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Hace tiempo os presentábamos a un Jimmy McGill con un mote que ya lo decía todo: El Resbalones, un tipo ingenuo en su primera temporada, ambientada en pleno año 2002 en Albuquerque, para que nos situemos. Este hombre comenzaba a ejercer en sus primeros asuntos en el sector de la abogacía. Después, llegaba su segunda temporada, y Jimmy ya no era tan inocente como en los primeros capítulos, e iba poco a poco sacando los pies del tiesto, convirtiéndose en el extravagante Saul Goodman: It’s all good, man. La conversión en Saul estaba acercándose poco a poco, hasta que llegó el remate, la última tanda de capítulos (de momento), y ya se puede confirmar: Saul ya es un corrupto, he is breaking corrupt, he is breaking bad.

Jimmy ha sufrido una evolución que se podría asemejar a la que ya conocemos del personaje que tanto echamos de menos y que nos tiene robado el corazón. Un personaje que es el que llama y no está en peligro, sino que es el peligro. Sí, hablamos de Walter White, a quien le debemos en parte este spin-off y que en próximos capítulos de Better Call Saul (o eso esperamos la audiencia y fans de Breaking Bad con ansias), quizá haga su aparición… En estos últimos capítulos ya se muestra un gran paralelismo entre estos personajes, y quién lo iba a decir, cuando veíamos a Saul en Breaking Bad, que ambos iban a tener más cosas en común de lo que parecía.

Este spin-off perteneciente a la cadena estadounidense AMC lleva emitiéndose en Movistar+ desde el año 2015 en España (Netflix también tiene derechos de esta, pero solo de su primera temporada), y ya son 30 capítulos (a cuál mejor, de 45 minutos cada uno) en los que hemos podido presenciar todo un recorrido con una guinda del pastel que nos llegó en abril, cuando sus protagonistas vinieron a promocionar la nueva temporada a nuestro país. Desde El Palomitrón tuvimos el placer de hablar con sus propios protagonistas en su visita a España en la presentación de esta tercera temporada, Bob Odenkirk y Rhea Seehorn, los personajes que encarnan a Jimmy McGill/Saul y Kim Wexler en la ficción. Los actores nos contaron que desde el primer episodio de esta última temporada en emisión les sorprendió la naturaleza de lo que pasaba y ya vieron por dónde iban a ir los tiros de la serie y de sus personajes. Bob Odenkirk incluso afirmó entre risas que si tuviera un problema con la ley directamente contrataría a Saul y no a Jimmy.

En lo que respecta a la relación con su hermano en la ficción Chuck McGill (Michael McKean), reconoce que “Chuck es el hermano de Jimmy, al fin y al cabo, y espera que le respete, ya que sería una pena que esta relación se perdiera”. Esta temporada intentará conseguirlo, puesto que es un tipo optimista en el fondo y tiene sus estratagemas”, contó el actor sobre su personaje. Odenkirk confesó también que nunca pensó nunca que trabajaría en una serie dramática, y mire, señor Bob, lo bien que lo hace.

Atención: Contiene spoilers

En esta última temporada hemos podido ver la esperada y magistral vuelta (tras Breaking Bad) del malvado personaje Gus Fring (Giancarlo Esposito), dueño de Los Pollos Hermanos (escenario que anhelamos y que ha aparecido por vez primera en la serie centrada en Saul). Fring ha entrado en esta serie con fuerza: negocios con los Salamanca y asuntos con Mike Ehrmantraut (Jonathan Banks), que comienza a estar aburrido como guardia del aparcamiento y se empieza a enturbiar en el otro lado, el lado oscuro. Hablamos de un personaje que siempre estuvo al lado de la ley como policía y sabe en lo que se está metiendo perfectamente. Además, Fring tendrá pillado a Nacho Varga (Michael Mando) y hará sus propios negocios con el gran capo del cártel de la droga de Juárez, Héctor Salamanca (Mark Margolis). Fring también ha venido con otros intereses: el de cuidar a los Salamanca y el de vigilar muy de cerca de Nacho Varga, que ha intentado envenenar al gran capo Hector. ¿Serán esas pastillas la razón de que este se quede en silla de ruedas?

Pero centrémonos en su protagonista: hemos visto a un Jimmy que tiene conciencia de lo que hace, que sabe lo que está mal, lo que hace mal conscientemente (mentiras a Kim, mentiras a los abuelitos de la residencia, enfrentamientos con su hermano una estafa detrás de otra…). Irá saldando estos diferentes temas e irá saliendo de ellos poco a poco a base de mentiras y estratagemas (modificación de papeles, grabaciones de anuncios publicitarios, su mala pata en la residencia de ancianos Sanpiper Crossing…).

 Cuestiones turbias entre hermanos

Esta nueva temporada se centrará mucho más que en las anteriores en Chuck, el hermano de Jimmy. Este interpondrá el amor que tiene a su hermano Chuck ante cualquier cosa, puesto que se siente mal por él: su soledad, su enfermedad (hipersensibilidad electromagnética)… Sí que es verdad que veremos cómo intenta ganarle la batalla con unos asuntos legales de papeles (con la modificación de fechas, por ejemplo), pero sea como sea, Chuck le vence la batalla. Pero ¿realmente lo consigue? Ya decimos que no: a Chuck le ponen entre la espada y la pared, le presionan para que desde su gabinete de abogados Hamlin, Hamlin & McGill se jubile y tiene un problema de salud grave y serio: su alergia a la electricidad.Un interesante proceso en el que pasará de ser ayudado por su hermano a quedarse totalmente solo y ser diagnosticado como un problema psicológico más que otra cosa. Pero como veremos en el último capítulo de esta tercera temporada, esta “enfermedad”, que es más sugestionada por la mente, le podría costar la vida. La última secuencia nos dejó con los pelos de punta: ver ese destrozo de la casa, esa mirada de loco y ese incendio… Veremos en qué desemboca esto en la cuarta temporada, es decir, si le cuesta la vida o no, aunque nos aventuramos a decir que sí, que es un suicidio en toda regla. Al pobre Chuck se le fue de las manos.

Se pilla antes a un mentiroso que a un cojo

Como bien dice el refrán: “Se pilla antes a un mentiroso que a un cojo”, y esto es lo que sucede al final de temporada: el ya convertido en el rey de la estratagema y la mentira, Saul, quedará al descubierto, como bien nos anticipó su propio intérprete en su visita a España: “Al final la verdad auténtica llegará”. Contar mentiras en el bufete, jugar con las pensiones y el dinero de los ancianos en Sandpiper Crossing…

Lo que comenzó como una excusa de unión entre Chuck y Jimmy en pleno trabajo con el caso de los ancianos de la residencia (el cobro de excesos en la residencia por parte del abogado de la residencia Rick Schweikart (Dennis Boutsikaris)) terminó como una victoria para los hermanos, que destaparon dicha estafa. Una victoria en la que cada uno de los McGill quería salir ganando y terminó en fracaso. Una vez más veremos como Chuck solamente se mueve por intereses. Debemos declarar que nos ha roto el corazón en los últimos capítulos (junto al de Jimmy, por supuesto), por ese poco aprecio que demuestra y dice tener por él, con unas frías palabras textuales que nos dejaron sin aliento: “Nunca me has importado mucho”. Una demostración de los cuchillazos por la espalda de uno al otro y viceversa, poniéndose en un constante entredicho.

Relación amor-profesión

El personaje de Kim se verá cada vez más sentido y alimentado por las mentiras de Jimmy. Y es cierto el dicho: “Dos que duermen en un mismo colchón se vuelven de la misma condición”, y eso es lo que poco a poco va haciendo Jimmy con Kim. Llega a tal nivel que ve expuesta su autoría como abogada por publicar un anuncio Jimmy sin permiso de D&M. Todo por cubrirle, por taparle; todo por amor.

Al final, esto hace que Jimmy tenga que retirarse del mundo de la ley como castigo (tendrá que hacer trabajos para la comunidad) durante un tiempo, en el que se le ocurrirá la ingeniosa idea de engañar de otro modo: realizar anuncios publicitarios para pequeños establecimientos.

El papel de Kim ha sufrido también un cambio de personalidad (demasiado tiempo junto al abogado tramposo). Pasará de ser una inocente a meterse cada vez más en los asuntos de Jimmy, que no tienen nada que ver con ella. Se cubrirá de complicaciones y problemas por él, rozará el nivel de estrés (un gabinete juntos, trabajo con Mesa Verde, negocios extra, falta de dinero), la falta de sueño… Una difícil situación que casi le cuesta la vida en un accidente. Tenemos ganas de ver cómo avanza esta relación tan peculiar, y damos las gracias al mismísimo dios Gilligan y al santo Peter Gould por no caer en lo que pecan la mayoría de las series (sobre todo las españolas): desviar la trama y centrarse en la historia de amor. Pero no: estamos hablando de Gilligan y de Gould. Dos genios así no nos podían defraudar de tal forma.

Tenemos ganas de que vuelva la cuarta temporada para ver por qué Kim desaparecerá, como bien podemos comprobar en Breaking Bad, de la vida de Jimmy. ¿Se cansaría de sus mentiras? ¿Le costaría la vida? ¿O quizá se pringaría más de la cuenta por amor? Porque, como vemos en el final de la tercera temporada, las secuelas acabarán siendo más grandes que las actuales: accidentes, apostar por el otro, pérdida de clientes y, por consiguiente, el cierre de la oficina que crearon juntos… Sea como sea, queremos más Saul, señores. Y ya saben: si tienen problemas, mejor llamen (o no) a Saul.

María Páez

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