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Puesto que en esta crónica de los días 4 y 5 de Berlinale tenemos el doble de películas para valorar, vamos a hacer críticas express con un par de frases que intenten captar el espíritu y las intenciones de la película. No queremos aburrir a nadie, ¿no? Entre las 10 pelis hay, en nuestra humilde opinión, dos grandes obras (no sabemos si al nivel de maestras, pero están cerca seguro), cuatro notables (muy buenas pero imperfectas) y cuatro (¿demasiado?) correctas. Las ordenaremos de peor a mejor (primero la mala noticia, después la buena). También intentaremos destacar los aspectos más positivos de todas ellas (no hay necesidad de reseñar con crueldad).

KHOOK: Una astracanada con algunos gags brillantes y unas estupendas escenas oníricas. Otra peli más que muestra la crisis actual de la masculinidad (poco dispuesta a la autocrítica), mezclada con el de los filmes sobre el cine y lo egoístas que son los artistas (en esta línea destacamos la serie de TV3 El crac, tienen un tono similar). Falla en el tratamiento de ambos temas. Es triste observar que el mismo director, Mani Haghighi, dirigió hace años una gran obra entorno a lo absurdo de la masculinidad patriarcal titulada Men at work.

DAS SCHWEIGENDE KLASSENZIMMER: No hay mucho sobre lo que disertar, cuestiones morales o políticas aparte. La cinta hace uso de la librería cinematográfica de los últimos 30 años para que la audiencia sepa dónde pone los pies. Existe una fórmula para este tipo de productos de revisión histórica, y Lars Kraume la posee. Lo demostró con El caso de Fritz Bauer, y ahora es un aún más evidente.

Das Schweigende Klassenzimmer

THAT SUMMER: Hay varios documentales maravillosos en su interior, pero juntos no congenian demasiado bien. Aun así, las partes de Edith Beale (a las que se dedica un 70 % del metraje) son las mejores, las imágenes de archivo con las grandes figuras culturales de los 70 increíbles, y las entrevistas con Lee Radziwill y Peter Beard, muy interesantes.

7 DAYS IN ENTEBBE: Pese al fracaso de Robocop, José Padilha quería seguir estudiando la intersección entre la sátira y la acción. Pero, usualmente, la falta de sutileza y la caricatura no funcionan tan bien aplicadas a hechos reales. Pretende ser “neutral”, repartir a todo el mundo, pero, voluntariamente o no, se balancea hacia un lado. Tiene un par de cosas que la elevan: Rosamund Pike (gran personaje, mejor actuación) y la secuencia inicial (que incluye una intensa coreografía de danza).

JE VOIS ROUGE: Hablando de lados, en Je vois rouge, Este y Oeste, madres e hijas, capitalistas y comunistas, se enfrentan al revisar e intentar entender el pasado. Bojina Panayotova pone a su padre y a su madre contra las cuerdas y acaba ganando el pulso redefiniendo y reafirmando su identidad. Buena opción para un cinefórum.

Je vois rouge

OUR HOUSE: Género puro, en vena, sin colorantes ni conservantes. Sin disculpas, sin necesidad de trascender ni de elevar. Hay subtexto, ambigüedad y homenajes medidos. Si este es el primer paso de Yui Kiyohara, su debut, ¿cómo serán los siguientes?

ONDES DE CHOC – JOURNAL DE MA TÊTE: Ursula Meier, directora de la aclamada Sister, con Léa Seydoux, estudia con concisión y precisión los caminos convergentes de un joven parricida y su profesora de francés que supuestamente le influenció con su selección de lecturas, por esa cosa del patriarcado de culpar a las mujeres por los crímenes de los hombres. A diferencia de casos como Eva, hay un bello equilibrio entre las tramas de manera que podemos entender la “motivación” de él y el viaje interior de ella y sus reflexiones. Ella es la legendaria Fanny Ardant; él es Kacey Mottet Klein, y ambos son excelentes en su trabajo.

DON’T WORRY, HE WON’T GET FAR ON FOOT: Gus van Sant rehúye cualquier intento de calificar, de delimitar su obra de forma simplista y prejuiciada. Ha hecho películas más academicistas y otras con alma experimental (de estas nos fascina Paranoid Park), y ahora mezcla un poco ambos estilos hilando de forma totalmente libre varios momentos de la vida del dibujante John Callahan. No hay restricciones del espacio ni del tiempo, salta entre ellos a media frase para poder conectar ideas, gags y emociones más que preocuparse por la linealidad o la veracidad de los hechos transcurridos. No obstante, también está concebida para hacerte llorar, mínimo, tres veces (usa algunos trucos de su El indomable Will Hunting). Y lo consigue. Ayuda el altísimo nivel en el apartado interpretativo con 3 nombres: Joaquin Phoenix, Jonah Hill y Jack Black. El guion acierta también al analizar la figura del artista, dejando lugar para la crítica, y mostrando el impacto, positivo y (aún más importante) negativo de su obra.

Don’t Worry, He Won’t Get Far on Foot

MADELINE’S MADELINE y ANG PANAHON NG HALIMAW: ¡Y ahora ascendemos al edén fílmico! Estas dos no están ordenadas, pues ambas son geniales en sus propios términos. Nos dejan sin palabras, y su grandeza es difícil de capturar por escrito. Al haberlas visto hace pocas horas, y en medio del fatigante ritmo de un festival de cine, dejaremos madurar nuestras opiniones durante tiempo para poder intentar hacerles justicia y dedicarles todos los elogios que tanto merecen.

Continuará…

Pau Jané

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