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En la vida hay tres cosas principalmente que nos atan, que nos llenan, que conectan a todos los seres humanos. ¿Adivináis cuáles son? El director David Frankel (El diablo viste de Prada), autor por antonomasia de cine de comedia, presenta en su último filme un drama que llega directo a nuestro corazón: Belleza oculta. Trata una base del amor, del tiempo y de la muerte. Esta película se centra en el personaje de Howard Inlet, un famoso publicista de éxito en Nueva York que, tras la trágica muerte de un allegado, se hunde en una profunda depresión que le quita la ilusión por la vida. Sus compañeros de trabajo y amigos crean un plan para intentar animarle y devolverle las ganas de vivir.Una fecha perfecta para estrenar este largometraje, tan lleno de magia como las fiestas navideñas, empezando por la que desprenden las cartas de Howard que, como si de cartas para los Reyes se tratase, escribe unas cartas llenas de sentimiento de las cuales no espera respuesta, puesto que no escribe a personas, sino a campos de la vida: a la muerte, al amor y al tiempo, mostrándoles todo el daño que les ha hecho y terminando por la esperanza positiva que anhela en todo momento la película, a veces demasiado ficticia para ser verdad.

¿Pero qué pasa si le contestan a estas cartas en persona? Este planteamiento es un juego muy original y destacado del guion elaborado por Allan Loeb (Wall Street: el dinero nunca duerme), muy bien organizado y dirigido como si de una obra de teatro se tratase. El espectador que la disfrute lo entenderá. El problema de esta cinta es ir con el listón muy alto esperando toda una maravilla audiovisual. En cambio, si rebajamos nuestras pretensiones, la cinta nos dejará más reflexiones de las que esperábamos, esa belleza oculta que no podemos perdernos. Sí que es verdad que puede pecar de algo sensiblona y, conforme vaya pasando el metraje, al espectador se le caerá alguna lágrima fácil.Un reparto hollywoodiense de lujo encabezado por un Will Smith (Escuadrón suicidamás maduro, con el papel dramático de Howard. Un personaje serio, sensible, en el que se ve una faceta contraria a su personaje de En busca la felicidad. Junto a él aparecen la exquisita Kate Winslet como Claire, el actor Edward Norton (La fiesta de las salchichas) como Whit y Michael Peña (Hombre hormiga) como Simon, todos compañeros y amigos de Howard. Estos hacen una labor que hará recordar a la misión que tenía el personaje de Smith en Siete almas . Este trío de amigos, ante todo, quiere que su gran amigo Howard reflote su vida, y para ello crean una curiosa y teatral estrategia interpretada por la maravillosa Keira Knightley (Everest). La joven interpreta a Aimee, la belleza del amor, un amor que pase lo que pase está y estará en el interior de una persona, a pesar de las adversidades. Junto a este reparto, dentro de la misma película está Helen Mirren (La dama de oro) como Brigitte, que se encargará de encarnar a la responsabilidad y la sabiduría de la muerte, y, por último, Jacob Latimore (Artimañas) como Raffi, el joven que interpretará en este juego al tiempo.

Hay aspectos en el guion que se presentan a medias, como los folletos de donación de esperma, la relación de tensión sexual entre el personaje de Norton y Knightley o el poco trabajo que se observa en la agencia de la publicidad. Son puertas que el guion abre y no cierra en ningún momento. Esto lo compensa el final de la historia, en el que, a pesar de que el espectador esté seguro de por dónde irá encaminada la historia, el giro que después plantean no lo esperará en ningún momento.

Belleza oculta es el duelo al que se tiene que enfrentar una persona tras perder a un ser querido, el verle el lado bueno a todas las cosas… En definitiva, la moraleja que presenta la cinta es reconocer la belleza colateral a todo lo que sucede, pero ¿es eso posible? ¿O es como ver agua en el desierto? Sea como sea, lo que sí sabemos es que anhelamos amor, deseamos tener más tiempo y tememos a la muerte.

¿Será cierto que en todo lo malo y negativo hay una belleza oculta?

LO MEJOR:

  • Su sorprendente final.
  • La escena del efecto dominó.
  • Su reparto de estrellas.

LO PEOR:

  • Buscar la lágrima fácil del espectador.
  • Esperar una obra de arte.
  • No ver la belleza oculta de la película.

María Páez

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