Compartir

En realidad nunca estuviste aqui Jonathan Ames - El Palomitron

“Entonces, una noche en el motel, tomó un montón de pastillas para dormir y se cubrió la cabeza con varias bolsas de plástico negras, que se ató con cinta americana alrededor del cuello. Sintió cómo se extinguía su consciencia, hasta convertirse en una sombra en la orilla de su mente, y escuchó una voz que le decía: está bien, te puedes ir. En realidad, nunca estuviste aquí”.

-Jonathan Ames, En realidad, nunca estuviste aquí

 

En realidad, esta no es una novela. En realidad, las 112 páginas que componen este libro no son más que el retrato de un justiciero que, como su autor, es enemigo declarado de la grandilocuencia y el exceso. Y eso que su arma favorita es el martillo. La del personaje, no la del autor. ¿Quién sabe? En realidad, nunca estuviste aquí es, en realidad, la historia de un hombre que busca desaparecer (al fin y al cabo, nunca estuvo aquí). Un asesino que, a la espera de su propia muerte, asesina a quienes lo merecen más que él. Su trabajo es limpio, conciso, impecable, nunca elaborado de más ni innecesariamente prolongado. Como esta novela, que, en realidad, no es una novela, que jamás da un paso en falso ni se recrea en superficialidades. Del mismo modo que Ames nunca escribe dos palabras si puede decir lo mismo con una, Joe derriba a los adversarios con escasos pero certeros martillazos. En realidad, nunca estuviste aquí podría tener trescientas páginas más y, seguramente, seguiría siendo cautivadora. Pero el martillazo no sería tan brutal.

En realidad nunca estuviste aqui portada - El Palomitron

Principal de los Libros nos trae, dentro de su colección Noir, la nueva novela del polifacético Jonathan Ames, conocido por obras como ¡Despierte, señor! o El acompañante (ambas publicadas por esta misma editorial) y por ser el creador de la serie de la HBO, Bored to death. Si bien las recién mencionadas tienen un carácter marcadamente humorístico, con En realidad, nunca estuviste aquí todo parece indicar que el autor ha dado un giro radical a su prosa, empapándola de una negrura insólita y de una dureza digna de la mejor novela negra americana.

Esta decisión, sin duda, tiene su origen en la propia historia que maneja el autor. Así como la concisión lingüística se ajusta a la naturaleza de su protagonista, también la sordidez de su tono tiene mucho que ver con lo que se cuenta: corrupción política, agentes de policía al servicio del mejor postor y, especialmente, la prostitución infantil. Ames sabe que el humor puede restar fuerza a un relato que exige brutalidad y violencia. En realidad, nunca estuviste aquí es negra como una noche sin luna y no admite ser edulcorada. El trago ha de ser, a la fuerza, amargo.

Ames se desenvuelve en la nocturnidad de Raymond Chandler o Dashiell Hammett, pero se desmarca de ellos en cuanto a su protagonista/antihéroe se refiere. Joe no es un detective rocoso y alcoholizado que resuelve casos y tiene líos de faldas con la femme fatale de turno, como podría ser un personaje interpretado por Humphrey Bogart, sino un soldado profundamente traumatizado, incapaz de encontrar placer salvo en la certeza de su propia muerte.

Las adaptaciones cinematográficas siempre son bienvenidas cuando propician que el espectador se acerque al material original, es decir, a la novela que ha servido de base e inspiración. La directora escocesa Lynne Ramsay (Tenemos que hablar de Kevin) presentó en la pasada edición del Festival de Cannes la película En realidad, nunca estuviste aquí, protagonizada por un soberbio Joaquin Phoenix, y su fantástica acogida se tradujo en los premios al Mejor guion y al Mejor actor. La obra cinematográfica plasmaba a la perfección las imágenes que Ames construye en la novela, aunque se aconseja su visionado preferiblemente tras la lectura de la novela.

En realidad, nunca estuviste aquí es un mazazo de realidad y un golpe bajo a la hipocresía moderna. Es un martillo que desata ríos de sangre a su paso. Es, en realidad, la historia de un fantasma. 112 páginas para devorar en un trayecto en tren o avión, ahora que se acercan las vacaciones. No importa el destino. ¿Quién sabe si a la vuelta recordarás dónde estuviste en realidad?

Alex Merino Aspiazu

No hay comentarios

Dejar una respuesta