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besugo2En los agradecimientos de El besugo me da hipo, publicado en España en la editorial Reservoir Books, su autor Jesse Eisenberg insiste en varios nombres que le instaron a no convertir todo el libro en la sucesión de historias que dan inicio (y título) al libro, una serie de críticas gastronómicas escritas por un niño de nueve años de padres divorciados. Sabiamente, el actor de La red social reduce esa parte del libro, que no es que tenga falta de intensidad per se (se adivina en todo momento un sustrato oscuro, una constatación de la hipocresía del mundo adulto), sino que agota por la extrañeza que produce leer algo escrito por un hombre adulto que finge ser un niño pequeño. Sí, los relatos van evidentemente cuesta arriba con más potencia que un Cadillac, y la crítica literaria no se ha equivocado al comparar la narrativa de Eisenberg (que ya había escrito tres obras de teatro) con la del gran maestro de la comedia neurótica, Woody Allen.

Las veintiocho historias en que se divide este desternillante libro de relatos se mueven desde la contemporaneidad de Los Ángeles o los dormitorios de una universidad norteamericana hasta la antigua Pompeya, arrojándonos en un mundo de inadaptados sociales, reacciones exageradas, situaciones diarias ridículas, y la irracionalidad de las relaciones. Jesse Eisenberg disecciona las manías y vicisitudes del ser humano moderno con un inesperado don para la comedia y la creación del personaje, y una visión irónica e hilarante del absurdo inherente a la interacción humana, desde el intercambio de correos electrónicos entre un chico y su novia en el que interviene la hermana del chico obsesionada con el genocidio bosnio hasta una universitaria obligada a convivir con una compañera de habitación que le roba paquetes de fideos instantáneos, pasando por los primeros problemas de Alexander Graham Bell tras la invención del teléfono; todo pivota sobre la temática de nuestra humanidad, a la que se le hace extraño lo cercano y que se obsesiona con las particularidades de una sociedad irracional.

el besugo me da hipo y otras historias el palomitronCon una escritura muy ligera, Eisenberg nos acerca a temas maravillosamente complejos como la depresión y el suicidio (en el delirante relato en que un hombre es psicoanalizado por Marv Albert, un legendario comentarista deportivo norteamericano), las apariencias que formamos ante nuestras amistades (cuando el jugador de baloncesto Carmelo Anthony y un personaje sin nombre cuentan a sus respectivos grupos de amigos un encuentro entre ambos), o la ineficacia de las terapias de pareja (en una historia en la que un consejero matrimonial asesora a los New York Knicks en un partido de baloncesto). No se puede dejar de insistir en el hecho de que el autor nos acerca a una visión de la modernidad exacerbada al borde de la parodia ácida y cáustica, pero que, con su tono alegre y despreocupado, aleja sus relatos de la depresión y los lleva al terreno del sarcasmo y la ironía.

Imprescindible psicoanálisis, ocurrente pasatiempo, este inmenso libro no sólo explica a la sociedad, sino que también intenta definir al individuo, incómodo ante la interacción cara a cara, desesperado por resultar políticamente correcto todo el tiempo, que al final termina por ser el objeto de su propia compasión, como esos verborrágicos protagonistas de los cuatro relatos de citas hacia la mitad del libro: inconscientes de su propia extrañeza al intentar ser normales, ávidos de sexo sin compromiso, pero atrapados dentro de su propia idiosincrasia. El besugo me da hipo y otras historias entrega al lector uno de los mejores momentos cómicos del año, pero también ayuda a entender mejor nuestro errático comportamiento dentro de la sociedad y para con nosotros mismos. ¡No dejen de comprarlo!

Pol Llongueras

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