frenéticas tomas del found footage, las actuaciones mediocres y los personajes poco humanos de Monstruoso, Calle Cloverfield 10 es una película con la que su predecesora tiene poco que ver, lo que la convierte en una de las opciones más suculentas y recomendables de la cartelera. Eso sí, bajo una sola condición: intenten saber lo menos posible.

 

LO MEJOR:

  • La actuación del trío de personajes, en especial John Goodman.
  • El manejo de la tensión del novato Dan Trachtenberg.
  • El diseño de producción Ramsey Avery.

 

LO PEOR:

  • Una fotografía poco memorable.
  • La banda sonora de Bear McCreary. A veces, hay que saber cuándo no usar música.

 

Pol Llongueras

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