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Las películas que hemos visto durante nuestro tercer día en la Berlinale muestran a jóvenes que viven en un ambiente que les oprime y reflexionan sobre las posibles vías de escapatoria. Si hay una característica que les define es su tenacidad y su búsqueda de una vida mejor. Un tema muy universal, ¿no? Entremos a ver con detalle cómo plantea estos conflictos cada película en particular.

LA PRIÈRE

Thomas, un joven francés que ha tenido problemas con las drogas, decide voluntariamente ir a vivir a un centro de rehabilitación cristiano para recuperarse. Aunque al principio se resiste al estilo de vida que le ofrecen, su miedo a recaer le hace abrazar la fe cristiana momentáneamente. Lo que mueve al personaje esencialmente es su deseo de (sobre)vivir, como nos muestra una escena de alta carga simbólica que transcurre antes del desenlace del filme. La fe ha ayudado, pero ¿es lo que realmente necesita Thomas para seguir adelante? Cerramos la reflexión con, en nuestra opinión, la FRASE de la película: Si vives una mentira, no puedes ser feliz.

PICNIC AT HANGING ROCK

En la sesión del día hemos tenido el placer de visionar los dos primeros episodios de esta serie de televisión australiana del canal Showcase con la directora, Larysa Kondracki, y las actrices, entre ellas Natalie Dormer, en la sala. Pese a que hemos visto una obra incompleta (pues tendrá 6 capítulos), permitidnos compartir unas cuantas observaciones. El elemento más significativo de la serie es que está ambientada en el año 1900 pero es totalmente pop. Para la gente que se quejaba del conservadurismo estético de la televisión, Picnic at Hanging Rock les ofrece constantes experimentos formales destinados a crear un halo de misterio y miedo. Dormer es la reina de la función, una antiheroína antológica, pero todo el reparto destaca. Promete.

 

UTØYA 22.JULI

Esta cinta es un experimento similar a la magnífica United 93. Ambas tratan de reproducir fidedignamente un ataque terrorista. En este caso se trata del tiroteo perpetrado por un neonazi en un campamento de verano que transcurrió en una isla cerca de Oslo en 2011. A diferencia de la película de Paul Greengrass, aquí el director sí que pone el foco en un solo personaje, está rodada en plano secuencia, sin cortes, y le sigue desde minutos antes de los primeros tiros hasta el desenlace. El estilo es directo y visceral para transmitir, con éxito, el pánico, la incertidumbre y la impotencia que sintieron las víctimas. El director Erik Poppe se toma algunas licencias cinematográficas, los personajes son ficticios y hay algunos momentos que debían funcionar mejor en papel, pero el resultado es un puñetazo al estómago que te aturde durante 90 minutos. Además, genera un interesante debate ético a su alrededor sobre los límites de la ficción al tratar tragedias reales.

GAME GIRLS

Hoy hemos vuelto a un barrio popular de Los Ángeles, Skid Row, para seguir las desventuras medio reales medio ficcionadas de una pareja de mujeres afroamericanas y su relación con la comunidad donde viven. Una quiere marcharse, la otra no. Aun así, se aman (se casan en Las Vegas) y están allí cuando más se necesitan. Tristemente las dos carismáticas protagonistas, Teri Rogers y Tiahna Vince, no han podido asistir a la proyección ni al Q&A de después.

FIGLIA MIA

Una oda a la sororidad entre mujeres de distintas generaciones que termina con una escena de felicidad en una playa. ¿Big Little Lies? No, la segunda película de Laura Bispuri. En contraste con la opacidad de su debut, esta historia de madres reales y ficticias es todo luz. Contiene escenas de alta intensidad dramática, pero no se hace un visionado engorroso. Parte del mérito es de las tres actrices que consiguen humanizar a los personajes hasta en sus momentos más crueles. Es destacable el mérito de Alba Rohrwacher, capaz de crear dos personajes tan diferentes y a la vez tan completos aquí y en Sworn Virgin.

Pau Jané

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