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BETIBÚ supone el segundo largometraje de MIGUEL COHAN, un director argentino que ya demostraba maneras cuando presentó allá por 2010 en la Seminci de Valladolid su ópera prima SIN RETORNO, título que le permitió marcharse del festival con la Espiga de oro al mejor largometraje, Ex aequo con COPIA CERTIFICADA, de ABBAS KIOROSTAMI, en la mano. Desde entonces público y crítica han estado esperando el sigiente trabajo del director para confirmar que nos encontramos ante uno de los cineastas más talentosos y con más proyección del cine argentino actual.

De nuevo asumiendo las labores de guionización, y de nuevo junto a su hermana ANA COHAN, el director argentino se atreve a adaptar una novela homónima de Claudia Piñeiro con notables resultados. La aparición del cuerpo sin vida de Pedro Cahazarreta, un poderoso empresario, es el punto de partida para que los periodistas de un prestigioso diario argentino investinguen el caso. Con esta sencilla premisa MIGUEL COHAN articula un relato clásico de suspense en el que los protagonistas están obligados a desenmarañar un complicado puzzle que les obligará a bucear en el pasado para averiguar la verdad.

 

BETIBU. Crítica. Cine comercial. Cine y estreno en El Palomitrón.

 

Estamos ante una cinta en la que la intriga está cocinada a fuego lento, porque hay una investigación en curso, pero también hay unos personajes muy bien desarrollados que piden también la atención de la cámara. Así, nos encontramos con una película que debe ser vista sin prisa, en la que el cadaver de Chazarreta funciona como el desencadenante para el reencuentro entre nuestros protagonistas moldeados por su pasado, por su presente y también por su futuro. Profesionalidad y sentimientos al servicio de un fin común: averiguar qué se esconde tras la muerte de Chazarreta.

Si COHAN firmaba una dirección contenida en SIN RETORNO, en BETIBÚ el director se recrea y juguetea con la cámara para que el espectador sea un testigo más de la investigación. Así, nos encontramos con un uso de los recursos al servicio de la historia (aperturas focales, grúas, planos secuencia…) y alguna que otra licencia creativa. Todo ello buscando mejorar la narrativa de la película para deleite de los espectadores más observadores, que disfrutarán de lo lindo gracias a una esmerada puesta en escena (ya desde el primer plano secuencia que abre la película el director no duda en introducir elementos claves para la historia). Estamos hablando de una dirección notable que además se beneficia del trabajo de FEDERICO JUSID, compositor que descubrimos en LA CARA OCULTA y que cada día nos gusta más, que vuelve a firmar una B.S.O. que se ajusta como un guante al espíritu de la cinta.

 

BETIBU. Crítica. Cine comercial. Cine y estreno en El Palomitrón.

 

Y todo esto apoyado por unas interpretaciones muy potentes por parte de todo el elenco protagonista. Desde el sensacional trabajo de MERCEDES MORÁN, que lo expresa todo con su mirada, hasta el correctísimo trabajo de ALBERTO AMMANN y JOSÉ CORONADO, que pese a contar con un papel más corto vuelve a demostrar su solvencia para que no le quede dudas a nadie que estamos ante uno de los actores más polivalentes de nuestro cine. Mención aparte para DANIEL FANEGO, mentor y repudiado, que humaniza su personaje con mucho acierto. Es en el resto de los secundarios, las amigas de nuestra protagonista y su propio hijo, donde el conjunto flojea, más que nada porque son personajes que no están bien definidos y su presencia no pasa de ser anecdótita para la trama.

Cine de calidad, de la vieja escuela, que combina una trama de misterio y unas interpreteciones de primera división. Y eso, hoy en día, son palabras mayores.

 

 

LO MEJOR: 

  • El inmenso trabajo de los protagonistas. De escuela.
  • La dirección de MIGUEL COHAN. Huye de clichés y escenas obligatorias que pueblan el género para apostar por la puesta en escena y el trabajo del reparto.
  • El plano secuencia que cierra la película. Cortito pero tremendo en su concepción.

 

LO PEOR:

  • La resolución no está a la altura del resto del conjunto de la cinta.
  • BETIBÚ puede parecer lenta a los espectadores más impacientes o menos observadores.

 

 

 

Alfonso Caro

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