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ALIENCICLOPEDIA

«Si fuéramos los únicos en este universo, sería un gran desperdicio de espacio».

Carl Sagan

Con una introducción con la que sus autores repasan la presencia del fenómeno de los extraterrestres en nuestra cultura (escrita, visual y musical), la Alienciclopedia editada por Diábolo Ediciones reclama su lugar como una completa obra con carácter recopilatorio, si nos centramos en el séptimo arte y los alienígenas que han poblado las cintas en la gran pantalla.

Para ello, Juan Luis Sánchez y Luis Miguel Carmona firman más de 100 fichas en las que el foco alumbra directamente a la galería de seres extraterrestres que en la mayoría de los casos han hecho de las suyas para orquestar la invasión y el dominio de nuestro querido planeta, o se han esforzado con mucho ahínco en aniquilar a todo humano que aparecía en el encuadre. Y decimos la mayoría de las veces porque también los hay pacifistas y conciliadores, un prisma que practicó con cierta novedad Robert Wise en su Ultimátum a la Tierra (1951), desmarcándose de toda una corriente de género que en plena guerra fría recurría a la metáfora del relato para sembrar el terror en la población norteamericana, y que llegó al gran público gracias a Encuentros en la tercera fase, lo que abrió el camino para producciones más amables en la inminente década de los 80.

 

Alienciclopedia

¿Qué nos vamos a encontrar?

La estructura del libro se arma en las fichas que alojan cada título seleccionado. Su diseño es común y, salvo algunas excepciones muy puntuales, todas dedican la doble página para explorar la naturaleza de las razas extraterrestres que dan vida a la amenaza en cada película reseñada. Tras una cabecera con datos básicos sobre la cinta (país, año de producción, director y reparto), las fichas se estructuran con los siguientes puntos:

  • Raza alienígena
  • Planeta de procedencia
  • Descripción física
  • Inteligencia
  • Poderes, capacidades o armas
  • Historia (del relato)
  • Datos del filme

Como es previsible, todo esto arroja una catarata de datos que será muy disfrutable para todos los fans del género, especialmente todos aquellos que gozan con las clasificaciones. Un esquema que funciona y que se repite a lo largo de sus 237 páginas, y que supone un instrumento de repaso (y descubrimiento) muy eficaz y entretenido.

Alienciclopedia
Detalle de una de las fichas

Sus puntos fuertes

Su propia estructura, a modo de ficha policial, ya es un acierto. Pero la verdadera fortaleza reside en el tono que practican Juan Luis Sánchez y Luis Miguel Carmona a la hora de describir las razas, y sus características, lo que hace de su lectura un ejercicio muy ameno y enriquecedor, pues, aun habiendo visto las películas, siempre resulta gratificante recordar detalles y características de las estrellas de la función. Además, el último punto (datos del filme) acumula muchas curiosidades sobre cada película, que en muchos casos resultan muy interesantes de leer e incorporar a nuestra sabiduría cinéfila.

Destaca de manera especial la riqueza gráfica de cada ficha, dotada de una buena presencia de fotografías que complementan perfectamente la obra y su carácter lúdico y desenfadado.

¿Qué podemos echar en falta?

Cuando hablamos de cine y recopilaciones es muy complicado no echar nada en falta, pero es cierto que en Alienciclopedia hay poco que señalar. Si bien las grandes sagas no están contempladas (en el prólogo ya se nos avisa de que Star Wars o Star Trek bien merecerían un libro aparte cada una, o unos cuantos…), lo cierto es que, a título personal, no queda claro del todo por qué algunas películas sí recogen su original y remake (El enigma de otro mundo y La cosa, o ambas versiones de La guerra de los mundos) y, en otros casos, no pasa lo mismo (Invasores de Marte, Ultimátum a la Tierra o Solaris), o por qué quedan olvidados algunos títulos como Invasión a la tierra, que llegaba a carteleras solo unos meses después (marzo 2011) que la sí citada en el libro Skyline (noviembre 2010). En cualquier caso, se trata de títulos muy puntuales, y se sobrentiende que el criterio de selección, como en toda recopilación, es muy personal.

Pese a estas menudeces, es de recibo reconocer la labor recopilatoria de la obra y su espíritu informal y cercano, que sí establece un arco bastante dilatado en el tiempo dando visibilidad a muchas películas clásicas, y una buena colección de títulos que poblaban los videoclubs que en los 80 funcionaron como templos del cine acercando el cine al público e instaurando su consumo doméstico en la gran mayoría de hogares.

Lo que queda claro, sin duda, es que Alienciclopedia es divertido, es ameno, es curioso, y es bastante completo. Su propuesta es muy buena para todos los aficionados al género, que no será extraño que sientan la necesidad de revisar algunas de las películas recogidas en la selección. Y eso ya es un logro bastante notable.

¿Para cuándo la pequeña pantalla?

 

Alfonso Caro

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